La temporada pasada, los Nuggets echaron el resto para juntar a dos de los mejores anotadores de la NBA. Allen Iverson y Carmelo Anthony se reunieron mediada la temporada y, pese a que costó encontrar una fórmula para conjugar tanta fuerza anotadora, llegaron al final de la liga regular embalados. Ya en Playoff, no pudieron hacer nada para derrotar a los futuros campeones, pero la base permanece y este año estarán juntos desde el inicio.
Un nuevo timonel que no convence.
Una de las soluciones para mantener bajo control a la pareja de superanotadores fue la contratación de Steve Blake, un base correcto, que apenas acapara balón, hace su trabajo en defensa y, llegado el momento, goza de buen tiro. El base que necesitaron se marchó de vuelta a Portland con la contratación de Chucky Atkins, que dista de todo lo comentado anteriormente y cuya utilidad será evidentemente menor.
También en el puesto de base despidieron para volver a contratar al veterano Anthony Carter, que el año pasado apenas disputó tres partidos con el equipo.
A finales del mes pasado, la franquicia de Colorado realizó el único traspaso que ha protagonizado hasta ahora este verano: mandaba a Reggie Evans y los derechos del inédito Ricky Sánchez a Philadelphia a cambio de Steven Hunter y Bobby Jones. Cambio de interiores de perfil defensivo e intercambio de los derechos de un alero que Dios sabe si algún día será jugador NBA por otro que apenas ha tenido hasta ahora oportunidad de serlo.
Con el regreso de Kenyon Martin para la temporada entrante (si está sano, puede ser el mejor refuerzo), la continuidad del aguerrido ala-pívot pasaba a menos necesaria que la llegada de un pívot que cubriera las espaldas de Marcus Camby.
Ayer sorprendieron a propios y extraños con el fichaje del veteranísimo Stacey Augmon, que a sus 39 años y después de no jugar durante la temporada pasada, se ha encontrado de golpe con una última oportunidad de jugar en la NBA. No puede decir lo mismo DerMarr Johnson, que pasará su próxima temporada en la Italia junto a Pops Mensah-Bonsu.

Juntos desde el principio.
La temporada pasada, entre traspasos para uno y sanciones para el otro, sólo pudieron compartir poco más de cuatro meses sobre el parqué. Ahora la mezcla explosiva de anotadores compartirá balón durante toda una temporada.
Allen Iverson llegó el año pasado a la franquicia para darles el impulso necesario para ser un equipo a tener en cuenta en la Conferencia Oeste, pero en los Playoff toparon con un bloque con mayúsculas que les apartó del camino en primera ronda. Vista la carencia de bases en la plantilla, volverá a disfrutar de muchos minutos como 'uno'.
Por su parte, Carmelo Anthony dio la temporada pasada un paso adelante en su madurez como jugador. Cada vez aprovecha más y mejor su capacidad de definición en las cercanías del aro, en detrimento de ese tiro de media distancia que por momentos sigue dejando que desear. Como dato anecdótico, por primera vez en su carrera dio más asistencias que balones perdidos, algo que también habla de lo mal acompañado que estuvo en ataque durante en sus primeros años: antes sólo era fin y ahora es capaz de ser también parte del medio.
Chucky Atkins llega a un equipo en el que su rol aún no parece estar muy definido. Normalmente, es un jugador que se siente más cómodo cuando tiene tiros a su disposición, pero en los Denver Nuggets se encontrará con dos jugadores que acapararán por sí sólos gran parte del juego ofensivo del equipo, por lo que en un principio deberá limitarse a las labores de dirección, donde no sobresale especialmente.
El juego interior, salvo sorpresa, volverá a estar conformado por Nene Hilario y Marcus Camby. El brasileño se presentó el año pasado en un gran estado de forma, perdió peso y ganó en músculo y contundencia debajo del aro. No podrá justificar la renovación que firmó en su día, pero es innegable que a día de hoy se ha convertido en un titular a tener en cuenta. Y si la defensa no se el fuerte del equipo, ahí está el nombrado Mejor Jugador Defensivo de la 2006-07. Un reboteador incansable que hace la vida imposible a todo aquel incauto que pase por la zona confiado.
De bulto a lujo a en el banquillo.
Esa es la mutación que puede sufrir Kenyon Martin este año. Las rodillas le han hecho la vida imposible durante los últimos años pero, si existiera la posibilidad de mantenerse sano durante gran parte de la temporada, sería una de las mejores noticias para la franquicia de Colorado. Jason Kidd ya no está en su barco y producir con Chucky Atkins no es tan sencillo, pero la atención que generen sus compañeros puede ofrecerle espacios que a buen seguro su físico agradecerá.
Otra de las incógnitas que tiene George Karl en su banquillo es la de Anthony Carter, al que no se pudo ver el pelo durante el año pasado. Y Puede que esta temporada tampoco se prodigue mucho por las pistas. Todo indica a que, de nuevo, cuando JR Smith entre en pista, Allen Iverson pasará a la posición de base y cederá el testigo de escolta al polémico jugador. Habrá que ver cómo regresa físicamente después de un verano en el que sufrió un serio accidente de tráfico (un amigo suyo murió en el siniestro). Mentalmente será otro cantar. Hasta el momento no se han encontrado indicios de lo que comúnmente llamamos selección de tiro, y los antecedentes que presente el joven no invitan al optimismo.
En lo que sí hay confianza es en que se confirmen los mejores presagios y Yakhouba Diawara vea reducidos sus minutos a favor de un Linas Kleiza que en el final de la pasada temporada dejó muy buenas sensaciones. El francés ofrece poco más a parte de intensidad defensiva mientras que el lituano, a parte de agresividad, puede aportar en ataque tanto en las cercanías del aro como lanzando desde el exterior.
Por último, y cerrando la rotación interior, Steve Hunter y Eduardo Nájera. El ex sixer es un pívot muy atlético, con brazos largos, intimidador y muy buen reboteador, más que suficiente para dar descanso a Samurai Camby. Mientras tanto, el mexicano ofrece siempre la garantía de dejarse la piel en el campo por cada balón.
Previsión.
Sobre el papel, presentan una plantilla potentísima, con dos grandísimos anotadores y un juego interior notable. El año pasado ya se llevaron 45 victorias, pese a no contar con Kenyon Martin en todo el año, sufrir las justas sanciones por los altercados del Madison Square Garden y no contar con la actual formación durante los dos primeros meses.
Pese a las derrotas en los primeros partidos de la pareja, el equipo llegó a finales de temporada en un gran momento de forma.
La mala noticia es que equipos como San Antonio o Dallas siguen por encima, otros como Houston han dado un salto y Phoenix sigue capacitado para estar en la pomada. Podrán pasar a Semifinales de Conferencia, pero llegar más arriba se convierte en una tarea muy complicada.
Si algo ha quedado claro a estas alturas es que los Mavericks no han perdido ni un ápice de su confianza en este proyecto. El mismo equipo que les llevó a las Finales hace dos años, fracasó estrepitosamente en estos Playoff después de marcar una temporada regular antológica. Deberán aprender a pisar el freno cuando toca... y a enfrentarse a los Warriors, su bestia negra.
Pequeños ajustes para un bloque.
Incorporaciones interesantes y de bajo coste para un bloque muy definido.
La noche del drafft tuvieron la suerte de cara y les cayó Nick Fazekas, uno de los que apunta a gran robo de la segunda ronda. Otro hombre interior para jugar de cara al aro y preparado para aportar desde el primer momento, algo que los Mavericks necesitaban, puesto con oportunidades de título de por medio, es una mala costumbre desarrollar jugadores demasiado jóvenes. Puro pragmatismo.
Tras una actuación más que aceptable en las ligas de verano, Brandon Bass se ganó una nueva oportunidad en la NBA. En los New Orleans Hornets apenas disfrutó de minutos y, cuando los tuvo, apenas supo aprovecharlos. Su rendimiento a principios de julio le ha valido, al menos, el beneficio de la duda.
También en la agencia libre, aunque con mucho más nombre, llegó la siguiente incorporación. Eddie Jones. El final de su etapa en los Grizzlies fue poco menos que decepcionante y en Miami pareció recuperar el tono físico. Con la incertidumbre de conocer la versión que mostrará a partir de noviembre, los Mavericks esperan que Basketball Jones aporte la dosis de experiencia y defensa necesarias para labrarse un futuro más allá de la liga regular.
Y cuando parecía que no habría más cambio, llegó el tocomocho. Uno a muy pequeña escala, pero gran cambio al fin y al cabo. Mandaron a Greg Buckner a los Minnesota Timberwolves a cambio de Trenton Hussell. Un defensa exterior por otro, sólo que el primero tiene poco más que ofrecer en la chistera y un contrato más largo por delante, mientras que el segundo aún está en un momento de forma muy decente y un contrato más corto al que hacer frente.
Junto al ya mencionado Buckner, abandonaron la nave de Avery Johnson Pops Mensah-Bonsu y Austin Croshere. El británico juega ahora en la Benetton de Treviso junto a DerMarr Johnson, mientras que el que fuera Pacer durante casi una década emigró al enemigo, los Golden State Warriors aunque, eso sí, con pocas perspectivas en lo que a minutos se refiere.
En el apartado de renovaciones, las dos que se llevaron a cabo resultaron escalofriantes. Jerry Stackhouse cobrará 21 millones de dólares por las próximas tres temporadas, mientras que Devin Harris cobrará el doble por las próximas 5. Pese a tratarse de dos hombres importantes para el equipo, los contratos fueron, en el mejor de los casos, sorprendentes. Como sorprendente sería hubiera sido que le ofrecieran la renovación a Kevin Willis, pero no cayó la breva.

Tiempo para la incertidumbre.
Y es que, al comienzo del Training Camp, aún no se sabe quién será el escolta titular de la franquicia. Aprovechando la tesitura, coloco aquí a la pareja que, independientemente de quien salga elegido, más tiempo compartirá sobre la pista: Devin Harris y Jason Terry.
El base de Wisconsin fue uno de los jugadores (Diop el otro) sobre los que Avery Johnson recalcó esperar más aportación para la próxima campaña. El año anterior Devin Harris dio la sensación de haberse estancado en su juego, una decepción para quienes esperaban de él que tomara el cargo de titular. Es un especialista en las penetraciones a canasta, pero su tiro sigue sin estas trabajado y eso le reduce mucho sus posibilidades de anotación. En las labores de dirección, se le ha requerido algo más de "creatividad". En defensa sigue siendo pegajoso como el que más.
Jason Terry no puede negar su inevitable alma de escolta, y como tal juega cuando coincide sobre el parqué con Harris. Es la tercera fuerza anotadora del equipo y, junto con Nowitzki, el mejor lanzador de tres que tiene el "Pequeño General" a su disposición. El esperpento que hizo en los Playoff debe quedar como un mal recuerdo en una temporada notable.
Sobresaliente fue la de Josh Howard, que pasó de escudero con categoría a jugador con el distintivo All-Star. El ex de Wake Forest es uno de los mejores defensores de perímetro de la liga, y además ha añadido a su juego de ataque una mejora considerable en el tiro, convirtiéndose de esta forma en un completísimo alero, clave en las aspiraciones de su equipo.
Pocas veces un MVP será tan merecido y a la vez amargo como el de Dirk Nowitzki. Lejos del bullicio de los Playoff, sin una afición entregada que coreara las tres letras mágicas, sin sudor y nervios de por medio. En rueda de prensa y con posado para las fotos, arrollado en los Playoff y seguro que dándole vueltas a lo que tienen los aleros de los Warriors para defenderle de esa forma. Este verano tampoco pudo encontrar el bálsamo reparador en su selección y quedó apeado en cuartos de la lucha por las medallas, terminando en un quinto puesto que nunca sabe a nada. Pese a tener la plaza aseguarada en el Olimpo del baloncesto europeo, volverá con más ganas que nunca.
Cerrando el quinteto estará Erick Dampier que, pese a que nunca volverá a ser el que terminó una vez contrato, sí vuelve a resultar de ayuda en el rebote (y poco más, en efecto). El sistema de los rebeldes del We Believe condenó a Dampier y su movilidad al ostracismo en la postemporada. Aviso para navegantes.
Entre las profundidades del banquillo.
Si de algo no podrán quejarse en Texas es de no tener opciones en el banquillo (obviemos la opción "anotador interior").
Como tercer base de la plantilla aparece uno de las intrigas personales. José Juan Barea. Los Mavericks se resisten a soltarlo y en las Ligas de Verano demuestra una superioridad aplastante sobre cuantos bases se cruzan en su camino. Sin embargo, con la presencia de dos bases de nivel en la plantilla, se hace difícil encontrarle un hueco entre los minutos. Uno se impacienta por descubrir cuál es el verdadero nivel de este jugador.
Como primera opción exterior desde el banquillo permanece inamovible Jerry Stackhouse. Y más después de la renovación firmada en este verano. Pasan los años y Stack sigue siendo una opción en la que confiar cuando se necesitan puntos para desatascar el ataque. Un sexto hombre ilustre con alma de titular. Algo muy similar a lo que debe sentir Eddie Jones, que sería uno de los candidatos a un hueco entre los cinco elegidos de continuar la elección de un hombre de corte defensivo para ese puesto. Pero su estado de forma genera dudas y a sus 36 años también deberá ganarse el puesto. El cielo debería ganarse Maurice Ager, que tiene que ver cómo no dejan de ponerle gente por delante. Pero es que un anotador de rachas no es lo que más necesitan en Dallas a estas alturas.
Trenton Hassell se encontró con un trabajo resultón cuando esperaba pasar la temporada viviendo (y sufriendo) la reconstrucción de los Timberwolves desde dentro. Es un defensor muy efectivo y en ataque no estorba, una cosa que no puede decirse con tanta ligereza de su otro rival, Devean George, que poco a poco va cayendo con el paso del tiempo.
El novato Nick Fazekas podría ser una de las grandes atracciones de este año en lo que a debutantes se refiere, pero tener al vigente MVP por delante no debe ser plato de buen gusto para nadie. Perenne 20-10 en su etapa universitaria, lo que pueda hacer en su paso a los profesionales genera expectación. Un jugador con la altura de un pívot pero con el tiro de un alero. Un ala-pívot para jugar mirando al aro y no tanto de espaldas, como lo es el hombre que tiene por delante.
DeSagana Diop fue otro de los que recibió ánimos por parte de su entrenador. Hay confianza en sus posibilidades e incluso en su corta etapa como maverick ha pasado de ser un barril a un jugador aprovechable, móvil e intimidador. Otra cosa es su gracejo en ataque, inexistente per se.
Quedan, por último, dos hombres que conocerán de cerca las entrañas de la lista de inactivos. DJ Mbenga, que a estas alturas de carrera puede ejercer de guía, y Brandon Bass, un joven aunque ya iniciado aprendiz.
Previsión.
La plantilla no ha cambiado un ápice desde la pasada temporada y no hay a la vista posibles bajones de rendimiento que puedan afectar al equipo (Mr. Jones, Devean, sois libres), por lo que las 60 victorias volverán a estar a su alcance.
Deberían tomar nota, no obstante, de los recientes acontecimientos y administrar mejor los esfuerzos durante la liga regular. El campeón en abril también empieza de cero.
La Final de Conferencia vuelve a ser factible.
La figura de LeBron se agiganta cada año, y cuando crees que no puede hacerlo más, te sale con el quinto partido de las series contra los Pistons, un encuentra que ya ha pasado a la historia imperecedera de la lucha por el anillo. Junto a él lo hizo su equipo, que acompañó a la perfección a su líder para llegar a las Finales. Pero cuando más cerca estaban, todo se ha parado. Todo se ha movido a su alrededor, menos ellos. ¿Les pasará factura?
Las renovaciones que nunca llegan.
Tuvimos que esperar a finales de septiembre para ver alguna novedad en la plantilla de los Cavaliers.
Hace tiempo hablábamos aquí del estado de las renovaciones de Varejao y Pavlovic. Desde entonces, pocas novedades. Tanto Sasha Pavlovic como Anderson Varejao han tratado de utilizar la amenaza de Europa como medida de presión, pero los intentos no han surtido efecto. Al parecer, Dan Fegan estaría pidiendo para su representado un contrato que rondaría los 60-65 millones de dólares por 5 años, cifras a las que la franquicia de Ohio (y ninguna en su sano juicio) estará dispuesta a llegar. Para el montenegrino se especulan en torno a los 5-6 kilos por año, pero tampoco hay acuerdo. La última noticia es que ninguno de los dos acudirá al Training Camp, a la espera de resolver su futuro.
Las dos únicas novedades se produjeron hace escasas fechas, con la contratación de dos ex Hornets, Devin Brown y Cedric Simmons, que aportarán más profundidad al banquillo de Mike Brown.
El primero llegó en la agencia libre. Este temporero de la NBA fue una de las sorpresas agradables de la pasada campaña, pero las llegadas a New Orleans de Morris Peterson y Julian Wright le dejaron sin sitio. Después de todo, parece que la jugada no le ha salido mal. Correcto en ataque y en defensa, quizá le vendría bien mejorar en el tiro para abrir más espacio a LeBron.
El segundo vino a cambio de Goliat Wesley. En el artículo antes citado mencionamos lo que era un secreto a voces: la retirada de este diminuto escolta. Finalmente parece que lo hará (o al menos será cortado), pero no en Ohio, sino en la franquicia que fue su casa: los Hornets. Danny Ferry prefirió conseguir un refuerzo a buen precio en lugar de liberar espacio salarial. Simmons no les vendrá mal. Un ala-pívot atlético y agresivo en defensa, poderoso en el rebote y limitado en ataque.
Le falta mucho rodaje, pero servirá para suplantar el desapercibido paso de Scot Pollard, que marchó a Massachusetts para evitar la extinción de pívots en Boston.

Cuatro currantes y una vedette.
Como hemos podido comprobar, cambios muy pequeños para un equipo que poco pudo hacer en la Final de la NBA.
Este año, Daniel Gibson puede y debe ser titular. Ha alcanzado la categoría de ídolo entre la afición de Cleveland y está preparado para aportar en ataque tanto o más que Pavlovic, que en este caso seriía el sacrificado. La recente lesión de Snow, además, le dejaría libres muchos minutos. Puede ser el anotador que tanto buscaban los Cavs y no encontraron en Larry Hughes.
Precisamente por ese camino ha estado entrenando el ex de los Wizards. Hughes ha trabajado durante este verano su tiro con un clásico los 90, Mark Price (el mismo que hará lo propio con Navarro). Y más le vale haberlo conseguido, porque entre la forma y las lesiones, cada vez deben tener más ganas de deshacerse de su contrato.
Le colocamos aquí (ya sabes a quién) porque hay que poner en algún lado y el consenso deice que es alero, pero cuando las cosas se complican en ataque, el balón pasa por sus manos de principio a fin de la jugada. Su tiro de media distancia muestra mejores, pero su selección de tiro sigue siendo deficiente. La franquicia reposa demasiado en sus manos en lo que a la parte ofensiva se refiere. Anulado él, anulado el equipo. Quizá sea eso lo que les falte para dar ese pasito definitivo, y los Spurs se lo hicieron ver de la forma más dolorosa.
Como ala-pívot continuará Drew Gooden. El que fuera compañero de Gasol no es ningún dechado de virtudes, ni tampoco figura en mi lista de jugadores predilectos, pero es indiscutible que sigue haciendo bien su trabajo. Rebotea con intensidad, pero sigue faltándole algo más de acierto en ataque. En ocasiones, se obceca con tiros de media distancia que no entran, cuando algo más de efectividad no estaría de más viendo el bajón de forma de Zydrunas Ilgauskas. El lituano cada vez demuestra menos agilidad de movimientos y su participación en el juego de ataque se ve reducida, aunque su tiro frente a canasta sigue siendo infalible.
Un supporting cast que ofrece dudas.
Sobre todo las que genera la continuidad de los dos agentes libres restringidos. Es muy complicado que salgan, pero la directiva de los Cavs debe trabajar en sus renovaciones si quiere conservar la estabilidad en el equipo. Ambos, serán claves desde el banquillo.
El brasileño volverá a ser, un año más, una pieza indispensable en el juego interior de Mike Brown. Sea como ala-pívot o sea como 'center', por intensidad, capacidad de rebote y defensa, es una de las piezas claves del equipo y como tal le deberán cuidar. En ataque no es una bailarina, pero sólo se limita a cumplir con el guión marcado y tratar de dar valor a todo lo que repela el aro.
El montenegrino fue una de las buenas noticias que se encontraron los Cavaliers a mediados de la temporada. De jugador marginal a suplente con minutos, y de ahí a la titularidad gracias a su acierto ofensivo. La varita mágica tocó tras el All-Star a este alero, que se convirtió en una ayuda inesperada de cara a la recta final de temporada. Si Mike Brown concede la titularidad a Gibson, él será el que pierda su puesto aunque, al igual que ocurre con su compañero de penurias, será la primera opción desde el banquillo para el juego interior.
La lesión de Eric Snow en la rodilla no sólo trastoca los planes de salir con un base de corte defensivo, sino que coloca a Damon Jones en la difícil tesitura de tener que justificar su presencia. El efecto de aquella canasta ganadora en Playoff ya se diluye y se hacen imprescindibles nuevos méritos. Un poco de puntería no estaría de más. Echando de menos a Shaq.
Devin Brown aportará equilibrio entre el ataque y la defensa. Sin destacar en ninguna de las dos facetas, cumple por igual a ambos lados de la cancha. Las ofertas que esperaba no llegaron y sólo tiene contrato por un año, por lo que deberá volver a ganarse la continuidad. De lo contrario, ahí estará Shannon Brown, de quien se espera algo más que la aportación testimonial del año pasado.
No ocurre lo mismo con Donnyell Marshall, que se resiste a apagar su mecha, aunque irremediablemente claudica al paso del tiempo. Si continúa abriéndose más, llegará el día en que juegue desde fuera de la pista. Todo lo contrario que Cedric Simmons, que actúa mejor cuanto más cerca esté del aro. Parte como quinto interior a la espera de que alguno caiga para coger el puesto. El año pasado apenas jugó y, por el momento, no parece que el cambio de franquicia le vaya a hacer cambiar de situación.
Por último, Ira Newble sigue pidiendo a gritos que alguien le retire, mientras que Dwayne Jones continúa a la espera de una renovación. También.
Previsión.
Eligieron el peor verano para mantenerse quietos. Dos equipos les hacen sombra y un tercero seguirá ahí como en los últimos seis años, por lo que el trono de la Conferencia Este estará mucho más complicado de lo que lo fue este año.
Siguen siendo uno de los mejores bloques defensivos de toda liga, pero el problema aparece arriba, donde sólo uno tira del carro y el resto pasaban por allí. De cómo Hughes se recupere, de cómo Gibson crezca o de cómo vuelva a surgir otro Pavl... conejo de la chistera, dependerán sus opciones de revalidar el título de su conferencia.
Pelearán más de lo que creen por las Finales de Conferencia.
La temporada pasada dieron la campanada eliminando a las primeras de cambio a los Miami Heat, por entonces vigentes campeones. Pagaron pronto la novatada (desde Jordan sin pasar de primera ronda) y se marcharon a casa contra los Pistons. De aquel equipo al de ahora hay muy pocos tiempos, pero todos positivos. El "young core" va madurando y lo que ayer era sorpresa hoy será exigencia.
Casi Noah-n cambiado.
Cogido por los pelos, sí. Pero así ha sido también su verano. La principal tarea para el mercado estival era reforzar el juego interior. La llevaron a cabo, pero ninguno de ellos cumple con el perfile de anotador al poste que más urgía.
Y no será porque no lo tuvieron a tiro. En el draft tuvieron la oportunidad de elegir entre Joakim Noah o Spencer Hawes, y se decantaron por el primero. Los de Illinois siempre suelen acertar con los novatos, y en esta ocasión prefirieron el trabajo y la madurez del bicampeón de la NCAA en lugar del repertorio ofensivo y la inexperiencia del pívot de Washington. Por algo será.
En segunda ronda se beneficieron de algunas de las elecciones "extrañas" que les precedieron, y pudieron pescar piezas de mayor valor de las que acostumbraban a caer a esas alturas de la noche. Los elegidos fueron Aaron Gray, un pívot trabajador y resultón, y JamesOn Curry, un guard anotador que difícil lo tendrá este año para jugar.
Para completar el stock, ficharon a Joe Smith, que si bien es cierto que es un cuatro con un decente juego ofensivo, no menos cierto es que donde más daño hace es en la media distancia y no debajo del aro.
Con estas incorporaciones tratarán de contrarrestar las salidas de los jugadores interiores, un vez confirmadas las más irrelevantese (Malik Allen jugará en los Nets y Martynas Andriuskevicius lo hará en el Alicante Costa Blanca de la LEB Oro después de no superar la prueba con el Joventut), y pendientes de confirmar los agentes libres sin destino, como PJ Brown (baja muy dolorosa) y Mike Sweetney. Andre Barrett continúa sin encontrar equipo, pero los Bulls no han mostrado interés en renovarle.
En el apartado de renovaciones, sólo se confirmó la de Andrés Nocioni. Aún están pendientes las extensiones de cara al año que viene de Ben Gordon y Luol Deng. No harían mal en dejar asentado el futuro antes de empezar una nueva temporada.

The Same Old Thing.
Kirk Hinrich decepcionó en los Playoff de la temporada pasda, por lo que este año estará en la obligación de recuperar el crédito perdido. Su defensa fue clave para apagar a Dwyane Wade en la primera ronda, pero en el sentir de algunos aficionados pesó más el bajón en ataque que sufrió el base de Kansas. Hay un gran base para muchos años, y debe hacerlo saber.
Ben Gordon ya ha completado su evolución hasta lo que estaba destinado desde un principio: ser uno de los anotadores compulsivos de la liga. Desde el banquillo como revulsivo o desde el quinteto titular como martillo pilón, hace tiempo que por fin superó esa distinción. Su habilidad en el tiro no para de crecer y crecer y los Playoff ya son territorio conocido para él. Uno de los pilares de futuro de esta franquicia.
El otro es Luol Deng, que no se cansa de progresar año tras año. Sea como alero o como ala-pívot, tenerlo sobre la pista es garantía de agresividad en ambos lados del parqué. Fue una de las grandes sorpresas de la postemporada y este año no se espera menos. Frente a Miami dio la sensación de ser virtualmente imparable e incluso desde los 6 metros se mostró infalible. Durante este verano ha debutado con la selección británica, con la que ha conseguido ascender a la División A, pero dado el escaso nivel competitivo, no parece que vaya a afectarle el cansancio durante la temporada.
En el puesto de pívot, Ben Wallace no dejó las mejores sensaciones posibles y, a sus 33 años, ya hay quien duda de lo que podrá ofrecer de aquí al final de su carrera. Pero lo cierto es que sigue siendo uno de los mejores defensores interiores de la liga y uno de los principales culpables de que los Bulls fueran el mejor equipo reboteador y uno de las mejores defensas del campeonato. Y no parece que el declive físico le amenace.
Tan sólo queda la posición más abierta de toda la plantilla. A priori la lucha que estará del lado de Joe Smith, en detrimento de Tyrus Thomas y, conociendo a Skiles, no habrá opción al riesgo. Pese a no tener al poste su radio de acción más dañino, el que fuera polémico número 1 del draft terminó el año pasado en un gran momento de forma, cubre bien el rebote y hace más daño en ataque que Thomas.
Amor y carisma para todos. Hare crisna.
Como base suplente continuará un año más Chris Duhon. Los aficionados de los Bulls tienen por costumbre criticarle por ser uno de los pupilos preferidos por Scott Skiles, pero por seguridad en ataque e intensidad en defensa, el puesto es merecido. Y no será JamesOn Curry quien se lo quite.
El escolta suplente será otro que pasó el verano jugando con una selección de la Divisón B. Thabo Sefolosha. No le fue difícil ganarle la partida a Adrian Griffin como defensor exterior, aunque la categoría de novato puso trabas en su camino. Debe mejorar su eficacia en ataque, aunque es en el juego de transición donde se encuentra más cómodo.
Andrés Nocioni volverá a ejercer de comodín. Es el precio de tener la, posiblemente, mejor pareja de aleros de la liga. Tanto él como Deng merecen una cantidad ingente de minutos y, como tales, compartirán mucho tiempo en cancha como los 'forwards' del equipo.
El juego interior suplente promete dar grandes noches de diversión a los aficionados. Contrapuestos como jugadores, pero igualmente excéntricos. Tyrus Thomas debe madurar en su juego, y eso sólo pasa por hacerlo de mente, algo que ya le trajo problemas y un mote, Free Money. Se le pidió mejorar su juego ofensivo y en las ligas de verano dejó ver un incipiente tiro interesante, pero mientras no lo demuestre en su sitio, el banquillo es lo que le espera. Joakim Noah, por contra, ha hecho gala durante estos años de un juego inteligente y efectivo. Sabe lo que es ganar llega con hambre de más. Carismáticos y con los sentimientos a flor de piel. Tal para cual.
Por último, Aaron Gray podría encontrar minutos vista la escasa presencia de hombres interiores aunque, como Viktor Khryapa, pasará más tiempo en la liga de inactivos que jugando.
Previsión.
Lo tienen todo para ganar, menos un anotador al poste. ¿Realmente se notará tanto a la hora de la verdad un jugador que sea capaz de crear peligro en las cercanías del aro?
Pese a que la Conferencia Este se presenta este año muy reforzada, tan sólo los Boston Celtics y los Cleveland Cavaliers podrían crearles problemas en su camino a la Final de Conferencia, el próximo paso para esa plantilla. Pueden pelear de tú a tú con cualquiera de los equipos de la East Coast, y por profundidad es complicado encontrarles rival.
50 victorias y Final de Conferencia es el objetivo. Y lo tienen en su mano.
Los Bobcats afrontan una temporada clave en su corta historia de vida, aquella en la que decidieron cambiar su hasta ahora recatada política económica para dar cabida a una de las estrellas de la liga. La ambición ha llegado a Charlotte (que hasta se han atrevido a presentar un logo secundario), pero el hecho de que llegue con Michael Jordan entre bambalinas activa las alarmas.
Good Morning Benjamin Franklin.
La que durante tres años fue una construcción lenta pero modélica, dio un vuelco radical en la noche del draft. El crecimiento cimentado en las elecciones seguras del sorteo universitario y el recato económico (aunque impuesto por las reglas) acabó el mismo día que decidieron acoger a Jason Richardson.
Las reglas del salary cap incluyen también un mínimo que todos los equipos deben cumplir y, este caso, los Bobcats necesitaban añadir 8 millones a su payroll para cumplirlo. Los de North Carolina tenían la oportunidad de presentarse en el mercado de agencia libre como los reyes del dólares, pero en su lugar decidieron hacerse con J-Rich.
El hecho de que el ya ex-warrior haya entrado en una espiral de lesiones y el haber perdido en el cambio a Brandan Wright levantó ampollas, pero la necesidad de un anotador fiable y el valor de la experiencia frente a una nueva dosis de juventud, equilibraron la balanza.
En el paquete llegó también Jermareo Davidson, un ala-pívot de intendencia que, por el momento, no tendrá mayor gloria en el equipo. También en el draft se hicieron con los servicios de Jared Dudley, alero senior de Boston College que tras su buena actuación en el pre-draft se convirtió en uno de los principales objetivos en primera ronda.
Sin tiempo para la reacción, más revuelo: los Bobcats cortaron a Brevin Knight. Quizá porque el base quería buscar aspirar a mayores objetivos y por el rendimiento ejemplar dado, el mutuo acuerdo fue posible para rescindir ese último año de contrato.
La marcha del veterano base no sería la última sorpresa del verano. Pese a que, tras la llegada de Jason Richardson, todo parecía indicar que Gerald Wallace abandonaría la franquicia (y más aún cuando aparecieron equipos como Dallas), Charlotte dio un (pequeño) golpe de mano y le extendieron la renovación. Tras él, las de Matt Carroll, Jeff McInnis o Walter Herrmann, sobre quien ejercieron el año opcional de su contrato.
A día de hoy, sólo queda saber si cerrarán la plantilla con Derek o Alan Anderson. Esperemos que aquí no haya sorpresa.
Quinteto de altos vuelos.

En su cuarto año de vida, el quinteto de los Bobcats presenta ya una formación espectacular.
Raymond Felton ha crecido como base en sus dos primeros años bajo la tutela de Brevin Knight. Acabado el aprendizaje, el tutor legal se fue, y ahora el explosivo base será quien se encargue de llevar las riendas del equipo. Le hemos podido ver incluso como escolta, pero la llegada de Richardson terminará con las probaturas y le obliga a tomar la responsabildad. Pulidas sus dotes de director de juego, tiene trabajo por delante con su tiro. Su velocidad y su gran físico para ser un 'uno' le convierten en un muy buen penetrador, pero para hacer daño debe abrir más el abanico.
Jason Richardson se enfrenta a una temporada de gran importancia. Los constantes problemas físicos le han bajado de la nube en la que vivía. El año pasado jugó poco y, cuando lo hizo, estuvo lejos de su mejor nivel. La recuperación de la postemporada (posiblemente culpa del contagio de ambición vivido en Oakland) es el camino a seguir en una franquicia que ha apostado muy fuerte por él. Es el primer anotador de categoría que tienen, y como tal necesitan que rinda.
Como alero continuará un año más Gerald Wallace. Y precisamente la continuidad fue la noticia. Por primera vez en su carrera deberá hacer frente a un contrato de cantidades desorbitadas. Es uno de los defensores más completos de la liga, pero resulta muy preocupante que, año tras año, su repertorio de ataque se vaya reduciendo. Cada vez son menos las ocasiones en las que se le ve anotar a más de tres metros de canasta (y nunca fueron muchas).
Llegue quien llegue, Emeka Okafor sigue siendo el principal estandarte de la franquicia. La temporada pasada tuvo un comienzo arrollador, pero las lesiones primero y la realidad después, acabaron con el sueño. La espalda no deja de darle quebraderos de cabeza, y de ello dependen gran parte de las aspiraciones del equipo. Es uno de los mejores defensores interiores de la liga, y cada vez podremos verle más como pívot, vista la sobrepoblación de 'cuatros' y la única presencia de Primoz Brezec.
El esloveno ha disfrutado de sus "años dorados" a costa de un equipo que, tras él, cuenta con muy poquito más. Sin embargo, el experimento llega a su fin, y no extrañaría verle perder la titularidad en cuanto Walter Herrmann vuelva a presionar o, simplemente, Sean May se mantenga sano.
Un banquillo repleto de dudas.
Jeff McInnis llegó mediada la pasada campaña tras el destierro forzado que sufrió en New Jersey. Nunca volverá a ser el que llegó a ser en Cleveland, pero la marcha de Brevin Knight le concede minutos valiosos como suplente. Su deber será aprovecharlos, como lo hizo en su día Matt Carroll. Este escolta anotador vino como MVP de la NBDL y a base de gran acierto en el tiro y precusión ofensiva, se ha asentado como buen reserva en la liga.
Algo más que eso se esperaba de Adam Morrison, que acabó convirtiéndose en una de las decepciones de la 2006-07. La irregularidad fue su particular cruz, y los aberrantes porcentajes de tiro sólo una muesca más en el revólver de sus detractores. Se espera mucho más de él para esta temporada. Por detrás aparece Jared Dudley, otro alero que llega hecho y que aportará la seguridad que da un jugador con gran capacidad de sacrificio.
Sean May podría salir por fin de titular. Sin embargo, la gran cantidad de partidos que se ha perdido por lesión (más de 100 en sus dos primeras temporadas) obliga a la precaución. Tiene una gran facilidad para producir en ataque y es mejor reboteador que el pívot del equipo pero, ¿Se atreverá Sam Vincent? De la decisión dependerán también gran parte de los minutos de Walter Herrmann, que finalmente respondió con creces a las expectativas, pero sigue por detrás del de North Carolina en la rotación.
Completan el juego interior tres hombres de brega. Ryan Hollins, que casi quedó inédito la temporada pasada, Jermareo Davidson, hiperactivo y peleón, y Othella Harrington, que apura sus últimos años de utilidad en la liga.
Previsión.
El quinteto presenta ya una pinta magnífica. Una de las cosas que más se echaban en falta era la presencia de un anotador consistente y ya lo han conseguido. Como a tantos otros, les falta un buen pívot, pero eso no será problema para mejorar sus actuales registros.
Sin embargo, los Playoff parecen quedar aún algo lejos. Para tener una oportunidad, deberían mantenerse todos sanos (algo que parece misión imposible para la franquicia) y que Adam Morrison dé de sí más de lo que lo hizo la temporada pasada.
Las 38 victorias parecen factibles.