jueves, octubre 09, 2008

La Previa 2008-09. Cleveland Cavaliers



Todos los años se repite la misma historia. Los Cleveland Cavaliers tratan de encontrar el complemento ideal en ataque para LeBron James que les permita dar el salto definitivo, que termine con la fuerte dependencia de el “Elegido” en ataque. Cuando tuvieron dinero, se equivocaron. Y ahora que no lo tienen, siguen soplando a ver si suena la flauta.


UN BASE ANÁRQUICO COMO SOLUCIÓN AL ATASCO

Tras los experimentos fallidos de Larry Hughes y Wally Szczerbiak (si es que lo del “madrileño” pudo ser alguna vez tomado como tal), llega el turno de Maurice Williams, el nuevo anotador exterior llamado a superar con nota la convivencia con ‘King’ James. En este caso, se ha sacrificado para su llegada la experiencia de Joe Smith, uno de esos hombres que tienen la sana costumbre de rendir allá donde van.

Un base lo suficientemente anárquico como para poder seguir adelante con la anotación cuando LeBron no esté sobre la pista… o simplemente no funcione.

Se espera que la baja de MST, por otra parte, se vea cubiera con Ben Wallace, otro de los que llegó en el traspaso de febrero, y el novato JJ Hickson, que ha generado buenas sensaciones en la Liga de Verano de Las Vegas.

En el apartado de renovaciones, aparecen los dos ‘tweeners’, Daniel Gibson y Delonte West. Mientras que la continuidad de ‘Boobie’ tardó poco en quedar sellada, la del ex céltico no se concretó hasta finales de verano, lo que puede hablar del futuro de cada uno en la franquicia.

West fue uno de tantos jugadores que se vieron implicados en rumores de una posible salida hacia Europa. Cleveland consideraba excesivas sus condiciones económicas (pedía lo mismo que Gibson) y la firma se demoró más de la cuenta. Sorprendente para un jugador que contó con la confianza del entrenador desde su llegada al equipo.

Donde sí estarán ambos implicados será en la lucha por el puesto de escolta, probablemente el único sin dueño claro.



SÓLO EL ESCOLTA POR DEFINIR

Maurice Williams constituye la apuesta más importante de los Cleveland Cavaliers de cara a la presente temporada. Quizá la condecoración suena demasiado rimbombante, pero la realidad es esa. El base de Alabama es el nuevo episodio en la incansable (e infructuosa) búsqueda de un jugador que pueda anotar en grandes proporciones sin depender de LeBron, que pueda generar por sí sólo situaciones de canasta... además de aprovechar las que genere el propio James, claro.

Con gran presión, pero al menos con el puesto asegurado. No podrá decir lo mismo el escolta del equipo, para el que podríamos barajar hasta cuatro nombres distintos: West, Gibson, Szczbiak y Pavlovic.

A tenor de lo visto durante la temporada pasada (y a pesar de que el montenegrino ha sido el primer agraciado de la pretemporada), apostaremos por el primero. Delonte West responde al perfil de jugador exterior agresivo en defensa y fiable en ataque. Un jugador del que rara vez saldrá una actuación brillante, pero lo suficientemente seguro como para confiarle un puesto titular. Sus buenos Playoff ayudaron a olvidar la mala imagen mostrada en Seattle. Y es que el ambiente también hace mucho en los jugadores.

Situación contraria encontramos, evidentemente, en el lugar del alero. Aunque en este caso no se trate más que de un mero formalismo: LeBron tiene licencia para hacer lo que quiera sobre la pista. Pero lo que es más importante: está capacitado como para responder a ese reto.

Le vimos nacer y le hemos visto crecer. Le vimos empezar de base y le vemos controlar el ataque de su equipo jugando de hipotético alero. A lo largo de estos años ha ido expandiendo su rango de tiro, ha aumentado su ya de por sí sobresaliente capacidad de penetración e incluso ha sabido delegar en sus compañeros. Eso sí, cuando hace falta un milagro, él es el primero en sacarse los calzones (hola, Del Potro). Parte de esa carga es la que se le pretende quitar de los hombros.

Por dentro, la extraña pareja, Ben Wallace y Zydrunas Ilgauskas. El hercúleo jugador defensivo de raza negra y el esmirriado jugador ofensivo de raza blanca. Ambos en decadencia. Ambos gastando sus últimos cartuchos.

Corren malos tiempos para un jugador que otrora dominara los tableros. Las ventajas que te concede un físico sobresaliente desaparecen tan pronto como empieza a hacer mella el cansancio de disputar tantas postemporadas. Tantos años con más de un centenar de partidos en sus piernas empiezan a pesar, aunque aún queda la experiencia, el saber hacer de los años, y el esfuerzo, que no es poco.

También se las arregla el lituano, aunque sufriera como nadie en la serie contra los Celtics. El compañero inseparable de 'King James' sigue dando buena cuenta de su tiro de media distancia, pero cada vez se muestra más lento y con menos salto. Lo natural es ir perdiendo minutos a favor de Anderson Varejao.

VAREJAO, EL GRAN REFRESCO DESDE EL BANQUILLO

Junto a la euforia defensiva del brasileño, lo mejor que presenta el banquillo de Mike Brown en un buen trío de anotadores exteriores.

Daniel Gibson parecía llamado a ocupar un puesto de titular en los Cavaliers, pero la llegada de Williams trastoca sus planes. Ahora es a Delonte West a quien deberá comer terreno. El base de la Universidad de Texas ha demostrado a lo largo de su corta carrera como profesional ser un tirador sobresaliente, pero necesita demostrar que puede crear más por su propia cuenta si quiere aspirar a ser esa tan cacareada segunda espada.

Peor parece la situación de Wally Szczbiak, que mostró su peor cara precisamente en un equipo falto de tiro. Lejos queda ya en la mente los años maravillosos de Minnesota, y más cerca los continuos problemas físicos, que quieren acabar prematuramente con la carrera de un buen titular para la NBA. Su recuperación sería una noticia inmejorable para Cleveland, pero habrá que conformarse con que pueda aportar de manera regular al equipo.

Junto a ellos, Sasha Pavlovic. El jugador montenegrino vivió la campaña pasada su particular 'annus horribilis'. A los problemas para firmar su renovación durante el verano, se sumó una lesión en el pie izquierdo que le obligó a perderse más de una veintena de partido. Posteriormente, una nueva lesión le haría perderse casi toda la serie de primera ronda de Playoff. En medio de esta marea, resultó imposible mantener el nivel del jugador de rotación que explotó mediada la 2006-07.

Pieza clave y comodín en el interior volverá a ser Varejao. Su defensa e intensidad atrás son insustituibles para el equipo, de ahí que su continuidad fuera la gran prioridad del pasado verano. Los Cavaliers encontraron en él un quizá inesperado revulsivo en defensa, muy incómodo para su par, amigo de las cargas y poderoso en el rebote.

En un rol secundario permanecerá JJ Hickson, aunque su gran actuación durante las Ligas de Verano y su incansable trabajo durante el Training Camp podría reportarle beneficios pronto. Los primeros detalles hablan de un jugador muy activo en defensa y con capacidad para hacerse hueco y generar canastas en las cercanías del aro.

Tampoco es que Brown disponga de mejores alternativas. A ciertas alturas de la vida, es mejor dar minutos y confianza a un joven que seguir prolongando la carrera de un veterano que poco o nada tiene que aportar al equipo.

Es la crueldad del fondo del banquillo, donde también se dan cita nombres como Eric Snow, desterrado ya con tres bases por delante, o Darnell Jackson, novato que se autodefine como un "jugador sucio" sobre la pista, un hombre al que no le importa salir a partirse la cara en defensa. Actitud no le falta.

PRONÓSTICO

La mejora de la Conferencia Este ha eliminado la posibilidad de tomar un camino fácil hacia las Finales de Conferencia. Boston, Philadelphia, Detroit y los propios Cavaliers parecen tener el sitio asegurado en Semifinales, a expensas de que otra franquicia pueda dar la sorpresa.

Tras haberse plantado en las Finales de la NBA, Cleveland debe renovar méritos para mantenerse entre los candidatos serios al anillo. Visto el gran nivel defensivo que presenta el equipo, la tarea pendiente volverá a ser el ataque, donde deberán trabajar para encontrar una segunda vía de anotación, que permita seguir adelante aún cuando LeBron no tenga la noche… o no sea suficiente.

La Previa 2008-09. Chicago Bulls


De ser una de las mejores defensas de la liga, a uno que hace aguas atrás. De ser aspirantes a complicar la vida de los grandes en Playoff, a volver a mirar el futuro a medio plazo. De ser uno de los equipos con mejor horizonte de la liga, a ser un equipo que crea demasiadas dudas. Ése es el camino de los Bulls, que sin apenas haber saboreado las mieles del buen trabajo, vuelven al punto de partida.


VERANO DE POCAS NOVEDADES Y MUCHAS SORPRESAS

Echando un vistazo a la plantilla, es casi idéntica a la que terminó la temporada en abril. Sólo presenta una cara nueva, y una ausencia. La falta de novedades, sin embargo, no debe llevarnos a confusión, porque ha sido un verano muy movido en Illinois.

La primera gran noticia fue la contratación de un nuevo entrenador. Si bien era algo de sobra anunciado, sorprendió su perfil. Paxson hizo un intento por hacerse con Mike D’Antoni, pero al no poder luchar contra el poderío económico de la Gran Manzana se tuvo que conformar con uno de sus asistentes: Vinny Del Negro, el primer Ginobili que tuvieron los Spurs.

Movimiento peligroso ése de confiar la resurrección del equipo (un equipo con suficientes mimbres, todo sea dicho) a un entrenador novato, que deberá poner en calma un vestuario que primero se volvió en contra de Scott Skiles y luego acabó tomando a Jim Boylan por el pito del sereno. Una prueba de fuego para un debutante.

Pero para novato, Derrick Rose. Allá por mayo saltó la sorpresa y los Bulls, que partían como novenos para el sorteo de las pelotas de ping-pong, se llevaron a casa el número uno. Con la “pelea” entre Derrick Rose y Michael Beasley ya abierta, el debate se trasladó a la propia plantilla de Chicago, y en concreto a su directiva.

Paxson debía elegir entre un base completo, de físico extraordinario y finalista de la NCAA, o un 3.75 que podría solucionar (sólo en parte) el problema de la anotación interior del equipo. Como quiera que el elegido fue primero a pesar de tener dos bases sólidos en nómina, la pelota está ahora en el tejado del jugador de Memphis, que deberá justificar con juego su elección.

Su llegada permitió dejar marchar en la agencia libre a Chris Duhon, seleccionado en el ‘draft’ de 2004. Una noticia menor, y más cuando el protagonismo lo acapararon los otros dos jugadores elegidos por los Bulls en aquel sorteo universitario, Luol Deng y Ben Gordon.

El primero renovó por cantidades razonables, que pueden convertirse en desproporcionadas de alcanzar los incentivos incluidos en el contrato. El segundo, ha sido todo un quebradero de cabeza. Llegó a declarar que no se veía jugando más para Chicago, pero ante la falta de ofertas sobre la mesa terminó firmando la Qualifying Offer (6.4 millones de dólares) y ser agente libre sin restricciones el próximo verano. Un aspecto que anuncia ríos de tinta durante la temporada. Sabiendo que su máximo deseo es marcharse, ¿Qué hacer con él?


¿SERÁ TITULAR EL NOVATO? APOSTEMOS A QUE SÍ

Puede que al principio no, puede que tenga que ganárselo, aunque sea de aquella manera, la de guardar las formas y seguir adelante con el baile de máscaras. Pero es indudable que, si rinde a un nivel aceptable, Derrick Rose partirá de inicio. Cualquier otra decisión sorprendería por parte de un equipo que necesita cambiar para retomar el buen camino perdido.

Rose es un base que destaca a primera vista por su excelente físico, y que presenta un buen balance entre defensa y ataque. Intenso atrás y muy difícil de frenar cuando de marcharse hacia canasta se trata. Atendiendo a los últimos años, en los que los jugadores exteriores han tenido que asumir gran parte del peso anotador del equipo, no será extraño verle tomar esas responsabilidades conforme vaya avanzando el año.

Con su llegada, lo más probable es que Kirk Hinrich vuelva al puesto de escolta, posición en la que también jugó en Kansas y los propios Bulls cuando le tocaba coincidir en cancha con Chris Duhon. Quedará liberado de las tareas de dirección cuando Rose esté a su lado y podrá dedicar más tiempo a anotar. Mucho menos dado a penetrar que su compañero, fue especialmente preocupante su bajo en el acierto desde la línea de tres.

Inamovible en el puesto de alero, Luol Deng, la gran esperanza de esta franquicia junto al ‘rookie’. Los problemas físicos que sufrió el año pasado cortaron una progresión que parecía camino del All-Star, pero este año, recién renovado, debe volver a sus fueros para ayudar al equipo a salir del fango en el que terminó la temporada pasada. Es de esperar que empiece en buena forma, puesto que llega de clasificar a la selección británica para el Eurobasket.

Como ala-pívot parte Drew Gooden, uno de los jugadores que llegó en el cuestionable traspaso de febrero. Pese a no ser un prodigio, es uno de los pocos jugadores que pueden servir de parche para solucionar de manera temporal el problema de anotación interior del equipo. Un buen reboteador ofensivo, no exige demasiados balones en ataque para anotar. Una lesión abdominal le impidió completar su buen final de temporada, pero este año termina contrato y se le espera motivado en busca de un contrato. ¿Con otro equipo?

Cierra el quinteto Joakim Noah, bicampeón en Florida que deberá trabajar para mejorar las sensaciones contradictorias que generó la temporada pasada. Un hombre interior lleno de energía… mal conducida. Su exceso de energía (llámenlo precipitación, llámenlo nerviosismo) le llevó con frecuencia a meterse pronto en problemas de faltas. Sin embargo, también es obligado reconocer su intensidad debajo de ambos aros, actitud que le llevó a erigirse en un muy buen reboteador y a producir canastas en las cercanías del aro.

EL DILEMA DE BEN GORDON

Todos los entrenadores querrían tener problemas para meter en su alineación a un escolta de 20 puntos por partido. Claro que ninguno querría que ese problema tuviera más de extradeportivo que de meramente baloncestístico. Ha declarado que no quería seguir, es muy posible que el verano que viene se vaya a otro equipo que le ofrezca más, pero es un gran anotador en un equipo que no anda sobrado de ataque. ¿Qué hacer con Ben Gordon?

La respuesta sería sencilla. Al menos por mi parte. Si lo que se pretende es competir, y ganar el máximo número de partidos posible, qué duda cabe de que el escolta salido de Connecticut debe seguir teniendo minutos. Es un excepcional tirador, y su aportación desde el banquillo siempre ha resultado inestimable.

Alguno puede tener en el sobrepoblado ‘backcourt’ de los Bulls la excusa perfecta para relegar a Gordon a un segundo plano.

La solución más potable desde el banco sería la de Larry Hughes, cuya carrera entró en barrena el mismo día que se creyó capaz de ser el compañero ideal de LeBron James en Cleveland. Poco queda de aquel gran defensor y solvente anotador que asombró en Washington como parte de un pequeño ‘Big Three’ y, a día de hoy, es peor opción que el recién renovado.

La otra opción barajada es la de Thabo Sefolosha, jugador de tercer año que hasta el momento se ha mostrado demasiado irregular. Intenso en defensa y notable en la transición, el exceso de efectivos en su posición puede suponerle un problema mayor que en años atrás.

Una salida a ese pequeño “ahogo” podría ser la posición de alero, pero su inquilino es el mejor que tiene Del Negro en su banquillo. Debe hacer sufrido como nadie este año el ‘Chapu’. Acostumbrado a pelear por grandes objetivos y en ambientes ganadores, jugar para un equipo sumido en una dinámica tan negativa no ha tenido que ser fácil. Pero cierto es también que para que la situación revierta él debe ser el primero en volver a su nivel.

Dentro de esas esperanzas juega también un papel importante Tyrus Thomas, la irregularidad en persona. Ponga una cabeza descontrolada al mando de un cuerpo sin límites y obtendrá como resultado este jugador. Precipitado en sus decisiones en defensa, y demasiado confiado en sus capacidades físicas para el ataque. Cuentan que este año ha mejorado su tiro de media distancia, algo imprescindible para un jugador tan limitado como él.

Corona la segunda unidad Aaron Gray, de quien se comenta ha acudido al Training Camp con menos kilos que el año pasado. Chicago necesitará como nunca al Gray del último mes de competición

PRONÓSTICO

Muchas cosas tienen que suceder para que los Bulls vuelvan a pelear este año por los Playoff. Haber perdido la gran defensa que les ayudó a convertirse en uno de los equipos con más futuro de la liga no ayuda a ser optimista al respecto.

Tienen a sus disposición herramientas suficientes como para no estar entre las peores franquicias de la competición, pero dependen de demasiados factores para volver a meterse en la batalla. Que los interiores respondan y sigan creciendo, que Gordon esté centrado, que Rose responda a las expectativas… temporada de transición para ellos.