jueves, julio 10, 2008

Por fin pudo hacerse oficial. Jermaine O'neal es un raptor

Que no es que le esté llamando dinosaurio, ni quiera sugerir que su carrera también pueda estar camino de extinguirse. Simplemente, quedaba mejor que poner Toronto en el título.

Jermaine O'neal pone rumbo a Toronto Raptors junto con Nathan Jawai, número 41 del último draft, a cambio de TJ Ford, Rasho Nesterovic, Maceo Baston y Roy Hibbert, número 17. El traspaso fue acordado antes de la noche del draft, pero por cuestiones que más tarde explicaremos (y que nada tienen que ver con la apertura del mercado de ayer), no puedo ser anunciado hasta hoy.

Este intercambio trae consigo dos consecuencias que se hacían inevitables: el final del ciclo de Jermaine O'Neal en Indiana, y la salida de Toronto de TJ Ford. El uno obstaculizada la regerenación de los Pacers, equipo en el que se convirtió en uno de los mejores interiores de la liga. El otro sufrió las consecuencias de que los Raptors contaran con la mejor pareja de bases del campeonato.

FIN DE CICLO Y COMIENZO DE NUEVA ETAPA EN INDIANA.

Era un secreto a voces que el paso de Jermaine O'Neal por Indiana había llegado a su fin. La desmembración del proyecto (que podemos situar, como siempre, en la tangana del Palace en 2004) que les había llevado una vez a conseguir el mejor balance de la liga, los continuos problemas físicos que ha sufrido el ala-pívot en las últimas tres tempordas y el cuantioso contrato que aún queda en vigor, hacían inevitable su traspaso.

No en vano, el contrato que firmó el jugador en el verano de 2003, es el segundo más alto que se ha firmado nunca desde la aprobación del convenio colectivo de 1999. Sólo superado por el que firmaría Kobe Bryant un año más tarde, el acuerdo de Jermaine alcanzó nada menos que los 126 millones por 6 temporadas, un exceso del que aún hoy perduran las consecuencias. Con dos temporadas aún por cumplir de ese contrato, al jugador le quedan por cobrar más de 44 millones de dólares, una situación que era insostenible para Indiana y un riesgo que Colangelo ha decidido tomar.

Pero lo que más preocupación debe levantar no es lo económico, sino lo físico. Tal es la situación de los dos jugadores que han co-protagonizado este intercambio, que ambas franquicias exigieron informes médicos antes de seguir adelante con la operación. En el caso de Jermaine O'Neal, los problemas que hoy le traen por la calle de la amargura se remontan a la campaña 2006-07.

Los problemas en la rodilla que izquierda que le lastraron durante esa temporada, le obligaron a someterse a una intervención quirúrgica en abril de 2007. El proceso de convalecencia le obligó a perderse la pretemporada con el equipo y los primeros partidos de liga. Sin embargo, la recuperación no fue todo lo satisfactoria que debió ser, y en enero de este se volvió a resentir.

Lo que parecía una pequeña recaída, sin aparente gravedad, y que le mantedría alejado de las canchas durante tan sólo unas semanas, se acabó extendiendo durante dos meses y medio. Jermaine O'Neal volvió a tiempo para disputar el último partido de marzo, y lo que restaba de abril, cuando su equipo (ya en manos de Danny Granger y Mike Dunleavy) gastaba los últimos cartuchos para conseguir la clasificación para los Playoff.

No sólo no pudo ayudar a conseguir la gesta (hecho en el que debemos conceder también gran parte de mérito a los Atlanta Hawks), sino que acreditó unos números muy alejados de su nivel habitual. Así, en los últimos diez partidos que O'Neal vistión la camiseta de los Pacers, tuvo unos tristes promedios de 10 puntos, 7 rebotes y menos de 20 minutos jugadores por noche.

¿Podrá volver a ser el mismo o simplemente vio obligado a forzar sin estar recuperado para intentar ayudar al equipo?

Pero no sólo de Jermaine O'Neal va el asunto. Jamaal Tinsley es otro de los que lleva tiempo en la picota. En su caso, incluso se han llegado a escuchar rumores de buy-out. Aunque es muy poco probable que los Pacers decidan cortarle, la llegada de TJ Ford sí deja claro que su periodo como jugador de Indiana (único equipo al que ha pertenecido en sus 7 temporadas como profesional) también ha llegado a su fin.

En su caso, se juntan los problemas físicos que ha arrastrado durante este año (rodilla y muslo izquierdos le han hecho perderse más de 40 partidos en la última liga regular) con los problemas con la justicia que ha protagonizado. Esta incertidumbre, junto con su alto salario (le quedan por cobrar 21 millones en tres años) han hecho imposible que Larry Bird pueda encontrarle acomodo en el mercado, pero aún queda mucho verano por delante.

Mientras tanto, los Pacers liberarán el verano que viene algo más de 10 millones de dólares, gracias a Rasho Nesterovic y al regreso de un viejo conocido (también de la afición de Badalona), Maceo Baston, y tendrán a su disposición a Roy Hibbert, un enorme pívot con más calidad de la aparente al que quedarse un año más en Georgetown le ha impedido salir entre los 5 primeros del draft.
TORONTO JUNTA A MAESTRO Y APRENDIZ EN EL CAMPO.

Por su parte, los Raptors dejan de contar con la mejor pareja de bases para reunir a uno de los mejores duetos interiores. Jermaine O'Neal y Chris Bosh formarán un dúo de lujo, aunque también curioso, pues desde que llegó a la liga, el tejano ha sido comparado con el jugador que un día llegó procedente del instituto Eau Claire.

Sin embargo, ni el ex de Indiana tiene la inteligencia de Chris Bosh, ni Bosh cuenta con la capacidad defensiva que una vez tuvo su predecedor. Falta por resolver el estado en que volverá a jugar Jermaine. De hacerlo a un nivel acorde con las expectativas, se trataría sin duda de una de las mejores parejas interiores de la liga. Un duo de gran capacidad anotadora que permitiría además a los tiradores exteriores de Toronto (segundo mejor porcentaje de 3 en la liga el año pasado) disfrutar de más espacios.

Al mismo tiempo, los Raptors resuelven una situación en la que otros equipos desearían verse: contaban con la mejor pareja de bases, dos bases titulares que, además y por características de juego, no podían compartir cancha al mismo tiempo. Los mejores resultados de Calderón y los problemas físicos de TJ Ford, han acabado por decantar la balanza del lado del extremeño que, por si fuera poco, ha firmado una cuantiosa renovación.

BASE-YEAR COMPENSATION. ¿POR QUÉ NO PUDO HACERSE OFICIAL ANTES?

A vueltas con las complicadas reglas salariales que rigen esta liga. El traspaso, acordado antes de la noche del draft, no pudo hacerse oficial hasta ayer por una circunstancia que rodeaba al contrato de TJ Ford: era un Base-Year Compensation Player. ¿Qué demonios es eso? Veamos.

Las reglas de la liga imponen restricciones a la hora de poder traspasar a un jugador recién renovado. así, si la subida salarial con respecto a su anterior contrato es superior al 20% (siempre que no cobrara solamente el mínimo), y la franquicia está por encima del límite salarial, el contrato queda sujeto a lo que se conoce como 'Base-Year Compensation' durante los siguientes seis meses o, en su defecto, antes del 30 de junio, lo que llegue más tarde.
Puesto que la renovación la firmó el año pasado, la condición de Base-Year se mantenía hasta el 30 de junio.

Según esta condición, a la hora de ser traspasado, se tendría en cuenta tan sólo el 50% del actual sueldo del jugador o, en su defecto, el anterior salario, la cifra que sea más grande de las dos. Como todos sabemos, a la hora de hacer un traspaso, debe haber una equivalencia entre los contratos traspasados y los obtenidos. Así, al contar tan sólo la mitad del salario de TJ Ford, el traspaso no podría cuadrar hasta pasado el 30 de junio.

Para que los sueldos cuadrasen, debía tenerse en cuenta el sueldo íntegro de TJ Ford, algo que no podría ocurrir hasta el 1 de julio. Y puesto que el 1 de julio no estaban permitidos los traspasos, se ha tenido que esperar hasta el día 9 para hacerlo oficial.

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