domingo, enero 21, 2007

Rookies Watch 2006/07. II. Los parciales.

Llega enero y los que no han hecho los deberes durante el curso aprietan los dientes para superar los parciales (ahí es donde yo me coloco, sí, como puede desprenderse de mi prolongada ausencia). Pero esta época, la de los temidos (o no tanto) parciales, es una época en la que conoces gente nueva, gente que se pasa sólo para hacer los exámenes. Aplicando el concepto y, para no suspender a los mismos, incluiré unos cuantos nuevos.

Brandon Roy. Y volvió. Vaya que si volvió. Al segundo partido ya estaba rozando el triple-doble. Un par de malos partidos de cara al aro no son suficientes para enterrarlo. Está demostrando más seguridad en su juego y más regularidad en sus actuaciones que ningún otro debutante esta temporada. En efecto, visto el nivel que demuestra la generación de 2006, este dato no es gran cosa, pero hasta el momento se mueve en otro nivel distinto al resto. Anota, asiste, rebotea, roba y, sobre todo, tiene minutos. La experiencia que le dan sus cuatro años en Washington ha resultado fundamental para que McMillan decidiera concederle su beneplácito, pero más importante aún es que ha respondido con creces desde el principio. Sí, omito el manido juego de palabras con su apellido.

NOTA: 8

Adam Morrison. La irregularidad manifiesta en su tiro le impide ser colocado más arriba. Era la principal tarea pendiente que le quedaba en su fase de adaptación a la liga y sigue sin conseguirlo. Da la sensación de querer abarcar tanto que en ocasiones fuerza tiros en situaciones de clara desventaja. Alterna actuaciones en las que parece un ser humano indefendible con otras en las que a uno le entran ganas de refugiarse de la tormenta, no vaya a ser que le caiga uno de los lanzamientos “a canasta”. La mejor prueba la encontramos en la recta final de 2006: es capaz de despacharse con una serie de tiro de 1 de 15 y al día siguiente descolgarse con una actuación de 30 puntos. No tardará mucho tiempo en convertirse en un excepcional jugador, pero por sus capacidades del rookie wall deberían quedar las migajas.

NOTA: 7.5

Andrea Bargnani. Nadie podrá decir que no lo esperaba. El despegue comenzó a finales de noviembre y desde entonces no son pocas las grandes noches anotadoras que este italiano ha proporcionado a los Raptors. Ha aprovechado al máximo la ausencia de Chris Bosh. Con una mecánica de tiro imparable, lo único que le separa de convertirse en el gran favorito para el premio al novato del año es su inconsistencia en el tiro, un hecho que vistas las cualidades que atesora no tardará en afinar. Al igual que Garbajosa, se ha convertido en un arma letal desde los 5-6 metros de distancia. Sin embargo, durante este tiempo, ha encontrado más problemas a la hora de poner el balón en el suelo, aspecto que deberá pulir con el paso del tiempo.

NOTA: 7.5

Jorge Garbajosa. Este corto espacio de tiempo ha sido suficiente para que Jorge se alzara por fin con ese merecido galardón de rookie del mes en el Este. Y acompañado nada menos que por el nombramiento de Mr. Europa por parte de la publicación Superbasket. Como quiera que la inteligencia y el conocimiento del juego demostrados por este campeón del mundo a buen seguro serán inalcanzables por sus compañeros de camada, podríamos afirmar que Jorge Garbajosa Chaparro (como diría Ernest Rivera) juega con ventaja en esta partida. Sin embargo, hay importantes novedades con respecto al primer periodo: los problemas físicos han hecho acto de aparición. Algo del todo normal siendo su primera temporada a este ritmo y teniendo 8 años más en sus piernas de lo que acostumbra un rookie. Esto ha deslucido un juego en el que ya comenzaba a adquirir ese shooting touch que tanto se echaba de menos al principio. El San Bernardo de estos puppies. Una delicia verle jugar.

NOTA: 7

LaMarcus Aldridge. Las muestras de consistencia que está dando este jugador interior en los escasos minutos que Nate McMillan le concede (no sólo es Sergio el que sufre este régimen para rookies) resulta a todas luces increíble. Demuestra una fluidez en ataque nada despreciable y puede adaptarse sin problemas tanto a las situaciones de juego rápido como a las más calmadas que requiere el fondón jugador franquicia. Su entendimiento con Sergio es inmejorable y su eficacia incuestionable. McMilan, como con Martell Webster o como con nuestro mojo picón, quiere ir con él poco a poco, forzarle a ganarse los minutos y no cometer la imprudencia de regalarle algo cuando aún está empezando. Lo que ocurre es que los aldabonazos acabarán tirando la puerta antes de lo que pensaba.

NOTA: 7

Randy Foye. Ese Randy Foye sí es al que hay que alabar. No el dubitatibo rookie de principios de temporada. Al mal año de Mike James se le acabó sumando la polémica suscitada por un Marko Jaric que tras un inicio esperanzador acabó por liarla pidiendo el traspaso. Ese hueco abierto por ambos ha sido el que ha aprovechado este descarado jugón, que ha terminado por meterse a la afición de Minneapolis en el bolsillo con unas recientes declaraciones, en las que venía a decir algo así como que quería ser el jugador que ayudara a Kevin Garnett a conseguir el título. Como quiera que sea, lo cierto es que la racha de buen juego y resultados del equipo ha coincidido con un gran momento de forma de este anotador compulsivo. Y no sólo eso, sino que en más de un partido se le ha visto muy correcto en defensa. Gran acierto.

NOTA: 6.5


Shelden Williams. Con el paso del tiempo y como era esperado, su solidez va en aumento. Si bien su importancia en el juego de ataque de su equipo pasa por ser testimonial, no desaprovecha las oportunidades que ese superpoblado backcourt que pasean en Georgia le deja. Su función es otra, la de recoger toda la basura que deja escapar el aro para volver a comenzar la jugada de ataque o proteger el rebote para lanzar el fulminante contragolpe. Llama la atención el hecho de que pese a tratarse de un gran intimidador el balance de tapones sea tan escaso. Tratándose de una elección tan controvertida en el inicio, es un aspecto que debe mejorar si no quiere volver a oír los “susurros” de la crítica.

NOTA: 6.5

Rudy Gay. Incapaz de mantener la regularidad en su juego durante más de dos partidos. Incapaz de mantener la concentración. Incapaz de aprovechar las enormes facultades (por favor, no se malinterprete) que le han caído del cielo para jugar al baloncesto. Incapaz de meter la bola en una piscina. Son muchas las cosas que se le han achacado al rookie de los Grizzlies, y lo más grave de todo es que no les falta razón a esas afirmaciones. Pasan grandes tramos de partido en los que su equipo parece estar jugando con cuatro por obra y gracia de este jugador con desgraciado (la de chistes que ha suscitado y los que quedan por aparecer) apellido. Parece tenerlo todo para ser un gran jugador, pero por h o por b nunca acaba de llenar, ni de completar las exigencias. Y eso que cada vez son menores. La “tensión Fratello” ha desaparecido y se ha creado una atmósfera propicia para su juego, pero aún así no rompe el cascarón.

NOTA: 6.5

Craig Smith. El trabajo es lo suyo. Este fornido ala-pívot nació sin el talento que a otros les sobra, pero es eso, el trabajo, lo que le coloca entre las posiciones destacadas de esa hornada. Sólo con salir a la pista, la maquinaria ya se pone en funcionamiento. Su función dentro del campo no es otra en convertir en oro los desperdicios del resto. Pelear debajo del aro lo que los demás se juegan en posiciones más abiertas. Y lo grande es que lo consigue. 1.6 rebotes ofensivos por partido en tan sólo 16 minutos en cancha. La nube en la que está viviendo ahora un sorprendente Mark Blount (para los malpensados, no termina contrato) le está restando el mayor protagonismo de comienzos de liga regular, pero en lo que Casey puede estar seguro es que este jugador aprovechará lo más nimio para convertirlo en oro. Es su trabajo.

NOTA: 6

Paul Millsap. Ha pasado el tiempo y de la sorpresa inicial se ha ido pasando a un tiempo de intranquilidad. Su lucha es la misma de siempre, pero parece haber ido desinflándose al ritmo que lo ha hecho el equipo de Utah. En las últimas cinco semanas, tan sólo ha pasado de los 5 rebotes en dos ocasiones, algo que llama poderosamente la atención cuando recordamos que en el mismo espacio de tiempo en el comienzo de la temporada lo había conseguido en nada menos que 9 partidos. Con la recuperación física (que no deportiva, ojo) de Andrei Kirilenko, los minutos tan trabajados y de sobra merecidos en los primeros compases han sufrido un descenso. La impresión que deja y la regularidad demostrada es demasiada como para cargar las tintas contra él.

NOTA: 6

Sergio Rodríguez. ¡Vamos gente! ¡Ruido! ¡Ruido! Let’s make, let’s make, ¡Let’s make some noise! Así nos tienen al chacho por tierras de Oregon. Y como no podía ser de otra forma, la cosa acabó llegando a Youtube. Y eso es, ruido, lo que está haciendo Sergio. Hasta tal punto ha llegado la fiebre que en el partido frente a Denver se llevó elogios por parte de Allen Iverson y George Karl. Pero sólo fue la gota que colmó el vaso. No en vano, el entrenador no deja de ganarse todo tipo de improperios, quizá por parte de aquellos que no sólo no se acuerdan de su sobresaliente labor en Seattle sino que no se dan cuenta de la buena situación del equipo a pesar de la calidad de la plantilla y la pesencia de lesiones. El chacho jugará, pero todo llegará a su debido momento. Ni es el único en sufrir la dureza del entrenador ni lo que está consiguiendo quedará sin recompensa.

NOTA: 6

Rajon Rondo. Complicado ponderarle vistos los grandes resultados obtenidos en las últimas fechas. La presencia en su misma posición de Sebastian Telfair (decepcionante año el suyo) y Delonte West le acorta en exceso los minutos en cancha. Es con actuaciones como las que viene cosechando últimamente con las que puede adelantar algún puesto en esa rotación. Para que esto ocurra se ha tenido que esperar a la desafortunada y no por ello menos tonta lesión de un Tony Allen que empezaba a recuperar sensaciones de su temporada debut. Reparte juego como ningún base del equipo es capaz y utiliza de forma inmejorable la interminable envergadura que la naturaleza le ha dado para robar balones. Muy mal deberían ir las cosas (o Doc Rivers, que es más fácil) para que no le quitara el puesto a Telfair antes de terminar la temporada.

NOTA: 5.5

Marcus Williams. Después de un comienzo de temporada fulgurante, parece que los ánimos se están calmando en torno a Marcus Williams. Hace tiempo que no se tienen noticias de una gran actuación por parte de este joven y polémico jugador que, según los expertos, estaría llamado a ser el gran base de un draft en el que si algo destaca son precisamente eso, los buenos directores de juego. Mientras se decide a dar todo lo que tiene dentro, la competencia para ese puesto honorífico sigue creciendo. Nunca fue fácil para disfrutar tener por delante a Jason Kidd, y menos cuando está en un momento dulce de forma. Pero nadie afirmó lo contrario. Sirva como consuelo pensar en todo lo que estará aprendiendo en la sombra este apendiz de un catedrático en el arte de ser base.

NOTA: 6

Alexander Johnson. Sí, siendo uno de sus detractores, incluirlo en esta lista es algo duro que alguna vez tendría que verme avocado a afrontar. Menos capacidad reboteadora que Millsap, menos efectividad en ataque que Craig Smith, pudiéramos clasificarle como un trabajador de la zona menos cualificado que los dos mencionados. Su esfuerzo en defensa se centra en el desmerecido arte del estorbo, pues no resulta complicado sacarle de quicio a poco que exista el propósito de conseguirlo. Estar al lado de Pau es un factor que ayuda a que su habilidad para coger rebotes luzca algo más de lo parece haber detrás. Resulta divertido el gusto que han cogido sus rivales a flotarle. ¿Quién no siente un cierto cariño paternal a ese pequeño oso que intenta lanzar a canasta? ¿Y ese escorzo en el aire para tirar en suspensión? Cuánto trabajo...

NOTA: 5.5


Jordan Farmar. Otro más en lo que se confirma como una buena añada (otra más) en el puesto de base. A la hora de anotar está logrando mantener grandes porcentajes de tiro y no demasiadas complicaciones a la hora de penetrar a canasta, mientras que en lo que a repartir juego se trata, si bien el número de asistencias no es muy elevado, resulta extraño verle realizar malas decisiones o perder el balón (sin duda gracias a su excelente manejo de balón). En defensa está apuntando cosas que, personalmente, no esperaba a principios de temporada, pero la cosa no va de volverse loco con ello. No sé si en su favor (supongo que sí) o en su contra, fue una de las puntuaciones más discutidas de la anterior edición.

NOTA: 5.5

Ersan Ilyasova. Los interminables problemas físicos que han sufrido durante esta temporada los jugadores de los Bucks tenían que traer por fuerza sus efectos positivos. En tiempos de guerra, queda el consuelo de descubrir ese destapado que se convierta en nuevo alimento de esperanza. Después de haberlo visto este verano con la selección turca, no podemos decir que su aparente despegue nos pille por sorpresa. Aún le queda mucho por pulir, sobre todo en el apartado defensivo, donde pasa por ser una anécdota en el camino hacia la canasta, pero es en ataque donde sobresale. Jugar al lado de un interior con tan buena visión de juego como Andrew Bogut le reporta grandes beneficios, y a buen seguro que a pesar de la vuelta de Villanueva, los últimos tiempos le darán entrada en la rotación.

NOTA: 5

Thabo Sefolosha. El talentoso backcourt de los Bulls está impidiendo que el suizo salte a escena con mayor regularidad. No obstante, hay que decir, suele aprovechar de forma notable las oportunidades que Scott Skiles les concede. Se ha vuelto, junto con Tyrus Thomas, en uno de los clásicos en los partidos ya decididos. Es costumbre verlo subir el balón, dirigir al equipo en alguno de estos tramos e iniciar la conexión de alley-oops para divertimento del respetable. Pero bajo todo este aspecto lúdico-estético, subyace un jugador que ha dado sobradas muestras de su polivalencia, pudiendo ocupar las 3 posiciones exteriores sin excesivos problemas (y sin excesivos lujos, dicho sea de paso). Resalta su ayuda en el rebote (en ocasiones sobresaliente) y su actividad en defensa, si bien en el apartado negativo llama poderosamente la atención sus dificultades desde la línea.

NOTA: 5

Tyrus Thomas. Las comparaciones siempre fueron odiosas. Más lo son cuando tienes que convivir con inexplicables comparaciones con Stromile Swift. Ser cuatros atléticos salidos de LSU es lo más que les une. Por lo demás, balance ofensivo y defensivo son dispares entre ambos. Entre los 5 mejores de la liga en robos y tapones por minuto, 8 rebotes por partido cuando ha jugado más de 20 minutos (y nunca ha superado los 25), son las escasas credenciales que hasta el momento ha demostrado esta arriesgada apuesta de Scott Skiles. Terriblemente descontrolado, lo de las faltas es caso a parte. Pensar antes de actuar es uno de los pasos que este enigma humano ha de dar para empezar a dar de sí todo cuanto que sea capaz. Hasta entonces, a dividirnos entre detractores y admiradores. Yo me coloco en su bandwaggon.

NOTA: 5

Renaldo Balkman. Podríamos nombrarlo co-fundador del grupo anímico-deportivo “Con cojones y a lo loco”. No es que su apariencia ande cerca de Marylin, ni que imaginarlo con las faldas levantadas por el paso del underground sea reconfortante, pero el derroche de testosterona que realiza cada vez que sale al campo resulta encomiable. De ser una elección terriblemente criticada a ser un jugador adorado por el Madison Square Garden. Los jugadores que se dejan la piel en el campo siempre reciben el beneplácito de su afición, y este caso quizá cuente con la atenuante de la ya lejana velada pugilística. Falto de técnica pero sediento de sangre, en el pasado mes superó los 10 rebotes en dos ocasiones, colocando su tope en los 15 rechaces. Colocao de mis amores, tú me motivas a tope...

NOTA: Suspenso


Leon Powe. Un cuatro explosivo al que las lesiones de rodilla han ido minando a lo largo de su carrera universitaria. Cualquiera lo diría al verlo jugador: se trata de un jugador terriblemente explosivo, capaz de anotar tanto de cara al aro como jugar de espaldas. Sin embargo, su peso en el juego ofensivo de los Celtics ha sido escaso. Viene disfrutando de minutos en los últimos partidos de los verdes, pero su labor se ve reducida a la de asegurar el rebote en ambos lados de la cancha y ejercer presión al poste bajo. Por ahí vienen muchas de las faltas que comete: no estaríamos hablando de los Celtics si no se tratara de un interior con problemas de personales. Al igual que sus congéneres, conforme vaya superándoles, puede convertirse en un ala-pívot con muy buena contribución desde el banquillo. Al menos mientras se lo permitan las rodillas.

NOTA: Suspenso

Yakhouba Diawara. Cuando uno ve a Yakhouba Diawara en la NBA se pregunta qué demonios hace un jugador tan sumamente limitado por aquellas tierras. ¿Tanto vale una liga de verano resultona? ¿A tal nivel de consideración llega el tan proclamado “athleticism”? Porque cuando uno ve jugar a este francés cuesta ver algo más que un jugador con buena defensa (sin alardes) y poco más. En ataque, las carencias en su tiro resultan alarmantes aunque, dicho sea de paso, con las nuevas adquisiciones no será excesivo trauma. Ha llegado a ser titular en periodo de sanciones, pero es éste un territorio que no debería volver a pisar.

NOTA: Suspenso

Daniel Gibson. Tras una gran temporada freshman en Texas, no logró cumplir con las expectativas en su segundo año, con el consiguiente bajón a los ojos de los scouts. En esta situación ha llegado como uno de los futuros escuderos de LeBron, ni más ni menos. Hasta el momento, cumple con un papel de anotador que, en parte (y sólo en parte) estaba previsto. Si bien era de sobra conocida su condición de base anotador, no se esperaba que descuidara tanto el primer factor de la ecuación en favor del segundo aunque, visto de otra forma, ¿Quién lo necesita, jugando con LeBron? Se esperaba con su llegada iniciar la salida de la mediocridad en la que vive los Cavs en el puesto de point guard, con Eric Snow y Damon Jones como "estiletes". Como aspecto positivo, se está mostrando muy seguro de cara al aro, manteniendo grandes buenos porcentajes y produciendo con los minutos suficientes.

NOTA: Suspenso

Quincy Douby. El que venía con la etiqueta de uno de los mejores anotadores del draft (por detrás de los dos que todos tenemos en mente), apenas está disfrutando de minutos en un equipo que se dirige hacia la deriva sin remisión. Su momento álgido llegó con el cambio de año: se despidió del "balón de juguete" reventando el partido que enfrentaba a los Sacramento Kings con los Warriors con 21 puntos y terribles porcentajes de tiro. Estando en su salsa, no podía ser menos. En su debe, sus debilidades defensivas y su imposibilidad innata para crear juego pese a que, por físico, la posición de base es su posible destino en una liga. Eso, y los porcentajes de tiro, donde le está costando encontrar el punto pese a los halagos que reciben sus entrenamientos.

NOTA: Suspenso

Will Blalock. Habiendo sido elegido en la última posición del draft, no se podían esperar demasiadas florituras de este base de Iowa State, que reconoció durante los workouts que jugar en los Boston Celtics sería el sueño de su vida. Y los resultados lo han confirmado. Los de las florituras, digo. Flip Saunders accedió a concederle minutos durante la lesión de Chauncey Billups y eso es lo que dio tiempo a ver: un base no más allá de lo correcto, seguro con el balón, absorbiendo el mínimo de balón posible y, como lado negativo: totalmente errático a la canasta. Lo que se suele conocer como un Orien Greene o un Royal Ivey de la vida.

NOTA: Suspenso

Kyle Lowry. Visto lo escaso de la camada, le reservo un puesto honorífico de los 25 a este jugón. Mientras pudo jugar lo hizo de manera inmejorable, y se presentaba como una de las grandes bazas de futuro para este equipo. Esta vez aprovecharé esto para sacar a la palestra las recientes declaraciones de Eddie Jones al respecto del futuro de este joven base. “Va a ser un base terrible en los próximos años. Ya os lo dije antes que nadie con Dwyane Wade. Con Kobe también. Tiene algo, no sé qué exactamente. Es uno de esos jugadores a los que quieres ver para comprobar lo buenos que son. No veo a nadie capaz de pararle cuando entra a canasta. Es un grandísimo penetrador. Podrá cometer errores, pero pienso que de aquí a dos años va a ser terrible en los dos lados de la cancha”. Pues eso, palabra de Basketball Jones.

NOTA: No presentado

1 comentario:

true wolf dijo...

Jeje muy oríginal Mich, y muy bueno. Así como a estas alturas el año pasado ya teníamos rookie del año, este año va a estar difícil. Para mí al final va a estar entre Roy, Foye, Morrison y Bargnani, no veo a Garbajosa aguantando el ritmo de estos cuatro que, a diferencia de él, no mantendrán números sino que los incrementaran