Después de un año de cortejos, los Chicago Bulls por fin lograron alcanzar un acuerdo de renovación con Luol Deng, probablemente su mejor pieza de futuro junto al 'rookie' Derrick Rose. El sudanés, nacionalizado británico, firmó una extensión de contrato por valor de 71 millones de dólares que le mantendrá ligado a la franquicia de Illinois durante las próximas 6 temporadas.
El contrato cuenta además con una serie de incentivos, la mayoría de ellos relacionados con objetivos que pueda alcanzar el equipo, que podrían disparar las cifras hasta los 80 millones, cantidades muy generosas que se mantuvieron en la línea de lo hablado durante el pasado verano. Hay que recordar que antes del comienzo de la pasada temporada, Deng rechazó una primera oferta de los Chicago Bulls valorada en 57.5 kilos en 5 años, que en promedio son muy similares a esos 71 firmados el pasado jueves.
Esta renovación, junto con la consecución del número 1 del pasado draft en un sorprendente golpe de suerte, es sin duda la mejor forma de recuperarse de la gran pesadilla que supuso la última campaña. Tras unos extraordinarios Playoff de 2007, en los que eliminaron sin la menor de las dificultades a los (por entonces) vigentes campeones en primera ronda, todos esperábamos de Chicago un año que, por lo menos, estuviera a la altura del anterior.
Pero la realidad quedó muy lejos de lo esperado. Los problemas internos y la falta de rendimiento deportivo (viniera cual viniera antes, lo que resulta innegable es que suelen llevarse de la mano) acapararon la actualidad de los Bulls, que pasaron de ser uno de los conjuntos más ilusionantes de la liga a uno de los irregulares. La situación terminó Scott Skiles, y el interino Jim Boylan tampoco fue capaz de controlar las aguas.
Ahora tratan de volver a la senda correcta de la mano de un técnico debutante como Vinny Del Negro, pero sin duda la gran esperanza sigue siendo Luol Deng, que precisamente dio el mejor baloncesto de su carrera en la serie anteriormente mencionada frente a Miami Heat. En aquellos partidos, su tiro de media distancia no "sólo" fue notable, sino que por momentos pareció infalible. Y es que pese a no ser un anotador versátil, consigue arreglárselas para ser uno de los mejores atacantes de su equipo.
Capitán desde el año pasado, sobre él descansarán gran parte de las opciones del equipo para volver a alcanzar el nivel que lograron hace apenas dos temporadas.
Otra pieza importante es la de Ben Gordon, uno de los mejores (Manu Ginobili a parte) anotadores desde el banquillo de toda la liga. El de Connecticut, limitado a una sola función sobre la cancha, parece tener la moral por las nubes, hasta el punto de exigir cantidades similares a las del alero sudanés para renovar por el equipo. Sin embargo, las intenciones parecen ser otras.
Y no sólo porque probablemente Gordon no merezca ese contrato, sino porque no hay dinero suficiente en las arcas para afrontar otra operación de la misma magnitud. Tal es así, que los Bulls tan sólo podrían ofrecerle un contrato de 58 millones de dólares por 6 temporadas antes de meterse de lleno en el impuesto de lujo. Como cualquier propietario cuerdo, Jerry Reinsdorf se muestra reacio a pagar esa multa por una plantilla sin aspiraciones serias y cuyo futuro, a día de hoy, parece incierto.
Sin equipos que muestren interés en concretar un 'sign and trade' con los Bulls por el escola, y con Chicago negándose a recibir contratos que le situaran por encima del límite que marca el impuesto de lujo, si Gordon no baja sus pretensiones, el escenario más factible sería el de aceptar la 'Qualifying Offer' (6.4 millones de dólares en su caso) y ser como agente libre sin restricciones el verano que viene.
Al fin y al cabo, esa cantidad no sería muy inferior a la que los Bulls podrían ofrecerle de cara al año que viene en la renovación, y gozaría de total libertad de movimientos para solucionar su futuro.
Mientras se resuelve esta complicada situación, ya tenemos la primera víctima: JamesOn Curry. Si las posiciones exteriores no estaban lo suficientemente cubiertas, la llegada de Derrick Rose no hizo más que sobrecargar la posición. Visto el complicado historial del jugador (que algún día relataremos) y los pocos minutos que tuvo la temporada pasada, el ex de Oklahoma State pasó a convertirse en la víctima propiciatoria.
A ello hay que unir el partido de sanción con que fue castigado hace unas semanas, a raíz de su detención en enero por un par de delitos menores, de tal forma que ha acabado siendo cortado por el equipo.
Louis Williams continuará cinco temporadas más en los Sixers a cambio de 25 millones de dólares, lo que supone algo menos de la Mid-Level Exception. Un precio más que razonable para un destacado anotador, aún joven, que está aprendiendo el oficio de base de la mano de Maurice Cheeks y a la sombra del gran y no siempre bien ponderado Andre Miller.
Complete o no la transición, lo que ya es seguro es que los de Pennsylvania tienen en él una alternativa mejor que Willie Green para tratar de desatascar los partidos desde el banco.
Este jovencísimo 'guard', que pertenece a la última hornada de 'highschoolers' que pisaron la NBA, ha aumentado sus prestaciones cada temporada desde su primer año, e incluso gozó de cierto protagonismo en algún partido de la serie ante los Detroit Pistons. Tal es la confianza que se ha ganado, que incluso se convirtió en un asiduo a los finales de partido de su equipo.
Durante este verano, hemos sabido del interés de equipos como Golden State (que, como ya explicamos aquí, no necesitaban para nada a Williams), Atlanta Hawks (Lou es originario de Georgia, donde fue nombrado dos veces mejor jugador del año) e incluso Cleveland Cavaliers (continúan en conversaciones para la renovación de Delonte West). Sin embargo, ha sido Philly quien ha logrado retener al jugador.
Pero Ed Stefanski tiene aún por delante el objetivo sobre el que descansa la viabilidad de su proyecto: Andre Iguodala. Por el momento, la franquicia se mantiene en constante contacto con el espectacular escolta, pero sigue sin haber noticias acerca de un posible acuerdo entre ambas partes.
HERRMANN Y FOYLE TAMBIÉN SEGUIRÁN UN AÑO MÁS EN SUS FRANQUICIAS
Walter Herrmann seguirá jugando la temporada que viene para los Detroit Pistons. La franquicia de Michigan buscaba un sustituto de garantías que diera descanso a Tayshaun Prince después de la marcha de Jarvis Hayes a New Jersey. Joe Dumars tanteó la opción de Maurice Evans, un viejo conocido de la franquicia que, tras su frustado fichaje por Golden State, acabó en Atlanta. Sin mejores alternativas que la del novato Walter Sharpe, los Pistons decidieron finalmente por retener al alero argentino.
Herrmann, que ha contando también con ofertas para su regreso a la ACB, probará suerte un año más en la liga norteamericana, donde hasta ahora sólo ha logrado brillar en un fantástico final de temporada (a nivel individual) con Charlotte Bobcats.
Los Orlando Magic también encontraron la solución a sus problemas en casa: Adonal Foyle seguirá cubriendo las inabarcables espaldas de Dwight Howard durante una temporada más a cambio del mínimo (que, para un jugador de su experiencia en la liga, se sitúa en 1.3 millones de dólares).
Hace un mes, este pívot de la Universidad de Colgate renunciaba a su último año de contrato con la franquicia de Florida, con vistas a conseguir un mejor contrato en la agencia libre. Sin embargo, las ofertas no han llegado, y Foyle continuará una temporada más en Orlando.
Los Magic se encuentran así con una situación inmejorable a sus problemas. Andaban cortos de dinero y efectivos, y de esta forma consiguen un refuerzo que completa la rotación del juego interior junto a Tony Battie y Marcin Gortat a precio de saldo. Con 13 jugadores bajo contrato, Otis Smith debe contratar al menos un base más para dar la plantilla por cerrada.
Parecían demasiado calmadas las aguas en Texas. Demasiado como para ser cierto. Los tres equipos se limitaban a añadir pequeños retoques a sus plantillas, nimios detalles que dieran un poco más de profundidad a sus ya de por sí sólidos proyectos. Veteranos, obreros y actores secundarios todos ellos. Alguien tenía que romper la calma y, paradójicamente, ha sido el de siempre: Ron Artest.
Y es que los Houston Rockets se han hecho con sus servicios en un traspaso que, sobre el papel, les resulta largamente beneficioso: los Kings mandarán a Ron-Ron junto a Sean Singletary y el hijísimo Pat Ewing Jr a cambio de Bobby Jackson, Donte Greene, una primera ronda de 2009 y 'cash considerations', que en este caso rondarán el millón de dólares. El movimiento, sin embargo, no puede hacerse oficial hasta el próximo 14 de agosto, fecha en que se cumplirá un mes de la firma del contrato de Greene.
Dicho de otra forma, los Kings inician con unos cuantos años de retraso el proceso de reconstrucción que debió comenzar poco después del desafortunado (por perjudicial, no por innecesario) traspaso de Chris Webber, y los Rockets queman sus naves para aspirar al anillo durante las próximas dos o tres temporadas, coincidiendo con la plena madurez de sus jugadores.
CUANDO RON ARTEST ES TU ESPERANZA
Si algo quedaba claro al echar un vistazo a la plantilla de Houston era que el proyecto tenía una duración relativamente limitada. Los principales jugadores de la plantilla (y, tratándose de un bloque, son unos cuantos), están ya en los 28 años y no pocos incluso por encima. Atraviesan por lo que conocemos como la 'madurez deportiva', por lo que necesitaban un jugador veterano de nivel que diera un salto de calidad al equipo a cambio de alguna de las piezas de futuro que guardaba Rick Adelman en el banquillo.
Y así lo consiguió Daryl Morey. Por el camino, los Rockets pierden a un pieza joven interesante y un pick de primera ronda, pero lo que le interesa a la franquicia es el presente, no las mejores que puedan experimentar los jóvenes del equipo con el paso del tiempo. Sin riesgo a pillarnos los dedos, estamos en posición de afirmar que han conseguido a un jugador de primer nivel a cambio de nada, manteniendo en nómina a todos los jugadores que sustentaron una temporada de 55 victorias.
En el paquete, llegan también Ewing y Singletary. El primero, formado en Georgetown, no pasa de ser un alero/ala-pívot trabajador y defensivo, un obrero que no conocerá mayor gloria en la NBA que la de entrar en la rotación de algún equipo salvo mejor imprevisible. El segundo es un base que ha dejado detalles interesantes en Las Vegas, aunque llega a un equipo con suficientes alternativas en su puesto. El hecho de no tener sus contratos garantizados, podría permitir que Houston se desprendiera de ellos.
Con Ron Artest, los Houston Rockets fortalecerán aún más su ya de por sí infranqueable defensa y mejorarán un ataque que no terminaba de estar engrasado. Y es que, como ya hemos dicho muchas veces en este blog, el alero de St. Johns tiene un más que aceptable repertorio ofensivo, pudiendo anotar con solvencia en posiciones cercanas al aro y sin desentonar en los lanzamientos exteriores.
Su llegada, no obstante, planteará algún que otro problema a Rick Adelman. Bendito problema, dicho sea de paso. En primer lugar, debe compaginar su presencia en cancha con las de Tracy McGrady y Shane Battier. El de Duke será el más afectado, pero la capacidad de ambos para ocupar la posición de ala-pívot, permitirá al entrenador disponer una alineación con los tres aleros en cancha cuando Luis Scola esté en el banquillo.
Pero segundo, y más importante: debe encontrar la fórmula para que su llegada no afecte a la importancia que, por decreto, tiene que tener Yao Ming en cancha: los mayores esfuerzos del equipo en ataque deben seguir centrándose en encontrar a su faro-guía en el centro de la zona. Con la notable visión de juego de Tracy McGrady y el concepto de equipo de Shane Battier, no se han encontrado obstáculos. El problema lo puede plantear la presencia de un jugador que necesita amasar tanto balón como Ron Artest.
Mientras tanto, y a pesar del gran salto adelante que ha dado esta franqucia tejana, la gerencia debe seguir trabajando para apuntalar el equipo. Quizá la posición que más urge sea de la de pívot, donde aún deben trabajar en la renovación de Dikembe Mutombo. No en vano, deberían ir pensando en buscar un relevo de garantías para el congoleño, que aunque es incombustible, cuenta ya con 42 años (y, por aspecto, podría pasar por el abuelo de Carl Landry).
Pero vengan o no refuerzos, lo que está claro es que ya no habrá excusas para Tracy McGrady y Yao Ming: con este equipo, están obligados a pasar por primera vez en su carrera de primera ronda. En los últimos Playoff, la ausencia del pívot chino mermó notablemente las posibilidades de los Rockets, que aún aguantaron seis partidos ante Utah.
EN VERANO, COMO EN LA VIDA, ARTEST ES UNA MONTAÑA RUSA
Si el verano fue tranquilo en Houston, no lo fue tanto para Ron Artest, que fiel a su estilo, dio mucho que hablar desde el día 1 de julio. Ese día, decidió ejercer la opción sobre su contrato y continuar un año más en Sacramento, perdiendo la oportunidad de salir libre y fichar por uno de tantos serios candidatos al anillo que estaban deseando extenderle una Mid-Level Exception. Es una cantidad baja para sus prestaciones, sí, pero es el precio a pagar por un anillo.
El caso es que no tardó en arrepentirse y apenas pasadas 24 horas ya salían en la prensa declaraciones del jugador en las que reconocía haberse equivocado en su decisión. Por si ya no había suficientes, esta pequeña 'salida de tono' dio el pistoletazo de salida a numerosos rumores, que apuntaban al interés por parte de algunos de los mejores equipos de la liga: Dallas Mavericks, Los Angeles Lakers, e incluso Detroit Pistons salieron a la palestra.
Sin embargo, en unas ocasiones por pedir demasiado, y en otras por querer meter en el acuerdo a Kenny Thomas o Shareef Abdur-Rahim (cuestión obligada),todas aquellas jugosas opciones terminaron yéndose al traste. Con lo morboso que hubiera sido verle vestir la zamarra de los Pistons...
Hasta que apareció Morey, que hará posible el reencuentro entre Ron Artest y Rick Adelman, al que el propio alero ha declarado como su entrenador favorito. Y todo a pesar de haber coincidido tan sólo media temporada en Sacramento, la que fue entre su traspaso a cambio de Stojakovic y la resurrección del equipo californiano, que se metió en los Playoff y puso en algún que otro apuro a todo unos San Antonio Spurs.
GEOFF PETRIE O CÓMO HACER UNA RECONSTRUCCIÓN A DESTIEMPO
Es curioso cómo un hombre puede actuar con tanta vehemencia en contra de su propio crédito. Debe ser que a partir de cierta edad, las cosas se llevan con mayor lentitud de la esperada. Al menos, en este traspaso ha conseguido a cambio lo que debía, aunque a uno siempre le quedará la sensación de que se pudo conseguir más a cambio del mejor jugador de la plantilla. Manías que tiene uno.
El manual dice que en estas situaciones deben conseguirse jugadores en último año de contrato, piezas de futuro y alguna que otra ronda. En este caso, se ha logrado el regreso de Bobby Jackson, que liberará a final de año 6.5 millones de dólares, Donte Greene, de quien los expertos hablan que su talento está por encima del puesto 28 en el que fue elegido y una primera ronda de los Rockets que, a tenor de lo visto, estará alrededor del puesto 25 en el mejor de los casos.
Se puede decir, al fin y al cabo, que el balance de este traspaso dependerá en su inmensa mayoría de Donte Greene. Los expertos hablan de un alero versátil, con altura para jugar de 'cuatro' abierto y habilidades para ser un alero. Buen tiro y excelente juego de transición, merced a una notable capacidad atlética, sus excelentes Ligas de Verano juegan a su favor. En su contra, una cabeza no demasiado bien amueblada que le llevan a tomar algunas decisiones erróneas en los partidos.
Visto lo concurrido de las posiciones interiores en Sacramento, y el hueco que ha dejado Artest, todo parece indicar que su lugar en los Kings será el de 'tres', donde contará con la fuerte competencia de Francisco García para hacerse un hueco en el quinteto inicial.
El otro titular (periodísticamente hablando) que ofrece el traspaso es el regreso de todo un hijo pródigo, Bobby Jackson. Su vuelta nos traerá a los aficionados del equipo californiano el recuerdo de los mejores tiempos que haya podido vivir la franquicia, el de un equipo que hacía del baloncesto la más bella de las artes y que contaban en ese diminuto dorsal 24 con uno de los mejores sextos hombres de la liga. Un base intenso en defensa que en ocasiones formaba con Mike Bibby un backcourt explosivo con el que desatascar los partidos.
Vuelve a los 35 años y con su condición de 'expiring' como mejor valor. El tiempo pasa para todos y ahora quedará relegado al puesto de suplente de Beno Udirh. Esta puede ser una buena oportunidad para que Quincy Douby encuentre un espejo en el que mirarse.
El movimiento traerá consigo otra novedad importante: será la primera vez que el equipo quede en manos de Kevin Martin. Ha llegado por fin el momento de que este escolta anotador por castigo demuestre que puede hacer algo más por el equipo que sumar puntos, y que es un jugador lo suficientemente completo como para merecer la escandalosa (uno de tantos errores que ha cometido Petrie en los últimos tiempos) renovación que firmó el verano pasado.
Denver Nuggets y New York Knicks firmaron un traspaso de los que acaparan portadas y hacen echar humo en todas las redacciones: Renaldo Balkman jugará en Colorado a cambio de Bobby Jones, Taurean Green y una segunda ronda de 2010. Lo siento, era por ponerle un poco de emoción a un asunto con tan poca chicha.
El caso es que según la prensa de la Gran Manzana, este movimiento es el signo inequívoco de que Donnie Walsh está trabajando para reducir el 'payroll' de la plantilla. Y todo por un traspaso que liberará menos de un millón y medio de dólares. Comprenderán que luego que uno no se sorprenda de que Peter Vecsey tenga un puesto en el New York Post.
Nada más llegar a los Knicks, tanto Green como Jones (cuyos contratos ni siquiera estaban garantizados) fueron cortados, con la intención de quedarse con 15 jugadores en plantilla (estaban uno por encima de lo permitido) y ahorrarse esa nimiedad, que por mucho que intenten no aparta la vista de las grandes tareas que tiene la gerencia por delante: conseguir colocar a Zach Randolph y poner fin a la situación de Stephon Marbury.
Reciben también en el paquete la segunda ronda de 2010 de los Nuggets. Esta elección tiene una particularidad que cabe reseñar: puede intercambiarse con la segunda ronda de los Clippers de ese mismo año, puesto que Denver adquirió ese derecho en el sorprendente traspaso de Marcus Camby. Quizá esto sea lo más interesante que les reporta el traspaso. Vivir para ver.
El caso es que, por cosas de la vida, Taurean Green podría acabar jugando la temporada que viene en la ACB. Según el Heraldo de Aragón, el CAI Zaragoza habría alcanzado ya un acuerdo con el jugador, después de que el propio Curro Segura acudiera a la liga de verano de Las Vegas como ojeador. El destino de Jones es tan incierto como lo ha sido su carrera hasta ahora. Y es que el suyo va camino de ser un caso digno de estudio: sólo lleva dos temporadas como profesional y ya ha militado en seis equipos diferentes.
Philadelphia, Memphis, Houston, Miami, San Antonio, Denver... ¿Quién será el próximo?...
¿Habrá próximo?
BALKMAN Y CARMELO, DOS COLGAOS MUY FUMAOS
Tras la marcha de Marcus Camby y Eduardo Nájera, en Denver andaban buscando gente mostrara algo de preocupación por la defensa, perfil de jugador que brillaba por su ausencia en el vestuario dirigido por George Karl. Tras la incorporación de Chris Andersen hace una semana, la llegada de 'Renaldo Who' pone otro pequeño granito de arena en medio del desierto.
Si algo ha caracterizado la carrera del estrafalario alero salido de Carolina del Sur, ha sido su extraordinaria intensidad de su parqué. Una constante actividad defensiva que a veces carecía incluso de efectividad, pero que no le impidieron ganarse el apoyo de la Gran Manzana, hastiada de ver sobre el cotizado parqué del Madison un atajo de jugadores a los que la bolsa escrotal les iba rozando con el suelo. Con la lucha como principal bandera, tratará de hacerse en Denver con el puesto que perdió en los Knicks.
La llegada de Danilo Gallinari y la explosión de Wilson Chandler al final de la pasada temporada (que parece haber tenido continuidad en Las Vegas), junto con la novedad de Mike D'Antoni en el banquillo, eran factores que apuntaban en la misma dirección. La de una víctima. La de un Balkman que cambió la grata sorpresa de su primer año por la discreción del segundo.
Si quieren retener sus derechos para un futuro, los Nuggets deberán ejercer la opción sobre su contrato antes del 31 de octubre de 2008. La noticia positiva es que, según informa el Rocky Mountain News, los Knicks se harán cargo de 500.000 dólares de la ficha del jugador (las cash considerations que incluía el traspaso).
Pasando al apartado más rosa: a Renaldo le delatan sus pintas, a Carmelo sus ojillos entreabiertos y a Chris Andersen sus antecedentes. ¿Aprovecharán para montar la Cofradía del Porro Ardiendo? Con los amigos de Melo, no tendrán problemas de suministro.
Poco a poco se van despejando las incógnitas que rodean a los agentes libres de postín que quedan por resolver su futuro. Los dos últimos han sido dos jugadores interiores, Andris Biedrins y Emeka Okafor, que seguirán en sus respectivas franquicias durante las próximas seis temporadas. Tras estos acuerdos, quedan aún entre los restringidos nombres como Josh Smith, Andre Iguodala, Luol Deng y Ben Gordon, que seguirán dando que hablar en lo que queda de verano.
Dos de los jugadores interiores con mejor futuro de la liga continuarán su carrera en el mismo equipo en el que la comenzaron.
OKAFOR SE PONDRÁ A LAS ÓRDENES DEL GENERAL BROWN
Con un año de retraso, Emeka Okafor firmó su renovación con los Charlotte Bobcats: 72 millones de dólares que le alegrarán la vida durante los próximos 6 años a falta de unos pequeños flecos. Y decimos con un año de retraso porque esta es la misma oferta que le hicieron los de North Carolina el verano pasado.
En aquella ocasión, con la "ilusionante perspectiva de una temporada con Sam Vincent, declinó la proposición. Ahora, con Larry Brown en el banco, su continuidad ha quedado asegurada. Y no decimos que la presencia del veteranísimo entrenador haya sido el impulso definitivo, pero es que los ánimos son otros cuando hay un entrenador competente en el equipo.
A pesar de que sus pretensiones estaban por encima de estos 12 kilos al año, Rod Higgins logró que se mantuviera en unos parámetros normales, con un contrato muy similar al de Andrew Bogut con Milwaukee Bucks y superior al de Andris Biedrins, por poner algunos ejemplos con los que puede equipararse.
En su caso, se trata de un jugador interior rocoso, duro e intimidador, algo escaso de altura para su posición (que es la de 'center', no la de ala-pívot que nos cuenta la teoría), pero con los cojones suficientes como para no verse amedrentado por ello. Todo lo que le sobra en defensa y rebote, sin embargo, le falta en ataque, donde sigue siendo limitado a pesar de arreglárselas para producir. Si las lesiones le respetan, podemos estar hablando de uno de los mejores pívots defensivos durante los próximos años.
LOS WARRIORS ASEGURAN SU FUTURO CON BIEDRINS
La renovación de Andris Biedrins, junto con la recientemente firmada por Monta Ellis, asegura el futuro de los Golden State Warriors durante las próximas seis temporadas. O, en el peor de los casos, hasta 2013. A cambio, el pívot letón recibiría una fase fija de 54 millones de dólares (9 al año), que podrían lllegar hasta los 63 meidante una serie de incentivos individuales (tales como puntos, rebotes y tapones logrados).
De esta forma, el verano de los sobresaltos termina con final feliz para los de Oakland. Chris Mullin ha resuelto de manera aceptable la papeleta que se le presentó el mismo día que Baron Davis decidía cambiar de aires: ha retenido a los dos principales pilares de futuro de la franquicia y sóo el desmesurado contrato de Corey Maggette (¿Cuanto tiempo tardarán en arrepentirse?) le aparta de obtener una calificación más alta.
A sus 22 años, Biedrins se ha convertido en uno de los mejores reboteadores de la liga, amén de un intimidador destacable dentro de un equipo que no dispone de más opciones para la defensa interior. El hambre y las ganas de comer se juntan para dar lugar a una renovación obligada.
Siguen los movimientos en este verano de tirones. Cada comienzo de semana asistimos a la confirmación de unos cuantos fichajes, y ya hemos tenido nuestra particular ración. Con sorpresas, como la llegada de Ricky Davis a los Clippers, con incertidumbres, como la que crea Kwame Brown en Detroit, y con noticias anunciadas, como el regreso de Nenad Krstic a Europa. Además, Will Solomon hace el camino a la inversa y regresa a la NBA, mientras que los Sixers contratan a Kareem Rush como tirador.
Los Clippers no paran de moverse desde que comenzó julio. En sólo un mes han lavado por completo la cara de la franquicia y, sobre el papel, han reaccionado bien (salvo el traspaso de Brevin Knight) a las trabas que se han encontrado por el camino. En el penúltimo episodio, han llenado el hueco que iba a ocupar Kelenna Azubuike con el fichaje de Ricky Davis, que llega con un contrato por dos temporadas, la segunda de ellas opcional.
Aunque los términos económicos no se han desvelado, el hecho de que se haya incluido una Player Option indica que el contrato está muy probablemente por debajo del 'caché' del jugador, por lo que las cantidades acordadas podrían no andar muy alejadas de esos tres millones al año que había firmado inicialmente Azubuike. Habrá que permanecer atentos, pues.
Es la oportunidad de Davis para reflotar una carrerea que, si bien nunca fue fulgurante, en su corto paso por Miami ha rozado lo mediocre. Llega a la franquicia angelina con el cartel de anotador desde el banco, de buen suplente para las alas que permitirá incluso poner sobre el parqué una alineación de hombres pequeños, pasando a Al Thornton al puesto de 'cuatro' y practicar un baloncesto más rápido y directo. A pesar de su trayectoria descendente, diremos a su favor que en las últimas temporadas ha experimentado una más que aceptable mejora en el tiro exterior.
El que no tiene que reflotar su carrera es Kwame Brown. Más que nada porque su carrera nunca llegó a estar en la superficie. Lejos quedan los tiempos del número 1 que trataba de explotar en Washington. Con Phil Jackson acabó por convertirse en un interior defensivo muy decente y con tal etiqueta llega a los Pistons. A cambio, percibirá 8 millones de dólares por 2 temporadas, un buen pellizco visto lo poco que ofrece el jugador. El segundo año del acuerdo es opcional, por lo que el verano que viene el jugador podría volver a salir del mercado... y los Pistons librarse del bulto.
Queda lejos de duda que la gestión de Joe Dumars al frente de los Pistons ha sido notable. Sin embargo, este hecho no le libra de poder cometer errores. Aún a riesgo de pecar de atrevido (que no), los de Michigan bien podrían haberse ahorrado el movimiento, puesto que en Amir Johnson ya contaban con un jugador interior intenso en defensa y escaso en conocimientos del juego, precipitado en sus acciones, joven y con un contrato muy similar al de Kwame.
Tras la marcha de Jarvis Hayes, quizá hubiera sido más conveniente centrar su atención en la contratación de un alero suplente de garantías para dar descanso a Tayshaun Prince. A expensas de lo que suceda con la situación de Josh Smith, los Pistons siguen dando continuidad al bloque que les ha hecho fijos en las Finales de Conferencia.
No por anticipada, deja de sorprender. Días atrás hablábamos de la posibilidad real de que Nenad Krstic pudiera acabar jugando en "Europa". En concreto, el Maccabi era el equipo que había mostrado un mayor interés en hacerse con los servicios del jugador. Sin embargo, los petrodólares rusos vuelven a ganar la partida y el pívot serbio jugará las dos próximas temporadas jugará en el Triumph de Moscú a cambio de 3 millones de euros al año, un salario que según la ESPN sería equivalente a unos 9 millones de dólares por año.
Con Krstic ya son dos los jugadores de los Nets que han abandonado este verano la franquicia para cruzar el charco, media Europa, y llegar hasta Moscú. Hasta hace poco, los Nets tenían un exceso de jugadores en plantilla y demasiados interiores. Es curioso cómo sin mover un dedo (y cuando lo han hecho, ha sido para mal), ya tienen el problema resuelto.
Como es habitual en los contratos que están firmando estos jugadores en el Viejo Continente, puede regresar libremente a la NBA al final de la temporada que viene. Por si acaso, los Nets conservaron sus derechos extendiéndole la Qualifying Offer. Y es que lo que parecía ser el comienzo de una carrera prometedora en la NBA, ha quedado en stand-by por culpa de una lesión de rodilla.
Otros que siguen adelante con sus deberes son los Philadelphia 76ers, aunque en su caso les queda lo más difícil. Por el momento, siguen reforzando lo más profundo de su banquillo, esta vez con la llegada de Kareem Rush. Aunque aún no se ha hecho oficial, parece que jugador y franquicia han alcanzado un acuerdo a cambio del mínimo salarial, que en su caso corresponde a algo menos de un millón de dólares al año.
Con un gran proyecto en ciernes, el equipo sólo estaba falto de un buen tirador exterior para redondear la plantilla. Eso es lo que han conseguido con Rush, pero el perfil de temporero que arrastra no se ajusta con el nivel que exige el equipo, muy superior al de la última temporada. Tras un inicio ilusionante en Los Angeles Lakers, su carrera se enfrió hasta el punto de tener que pasar un año en Lituania (formaba parte del Lietuvos Rytas que se enfrentó al Real Madrid en la final de la Copa ULEB) para poder volver a la liga norteamericana.
Así pues, Philadelphia sigue comprando 'trapillos' para su fondo de armario, pero aún quedan dos movimientos fundamentales este verano: las renovaciones de Andre Iguodala y Louis Williams. Del primero depende el salto de calidad del equipo (sin él, los Sixers regresarían al mismo punto en el que estaban la temporada pasada), mientras que el segundo es el único relevo de garantías para Andre Miller, y un buen anotador desde el banco.
Cierra el capítulo de nuevas incorporaciones otro jugador con pasado reciente en Europa, aunque en su caso de vuelos mucho más bajos que los jugadores que protagonizan la emigración de retorno. Will Solomon abandona el Fenerbahce para unirse a los Toronto Raptors. Todos estamos de acuerdo que comenzar tu carrera en los Memphis Grizzlies es un golpe bajo (hola, Pau), por lo que no ha podido ser hasta los 30 años cuando este base ha podido regresar a la NBA.
A falta de mayor atractivo para los agentes libres, los Raptors siguen obligados a mirar a Europa para hacerse con jugadores que puedan ayudar al equipo. Visto el gran acierto que tuvieron con Anthony Parker (aunque con 'el hermano de Candace' era facil), vuelven a repescar a un americano olvidado. En este caso, llega para pelear por el puesto de segundo base con Roko Ukic, e incluso podría llegar a jugar algunos minutos como 'dos'. Desde luego que la competencia para Calderón no va a ser demasiada.