domingo, abril 08, 2007

Doctor, qué me pasa.

Los últimos partidos de la temporada regular son los que constituyen la delgada linea entre 6 meses de vacaciones y la lucha por el anillo. Pero también son los que se encargan de levantar una muralla en ocasiones inquebrantable: ser o no ser jugador NBA. Como Coco se encargó de enseñarnos hace años, existe una gran diferencia entre estar dentro y estar fuera, y eso es algo de lo que todo jugador de talento entredicho está al tanto.

Es el caso del (últimamente) gran Tarence Kinsey. De acusada complexión débil y brazos interminables, este escolta tiene en la defensa su mayor virtud. Agresivo, hábil e inteligente, sólo su cuerpo le separa de ser un defensor de mayor calado. Y a juzgar por su constitución, éste es un problema que tendrá muy difícil solución. En ataque, el repertorio se reduce a tiros tras bloqueo o libre de marca. De nuevo, su físico le impide ir mucho más lejos en la batalla del uno contra uno.

No hace más de un año, era el gregario de Renaldo Balkman en South Carolina. Ganaba el NIT (el torneo universitario que disputan los equipos que no han entrado entre los 65 elegidos del torneo final de la NCAA) y pasaba de puntillas por el Portsmouth Invitational (formado por selecciones de jugadores de último año en busca de la caridad de un equipo NBA). Ahora, ha pasado de ser el chico de los Gatorade a ser uno de los principales baluartes ofensivos de los Grizzlies en la mejor racha de resultados de los de Memphis en toda la temporada (algo fácil, por otra parte).

¿Qué es lo que lleva a un jugador a sufrir tal metamorfosis?

La experiencia nos lleva por el camino de lo que los expertos médicos conocen como "Síndrome de Damien Wilkins". Esta enfermedad tiene su origen en la proximidad del fin de contrato, que sumada a una deficiencia severa de talento impulsa al organismo a actuar de forma descontrolada. Así puede comprobarse en los últimos partidos disputados por los Grizzlies, en los que el balón sufría una circulación de no retorno cuando pasaba por manos del macilento escolta. Sucesivas investigaciones han llevado a pensar que este peligroso síndrome puede ser contagioso, dado que el sospechoso mantuvo contacto directo y prolongado con Jake Tsakalidis, otro foco de infección.

Así pues, puede que durante estas semanas, Tarence Kinsey haya retrasado para un par de años su próximo desembarco en Europa o en ligas menores de los States como un Renaldo Major cualquiera. Lo que sí es cierto es que de continuar disfrutando de minutos la temporada que viene, tendríamos un síntoma claro de que las cosas en Tennessee apenas han mejorado.

6 comentarios:

dr. house dijo...

Mmm, no sé si has dado en el clavo, "Chase" Michigan, con el diagnóstico. Me parece más que se trata del linfoma de "a río revuelto", que del síndrome Wilkins. Precisamente sobre este último, que no está excesivamente pagado, en comparación para las prestaciones de ese microondas, añadiría que una de sus manifestaciones es la necesidad de mostrarse activo ante el inaudito comportamiento del sr. Hill, que mo tiene empacho para sentarlo a su primer fallo, aunque no tenga más remedio que ponerlo de titular en ausencia de Ray Allen.

Otras posibilidades apuntan a la enfermedad de Mike James, el prurito de Cardinal o la fiebre de Olowokandi, esta de origen subsahariano.

Coincido, eso sí, en que la interacción con Tsakalidis es altamente perniciosa.

michigan dijo...

Damien Wilkins también salió a flote en uno de estos arrebatos de final de temporada. Si bien es cierto que lo hizo en un equipo de mayor calado como eran aquellos Sonics de McMillan (un equipo de 50 victorias, pese a que Nate no ande en su mayor momento de popularidad por estas latitudes).

Tsakalidis también tuvo una segunda parte de temporada excepcional el año pasado para salvar el 'orto'.

Lo del fichaje de Cardinal, cada vez tengo más claro que fue por aquel mítico partido de 30 puntos que hizo contra Phoenix. Uno de esos momentos inolvidables.

Bob Hill... con Musselman y Woodson (se ha ido a meter en problemas con Josh Smith, el pobre), uno de los máximos candidatos a próximo entrenador en perder su trabajo. Doc Rivers no, porque me temo que se está hablando de renovación.

David Sardinero dijo...

Hola Michigan, saludos y enhorabuena por tu trabajo. He estado buscando tu email por el blog y no lo encuentro, así que te comento lo que te quiero pedir por aquí. Soy un estudiante de periodismo y tengo un blog sobre el Draft de la Nba (basketdraft.blogspot.com). Quería pedirte si podrías ponerlo en tu sección de blogs, y yo haría lo mismo con el tuyo, para darlos mas vidilla. Si quieres comentar lo que sea no dudes en escribirme a davidsardin@hotmail.com.
Un saludo y gracias

michigan dijo...

Ya está añadido.

A ver si averiguo cómo poner una dirección de contacto por aquí a la derecha.

Un saludo, compañero de estudios.

dr. house dijo...

Es cierto lo de Doc Rivers. En la página de Yahoo daban hoy casi por hecha su renovación (no las condiciones, claro). Decías en algún pie de foto que los árbitros eran el mayor exponente de la perversión humana. En esas categorías podrían incluirse los entrenadores (ni siquiera les concedo el eufemismo de "un mal necesario"), y que Rivers pueda salir reforzado tras el papelón de los greens este año, parece de traca.

Ah, claro, es que Pierce ha estado lesionado !

Un saludo

jacobo_santos_cadarso dijo...

Saludos,

Te escribo desde la web MisMarcadores.com, soy el actual administrador.

Desde hace unos meses os enlazamos pero ahora no veo vuestro link a nosotros.

Te pediría que nos añadas en Links NBA con el título " Resultados NBA en directo " y como URL http://www.mismarcadores.com/baloncesto/usa/

Esperando tu respuesta y que podamos mantener nuestra colaboración, te mando un saludo cordial.

Sigue el buen trabajo con tu blog!

Jacobo Santos Cadarso
MisMarcadores.com
e-mail: links@mismarcadores.com