jueves, septiembre 25, 2008

La Previa 2008-09. Atlanta Hawks


Los Atlanta Hawks fueron, sin ningún género de dudas, la gran revelación de los últimos Playoff. Sin embargo, tan sólo unos meses después de poner contra las cuerdas a los que posteriormente se proclamarían campeones de la NBA, el panorama luce muy distinto en Georgia. Tanto, que la postemporada vuelve a parecer una utopía.

EL MEJOR SEXTO HOMBRE EJERCIÓ DE PIONERO


Pronto podremos comprobar una vez más la importancia que tiene el sexto hombre en los planes de un equipo. La decisión que tomó Josh Childress de marcharse a hacer ‘las Grecias’ puede ser quedar en el anecdotario y sentar las bases para un futuro desembarco de jugadores norteamericanos de un perfil mayor al que estamos acostumbrados, pero las consecuencias más inmediatas serán las que se vean en el rendimiento de los Hawks.


En Childress, los de Mike Woodson contaban con el que probablemente fuera el mejor sexto hombre (si obviamos la peculiar situación de Ginobili) de la liga, un jugador con una defensa más que decente, muy buenas condiciones a la hora de penetrar hacia canasta y, sobre todo, un ala que sobresalía en el juego de transición, clave en el ataque del equipo.


El recién llegado Rick Sund trató de poner en práctica la habitual estrategia de ofrecer contratos de baja cuantía (por debajo de la Mid-Level) a sus agentes libres restringidos, pero se encontró con una negativa en plano de Childress, que no sólo rechazó el ofrecimiento sino que puso rumbo al Olympiacos.


Su marcha al Pireo, junto al reciente fichaje de Salim Stoudamire por San Antonio, suponen las únicas bajas del equipo este verano. Pero su ausencia es tan sensible, y el trabajo del equipo en las nuevas incorporaciones resulta tan insustancial, que resulta imposible no atisbar un serio varapalo a las aspiraciones del equipo.


Y eso que, paradójicamente, los fichajes más interesantes son los de los hombres llamados a sustituirle. Maurice Evans responde a un perfil similar, más físico y con una destacable actitud defensiva, pero de un nivel menor en lo que a ataque se refiere. Ronald ‘Flip’ Murray camina en sentido opuesto, siendo su labor de microondas en Cleveland y Seattle lo más destacado de su irregular carrera.


Las otras novedades en esta nueva temporada serán las de Thomas Gardner (decente actuación con Chicago… en las ligas de verano) y Randolph Morris y Othello Hunter, dos troncos con los que la franquicia de Georgia trata de tapar su deficiente juego interior.


Verano movidito en Atlanta, al que hay que sumar la renovación de Mike Woodson por dos temporadas más. Poco importa que haya algunos jugadores que no comulgan con él, ni sus dificultades para sacar por fin provecho de una plantilla no falta de talento dentro de la Conferencia Este. La clasificación para la postemporada fue suficiente argumento para mantenerle en el banquillo.


Precisamente uno de los jugadores que peor llevan su relación con el entrenador es Josh Smith, que incluso hizo pública su renuencia a jugar en un equipo que estuviera entrenado por Woodson. ‘Smoove’ sufrió también la “tacañería” de la franquicia a la hora de renovar a sus pilares de futuro. En su caso, aceptó una oferta de los Grizzlies, pero Atlanta no tardó en acudir al derecho de tanteo para igualar el contrato.


Haber perdido a los ‘Joshes’ en su primer verano de trabajo hubiera sido un mal comienzo para Rick Sund.


UN AÑO MÁS, LOS HAWKS PRESENTAN EL MISMO QUINTETO

Después de todo, quizá la mejor noticia con respecto a la última campaña sea que el quinteto permanece invariable. Ante la falta de alternativas, Horford volverá a ocupar el puesto de ‘center’ y Bibby tendrá la oportunidad de empezar con el equipo desde el primer partido.

La llegada de Mike Bibby en febrero, procedente de los Sacramento Kings, fue uno de los aspectos que se juzgaron fundamentales en la persecución de los Playoff. Sin embargo, el juego del base salido de Arizona estuvo por debajo de lo habitual, en correspondencia con su línea descendente de las últimas fechas, fallón en el tiro exterior y obligado a ceder la iniciativa a sus compañeros.


Su recuperación se presenta como una de las esperanzas que albergan los Hawks para suplir la producción de Childress, aunque más importante será poner fin de una vez por todas a las continuas dudas que viene generando el puesto de director de juego en el equipo durante los últimos años.

La comunión que demuestren él y Joe Johnson será clave en el devenir del equipo. El que fuera producto de Arkansas demostró hace ya tiempo que estaba sobradamente capacitado para ser un All-Star. Demasiado talento para ser un segunda espada, pero muy poco en la maleta para ser el líder de un equipo con más aspiraciones más serias que las de meterse en Playoff.

Sobresalió en la serie de siete partidos que le enfrentó a su ex equipo (pocos recuerdan que JJ debutó en liga como jugador de Boston) en primera ronda, y ahora está obligado a mantener el nivel si no quiere que el equipo se resienta.


En las labores de liderazgo se verá secundado nuevamente por un Josh Smith que no deja de crecer. El día que aprenda a atacar y defender sin depender tanto de su físico, no sé qué será de él. Mientras tanto, es indudable que se trata de uno de los mejores jugadores de la liga en lo que jugar por encima del aro se trata, y que su ayuda en el rebote y su intimidación resultan imprescindibles para los de Mike Woodson.

Será momento de comprobar si sus supuestos problemas con el entrenador están olvidados, si aún siguen vigentes o si aquello tan sólo fueron habladurías de una prensa ávida de montar de revuelo.


Más tendrá que demostrar Marvin Williams, sometido al aumento de la lupa desde que fuera elegido por delante de Chris Paul y Deron Williams, dos jugadores que no sólo eran superiores, sino que ocupaban la posición que tantos quebraderos de cabeza ha dado al equipo. El eterno dilema del base que antes comentábamos y que aún no ha encontrado respuesta.


Dicen los que siguen la actualidad del equipo que el que fuera sexto hombre de peso en North Carolina ha trabajado como nunca este verano, que ha mejorado su tiro de tres y que ha incrementado su físico. Siempre hablamos de que la siguiente puede ser su temporada, y lo cierto es que hasta el momento siempre ha ido en línea ascendente, pero bien haría en dejar de depender tanto de su tiro de media distancia, mostrarse más activo en ataque y ser más constante en defensa.


Cierra el círculo una de las más agradables sorpresas que dejó la camada de 2007, Al Horford. El cuerpo técnico de Atlanta tenía previsto dejarle jugar este año como ‘cuatro’, una posición mucho más acorde con su físico, pero la falta de novedades en el frente le mantendrá jugador como pívot del equipo.


No puede decirse, sin embargo, que le haya ido más hasta el momento. Horford se ha desatado como un jugador inteligente en ataque y trabajador bajo el aro en ambos lados de la cancha. Su poderío reboteador y su intensidad atrás son factores de los que los de Georgia no pueden desprenderse.

UN BANQUILLO SIN GRANDES SOLUCIONES

Frente a la estabilidad y el gran nivel que presenta el quinteto titular, llama la atención un banquillo que destaca por la falta de efectivos que puedan mantener el tipo.

Una de las grandes esperanzas en este sentido es Acie Law, jugador que entrará en su segundo año con la necesidad de demostrar todo lo que las lesiones y continuos problemas físicos no le dejaron en su año de debut. De él se espera un base con capacidad anotadora, buen tiro de larga distancia y una distribución de balón al menos aceptable. Un Mike Bibby “in the making”, que dirían los de allá.


No parece que la competencia vaya a ser un gran problema para él. La otra alternativa para la posición de base es Speedy Claxton, al que la negativa a someterse a una operación en su rodilla izquierda le costó un año en blanco. Tal es su situación, que prefirió participar de forma voluntaria en las Ligas de Verano para comprobar su estado de forma.


Dos de las incorporaciones, Ronald Murray y Maurice Evans, se presentan como los hombres de refresco para las alas. El ex de Orlando puede que sea el que más se asemeja al perfil de jugador que ofrecía Childress, en tanto que hablemos de un jugador físico con capacidad para desenvolverse en ambos lados de la cancha. Murray, por su parte, aportará un mayor poder ofensivo desde el banco.


En los relevos interiores, Zaza Pachulia vuelve a ser el recambio más importante. Su entrada permitirá a Horford actuar como ala-pívot. Esa posición, la de ‘cuatro’, será la que más beneficiada se vea por la versatilidad de sus hombres. Tanto el propio dominicano como Williams pueden ocupar esta plaza cuando Josh Smith no está en cancha, lo que supone una mejor solución que la que puedan aportar un Solomon Jones casi inédito o un semi-desconocido Othello Hunter (poco más allá de la Final Four con Ohio State).


Completará el juego interior Randolph Morris, mientras que la rotación exterior permanecerá a la espera de que Mario West, Thomas Gardner o incluso Jeremy Richardson se ganen una plaza en el ‘roster’ final del equipo.


PRONÓSTICO


Puesto que el año pasado se clasificaron para Playoff con un balance de 37 victorias por 45 derrotas, es de esperar que este año cojan vacaciones en abril. La subida de algunos equipos en la Conferencia Este como Indiana, Milwaukee o incluso la posible recuperación de Chicago les obligarán a trabajar más duro si quieren repetir presencia en la postemporada.


La gran serie protagonizada ante Boston (aunque la cara ofrecida en el Garden fue radicalmente distinta a la de los partidos jugados en casa) sólo invitaba al optimismo, pero la marcha de Childress y la falta de grandes novedades les hacen permanecer en esa tierra de nadie que siempre resulta tan incómoda.

Es posible que vuelvan a tener balance negativo. Pero en el Este, hasta eso es suficiente para entrar en Playoff. Pelearán por la última plaza.

martes, septiembre 23, 2008

Shareef Abdur-Rahim. El adiós de un maldito.

Llevábamos unas semanas de rumores y especulaciones acerca de su futuro más próximo. Sus declaraciones, poco halagüeñas, remitían la decisión final a su regreso de África. Y hoy (aún lunes para los norteamericanos), lo hizo oficial: Shareef Abdur-Rahim se ve obligado a abandonar las canchas de baloncesto por culpa de sus continuos problemas en la rodilla derecha, que con el tiempo se han hecho permanentes.

Abandona el deporte de la pelota naranja a los 31 años y tras 12 temporadas en activo. Lo hace a una edad muy temprana, a una altura en la que aún otros muchos siguen firmando contratos de larga duración. Pone punto y final a una trayectoria marcada por lo que durante años se consideró una maldición: los Playoff.


Y es que hasta su llegada a Sacramento, Abdur-Rahim no sabía lo que significaba disputar la postemporada. Jugar en mayo, o tan siquiera a finales de abril. Tanto fue así que, en el momento de su clasificación, al término de la campaña 2005-06, era el segundo jugador de la historia de la liga que más partidos había disputado sin haber alcanzado los Playoff. Lo consiguió tras la escandalosa cifra de 744 partidos.

El dudoso honor de la primera posición corresponde a Tom Van Arsdale, el que fuera jugador de los Detroit Pistons en las décadas de los '60 y '70. Lo suyo fueron 929 partidos de calvario, tras los que no acumularía ni una sola presencia en los Playoff. Él, como Abdur-Rahim (y como su hermano gemelo Dick) se retiró tras haber jugado 12 temporadas.


Seleccionado por los Vancouver Grizzlies en tercera posición del 'draft' de 1996, cambió la franquicia canadiense por Atlanta para dar paso a un chaval espigado e imberbe, Pau Gasol. Los osos se deshacían del que era mejor jugador de su corta historia para hacerse con un español que algunos comparaban con Toni Kukoc. Cómo ha pasado el tiempo y cómo han cambiado las cosas, ¿Verdad?

En los Hawks coincidiría con el verdadero Kukoc, por cierto. Y allí también lograría su primera y única aparición en el All-Star Game, el celebrado en Philadelphia. Por entonces, era la carrera de un ala-pívot con facilidad anotadora (sexto jugador más joven en llegar a los 10.000 puntos, antes de la llegada de los super anotadores de nueva escuela) y más que decente capacidad reboteadora que en sus siete primeras temporadas sólo se había perdido 9 partidos por lesión. Apenas uno por temporada.

No en vano, en la 2003-04 lograría otro "particular logro" que añadir a su nómina. Fue uno de los protagonistas del traspaso que llevó a Rasheed Wallace a Atlanta, franquicia en la que sólo jugaría un partido. Pero no sólo eso, sino que debido al desfase de partidos entre un equipo y otro, terminó la temporada regular con 85 partidos jugados. Por supuesto, sin Playoff.

Paradójicamente, un hombre de hierro.
Aquel verano de 2004 estuvo a punto de marcharse con dirección a New Jersey, pero los Blazers se echaron atrás en el último momento y decidieron mantener al veterano 'cuatro'. A raíz de aquel hecho, Shareef montó el cólera y amenazó con no aparecer por el Training Camp del equipo si no era traspasado. Sus deseos de salir hacia un equipo ganador eran notables, pero una supuesta promesa de titularidad le mantuvo en Oregon.

Fue en su segunda temporada con los Blazers cuando comenzó su calvario con las lesiones. La rodilla le había dado algún que otro pequeño problema de menor importancia durante la pretemporada, pero fue el codo derecho el que le obligó a pasar por el quirófano. Tres partidos más tarde, el que había sido su sustituto en el quinteto titular, Darius Miles, se lesionó de la rodilla. El mundo es un pañuelo, ¿A que sí?


La desastrosa temporada que firmó Portland llevó a la franquicia a acelerar el ritmo de su reconstrucción. Abdur-Rahim acabó contrato y, entre los deseos del jugador por abandonar, y los de la franquicia por dejar marchar a un jugador veterano, caro y que un año atrás había causado quebraderos de cabeza, parecía claro que su futuro estaba lejos de los Trail Blazers.

Los Milwaukee Bucks hicieron una fuerte apuesta para hacerse con sus servicios, viendo en él un compañero inmejorable para su reluciente número 1 del draft, Andrew Bogut. Sin embargo, el ala-pívot se decantó por los Nets, equipo al que podía haber llegado en 2004. Cosas del destino, esta vez tampoco fue posible jugar junto a Jason Kidd.

Días después de haber alcanzado un acuerdo, todo se fue a pique. Abdur-Rahim no pasó el examen médico. Los galenos de los Nets manifestaron serias dudas acerca de sus rodillas y desaconsejaron su fichaje, algo impactante, tanto para el jugador como para la franquicia de la margen derecha del río Hudson.


"Que le echen un vistazo a mi historial. Nunca me he perdido un partido por culpa de mis rodillas. Pueden preguntar al equipo que me drafteó, Vancouver, o a cualquiera de los otros equipos en los que he jugado"

Lo cierto es que Shareef no mentía. Pero los Nets han resultado estar en lo cierto. Tres veranos después de aquello, sin haber podido cumplir el contrato de 5 años que firmó con Sacramento semanas más tarde, se ve obligado a retirarse por culpa de las rodillas.


En junio de 2007 se sometió a su primera cirugía artroscópica que apenas le permitió llegar al principio de temporada aún con molestias. Tanto fue así que tras una semana y media de competición oficial, se vio obligado a tomar descanso. Aquel partido ante los Jazz sería el útlimo de su carrera profesional. En diciembre volvió a someterse a otra artroscopia.


La recuperación, en sus propias palabras, era tan "frustrantemente lenta" que hoy, a un mes escaso del comienzo de la temporada, cuelga las botas.


Suerte.