viernes, septiembre 28, 2007

La previa 2007-08. Boston Celtics.


Boston se ha convertido tras este verano en un equipo con cuentas pendientes. Las de sus jugadores, perseguidos algunos por las críticas, y las de la franquicia como institución, que durante la temporada pasada vivió uno de sus episodios más calamitosos de la era moderna, tras superar el récord de derrotas consecutivas y terminar la temporada dejándose llevar por las procelosas aguas de la NBA. Para redimirse, tantos unos como otros, se ha dado luz a este proyecto, impensable hace unos meses. Un todo o nada, un órdago a la grande en busca de la felicidad perdida. Así será su temporada.

El alumbramiento de la criatura.

El primer movimiento sorprendió, pero dejó reticencias. Ray Allen y Paul Pierce, dos de los mejores jugadores exteriores de la liga trabajando mano a mano, pero el salto de calidad no era tan evidente como hacer despegar la confianza de un grupo de seguidores muy a vuelta de todo.

Faltaba algo, y no se sabía muy bien qué. Tuvieron que aparecer (por enésima vez en los últimos dos años) los rumores de traspaso de Kevin Garnett para cerrar el círculo. En la mente (en ocasiones habitáculo inhóspito) de Danny Ainge, cupo la idea de juntar un tridente de superestrellas con el que recuperar algo del esplendor perdido. El sueño se hizo realidad, revolviendo los cimientos de la liga (y el marketing), pero restaba aún una tarea ingrata y no menos necesaria.

El intercambio de cromos por Ray y KG presentó un déficit de hasta 7 jugadores, por lo que ahora debían centrar sus esfuerzos en arropar al nuevo Big Three de un reparto competitivo. Anteriormente, habían llegado en el draft un base, Gabe Pruitt, y un fornido ala-pívot, Glen Davis, pero hacía falta más.

Y es aquí donde el resultado no ha sido tan satisfactorio. Tan sólo James Posey, que abandonó a tiempo los Heat (dicen que las ratas son las primeras en abandonar el barco), y Eddie House son jugadores de nivel medio y ciertas garantías. El resto, jugadores semidesconocidos, pasados de rosca o con muchísimo por demostrar.

En el primer grupo, encontramos jugadores como Brandon Wallace o Jackie Manuel. En el segundo, Scot Pollard, lejos ya de sus mejores años. Y en el tercero, a Dahntay Jones y Esteban Batista, los dos últimos en llegar a la franquicia. De momento, llegan para estar a prueba en el Training Camp (la plantilla cuenta con 17 jugadores), pero vistos algunos de sus rivales (dos en concreto, el par en el que estás pensando), no deberían encontrar excesivos problemas para quedarse con los verdes.

Así pues, los Celtics construyeron una casa bastante resultona, pero de puertas para adentro, la decoración deja que desear.


Cuentas pendientes con la jusiticia.

Paul Pierce se pasó la temporada pasada, y más aún a partir de su lesión, reclamando más ayuda para una franquicia que se iba a pique. La excesiva inexperiencia del resto de sus compañeros y, sobre todo, la idea de voler a convivir este año con aún más novatos, le aterraba. La dirección general de la franquicia ha reaccionado (por fin) y ahora es el líder moral de un proyecto ambiocioso como pocos. Deberá responder, y el primer signo de compromiso pasa por hacer retroceder (¡Por favor!) la prominente "circularidad" de su figura.

En el interior, Kevin Garnett deberá hacer valer su supremacía frente a los alas-pívots de la Conferencia Este, menos talentosos pero más duros. Él también es otro de esos jugadores con cuentas pendientes, y recibe esta temporada una oportunidad única para saldarlas. Cuando tuvo grandes compañeros, se plantó en las Finales de Conferencia. El resto de su carrera, un rosario de primeras rondas. Lleva dos años sin Playoff y deberá subir enteros en su regreso a los partidos de mayo.

Junto a ellos, Ray Allen, uno de los mejores tiradores de los últimos años. El año pasado disfrutó de grandes momentos de juego a nivel individual, pero no fue capaz de evitar el hundimiento del grupo. La gran visión de juego de Pierce y Garnett (Rondo a parte) y la atención que estos generarán, le reportará grandes beneficios.

Dos jovencísimos jugadores completarán el quinteto. Rajon Rondo y Kendrick Perkins serán los encargados de sacrificarse y realizar el trabajo en la sombra para que las vedettes reluzcan con todo su esplendor. Ambos deberán poner especial énfasis en las tareas defensivas, puesto que de gran parte del ataque se ocuparán los otros.

El que fuera base de Kentucky ya dio muestras durante la temporada pasada de ser un gran base de futuro. Muy intenso y acertado atrás, nada egoísta arriba. No en vano, agradecerá que el peso anotador recaiga sobre sus compañeros, puesto que su habilidad a la hora de lanzar a canasta dista de ser uno de sus fuertes. Por su parte, Perkins deberá ocuparse de liberar del trabajo defensivo a Garnett. El año pasado acabó perdiendo el puesto a favor de Al Jefferson, por lo que este año también él tiene cuentas que rendir.

Cuando el resto no acompaña.

A priori, Gabe Pruitt parte como el único base del equipo. Sin embargo, su condición de novato no le augura demasiados minutos en cancha. Al menos en los primeros compases de la temporada. En su lugar, podrían comparecer otros dos hombres, más contrastados pero con muy poco de bases.

Eddie House resulta un gran apoyo anotador como reserva, pero sus dotes de dirección aún están en busca y captura. Hasta el momento, su repertorio comprender tan sólo las funciones de subir el balón y jugársela o subir el balón y dársela al primero que encuentre nada más pasar de medio campo.

La novedad puede estar en Tony Allen, pues Doc Rivers ha dejado caer que podría utilizarle como base durante la temporada que viene. La pasada campaña sufrió la lesión más estúpida del año cuando estaba en un momento de forma espectacular, pero habrá que esperar a comprobar el nivel físico al que regresa.

En la posición de alero, James Posey. Durante el verano llegaron 'forwards' defensivos de poca monta, hasta que apareció la ocasión de fichar a este agente libre de los Heat. Si recupera el nivel que perdió la temporada anterior, puede ser la principal ayuda desde el banco.

Tanto Glen Davis como Leon Powe parten como 'cuatros' suplentes, pero la escasa presencia de pívots en plantilla podría obligarles a jugar de centers pese a su corta estatura. Pese a su aspecto, Davis es un ala-pívot bastante refinado en ataque y, de coincidir con KG, podría obtener incontables dividendos. Uno de los robos del draft. Powe, por su parte, es extremadamente atlético, aunque su físico (rodillas) acostumbra a jugarle malas pasadas. Aguerrido en defensa y contundente en ataque.

Quedan, por último, dos veteranos. Scot Pollard es el único pívot del banquillo, por lo que deberá ejercer un sobreesfuerzo para superar la falta de continuidad al que se vio sometido el año pasado. El que no está acostumbrado al esfuerzo es Brian Scalabrine, el Cardinal de la Costa Este. El día que se retire, deberían cambiar en su honor el parqué de la parte alta de la bombilla.

Esteban Batista y Dahntay Jones lucharán desde estos días por hacerse con un hueco en el banquillo. El uruguayo se ha ganado a pulso una nueva oportunidad en la liga tras el Preolímpico que ha disputado con su selección. Aunque sólo sea por el morbo de saber qué le pasó para rayar a ese nivel. El ex de Memphis es un buen defensor de perímetro, algo que buscaron los Celtics durante el verano. Si no le quita el puesto a Jackie Manuel, deberá plantearse muchas cosas.

Previsión.

Aunque sólo sea romanticismo, se hace difícil poner pegas a un equipo como éste. Los tres llegan de completar temporadas desastrosas a nivel de conjunto, y tienen mucho trabajo por delante para lavar su imagen. Los mimbres parecen inmejorables, pero lejos de la apariencia de suficiencia que dan los tres, el proyecto se sostiene sobre hilos demasiados finos.

La situación del equipo es muy cercana a la de un circo (en el mejor sentido de la palabra): es capaz de despertar las mayores ilusiones, pero da la sensación de ser un trapecista en la barra de equilibrios. Sin red debajo. Si los tres se mantienen sanos, encontrarán pocos rivales en su conferencia. Pero si uno de los tres cae, y más aún si es Garnett, vista la debilidad interior, todo puede convertirse en un desastre de grandes dimensiones.

En temporada regular, las 50 victorias parecen un objetivo al alcance de la mano, pero su verdadero reto empezará en los Playoff, donde todo lo que no sea una Final de Conferencia sabrá a poco.

La Previa 2007-08. Atlanta Hawks.


Los Atlanta Hawks se presentan una nueva temporada más con los ánimos renovados en pos de conseguir salir del pozo. La esperana, como de constumbre, viene de jugadores jóvenes como Acie Law o Al Horford, que vienen a engrosar el extenso 'young core' de una franquicia que durante el verano decidió asestar una terrible puñalada a su tradición desterrando el color amarillo de sus señas de identidad.

El Draft vuelve a ser el principal refuerzo.

La Diosa Fortuna quiso que los Atlanta Hawks disfrutaran de dos picks en lugar de uno con ese número 11, puesto que la ronda se hubiera quedado en Indiana en caso de haber sido un Top 10.

Con el número 3, los de Billy Knight cogieron a Al Horford, un ala-pívot con el que seguir engrosando por segundo año consecutivo un juego interior que aún se antoja corto. Agresivo en defensa y seguro en ataque, debe ser titular en detrimento de Marvin Williams.


Con el número 11, Acie Law, un base superanotador que tiene en el tiro de tres un arma a la que todos temen según se acerca el final del partido. Por fin el equipo logró un base joven que, si bien no es el mejor director de cuantos pudieron coger en su día, sí supone un gran punto de apoyo para el peor ataque de la liga. Empezará como suplente, pero no deberá tener problemas en "comerle la tostada" a los compañeros que tiene por delante.


En esta última semana, la franquicia de Georgia ha sufrido las dos únicas bajas de la temporada. Royal Ivey puso rumbo a los Bucks antes de convertirse en el quinto base de Mike Woodson, mientras que Esteban Batista, una de las incógnitas del verano después de la versión desconocida que pudo verse en el Preolímpico de Las Vegas, ha puesto rumbo a Boston.


Queda por resolver la duda de Slava Medvedenko, aún agente libre. La plantilla tiene 14 jugadores bajo contrato y el juego interior sigue algo "mustio", por lo que el ucraniano podría tener una nueva oportunidad.


Refuerzos necesarios pero, ¿Suficientes?

Si supera los problemas físicos que le atormentaron durante la temporada pasada (empezó rompiéndose la mano y acabó con una operación de rodilla), todo parece indicar que Speedy Claxton comenzará el año como titular. A su lado, de nuevo Joe Johnson, que un año más parte como el único anotador contrastado y consistente en el tiro del equipo.

Claxton llegó al equipo para liberar al de Arkansas de las tareas de dirección, pero en caso de necesitar acaparar más balón, Speedy es capaz de ceder el bastón de mando y seguir penetrando para anotar como escolta. El ascenso de Johnson al estrellato continúa, pero el reconocimiento pasa por sacar al equipo de los puestos más bajos de la liga.

Pese a que su volumen sigue creciendo año tras año, Josh Smith debe seguir siendo inamovible en la posición de alero. En defensa puede hacerse cargo (y lo hace) de los hombres interiores, pero el escaso repertorio de movimientos ofensivos al poste, lleva al equipo a jugar con cuatro abiertos o a otro de sus compañeros (frecuentemente Marvin Williams) a meterse en la zona. El año pasado mostró mejoras en el tiro y su crecimiento debería pasar por seguir refinando su juego en ataque.

Como 'cuatro', Al Horford debe ser el hombre que parta con más papeletas. Más duro en defensa que Marvin Williams y con más posibilidades en ataque que Shelden, el de Florida ya está acostumbrado a jugar partidos de alto nivel, por lo que la transición a la liga de los mayores debería ser menos traumática que en el resto de novatos. Ante la falta de alternativas, Zaza Pachulia continuará siendo el pívot titular. Pese a no ser una maravilla, su desgaste en defensa y la lucha por el rebote siempre es algo de agradecer.

La soledad de ser pívot en Atlanta.

En el banquillo, y pese a que sea Speedy Claxton quien parta como base de inicio, en caso de que Acie Law confirme las expectativas y según se vaya asentado en la liga, el rookie de Texas A&M podría hacerse con un hueco entre los cinco titulares. En caso contrario, Tyronn Lue sería el reserva, e incluso si el de Hofstra cayera lesionado (algo nada descartable), Lue podría hacerse con la titularidad con el objetivo de quitar presión sobre el novato. Como cuarto base, Anthony Johnson, que será recordado como el hombre por el que perdieron a Nick Fazekas.

Para las otras cuatro posiciones, la situación parece la inversa: tres hombres se antojan claves en un banquillo descompensado. Josh Childress sigue creciendo en ataque y defensa, conviertiéndose ya en uno de los mejores sextos hombres de la liga. Los dos mejores jugadores del equipo le tapan el paso, pero a nadie se le escapa que él es el tercero.

Marvin Williams se enfrenta a su tercer año, una temporada clave, según parecer incdicar las últimas tendencias. El año pasado comenzó a torcerse sin haber empezardo cuando se rompió la mano. Debe dar muestras de mejora si no quiere seguir oyendo de por vida aquello de que fue escogido por delante de X e Y, y gran parte de ello pasa por demostrar más ganas en la pista, dado que las herramientas las tiene. Empezar desde el banquillo no sería un mal toque de atención, aunque Woodson tampoco anda sobrado de testiculina.

Shelden Williams será el hombre-comodín del juego interior. Su capacidad defensiva y seguridad reboteadora resultarán de gran importancia en una terna de pívots que no anda sobrada de dureza. Y es que quienes completan el juego interior no son otros que Lorenzen Wright, lejos ya del pívot útil de años anteriores, y Solomon Jones, un hombre que puede resultar de gran ayuda en el juego de contraataque, pero al que aún resta mucho rodaje por delante.

Por último, queda recordar a Salim Stoudamire, un escolta con extraordinaria capacidad de tiro que deberá echar una mano para acelerar el partido cuando el tedioso juego de ataque en estático de los Hawks se quede atascado.

Previsión.

Los cambios en la plantilla son muy positivos, pero aunque la juventud es un patrimonio valioso, la falta de experiencia puede ser una contrapartida importante. Necesitan de la madurez de hombres como los Joshes y los Williams para dar el salto hacia adelante.

La falta de alguna pieza más para el juego interior puede hacerles daño en una Conferencia que ha dado un paso adelante al respecto, pero si los dos rookies se adaptan con normalidad, habrá que tenerles en cuenta para el octavo puesto de la Conferencia Este.

jueves, septiembre 27, 2007

Troy Hudson. East Coast Gangsta Rap


Durante el pasado mes de julio, Troy Hudson (a.k.a T-Hud) dio el pistoletazo de salida a su carrera profesional como rapero con su primer disco, "Undrafted".

Para no influenciar en los juicios de valor de los presentes, prefiero poner el videoclip de Bang Out antes de comentar nada. Aquí está la "joya":


... ¿Pero qué coño es esto?


Parece Lil John después de pegarse un chute de la mierda que tanto le gusta a Shawne Williams.

Colgantes que le impiden el movimiento natural de la cabeza (no hace más que moverse hacia delante el pobre), perros de marca y un "tipo duro" en medio de una discoteca atestada de mujeres. Con tanto elemento cutre de por medio parece un anuncio de H&S...

...Todo lleno de caspa.


Como dato accesorio, en su primera semana, vendió la escalofriante cifra de 78 copias.

Y para que no quede el post tan desangelado, una pequeña anécdota-relación de ideas rosas:


El disco de Troy Hudson incluye una colaboración con Ray J, el hermano de la también cantante Brandy.

Brandy, a su vez, estuvo casada, como todos sabemos, con Quentin Richardson.


Como signo de amor, se tatuó la cara de su marido. Sin embargo, tras la separación, el tatuaje sufrió un pequeño cambio:


Brandy ordenó modificar el tatuaje para que adquiriera la apariencia de la cara de un gato.


¿Soy el único que se muere por ver el tatuaje?

martes, septiembre 25, 2007

Sarunas Jasikevicius. Lost in Translation.

No por menos previsible deja de sorprender. La salida de Sarunas Jasikevicius de Golden State era algo que se daba por hecho desde hacía tiempo, y más aún después de las confesiones a Chris Sheridan durante el Eurobasket. Por fin, el jueves se hizo oficial: los Warriors cortaron a Saras.

Resulta increíble que un jugador que cruzó el Atlantic después de dominar Europa, acabe (porque parece claro) su carrera NBA de esta forma. La situación tras dos años se había vuelto para un hombre acostumbrado a jugar (y ganar), por lo que, de común acuerdo con su equipo, se decidió a poner fin a su contrato, del que restaba 1 año y 4 millones de dólares por cobrar.

Pero la historia de Jasikevicius en la NBA es la historia de la inadaptación. Ni con un técnico ultradefensivo como Carlisle, ni con uno descaradamente ofensivo como Don Nelson, se puso ver siquiera un atisbo de lo que acostumbraba a ser el base lituano.

En su campaña como rookie, la acostumbrada lesión de Jamaal Tinsley le dio una oportunidad de oro. Durante media temporada, él y Anthony Johnson compatieron el puesto de playmaker no sólo no fue capaz de arañarle minutos, sino que acabó perdiéndolos. Tras un comienzo cuanto menos positivo, el globo de Saras se fue desinflando conforme ascendía el de un Anthony Johnson desconocido hasta en sus mejores años.

Así las cosas, minetras uno acabó siendo una de las grandes sorpresas de los Playoff, otro acabó reduciendo su juego al de un mero tirador. Desacertado, por otra parte.


La temporada pasada, no sólo acabó siendo traspasado, sino que perdió el puesto con Darrell Armstrong. O viceversa. A decir verdad, no se cuál de las dos cosas debiera ser más preocupante.


En el lugar de destino, los Warriors, la paciencia le duró a Nelson lo que tardó en volver Baron Davis. Pese a que el lanzamiento lejano de Saras pudo haber tenido un hueco en el jugado de los californianos, su paso por la franquicia de Oakland no fue más que un resumen de su corta y traumática experiencia en la NBA.

El mejor Jasikevicius necesita sentir que es él quien lleva el control del juego. Tener al equipo a su entera disposición para elaborar el ataque. Eso, en un sistema en ocasiones tan deslabazado y repartido como el de los Warriors, se antojó una misión imposible. Junto a ello, una falta de físico acorde con la competición y un punto de velocidad menor no hicieron más que ahondar en una herida que ya estaba abierta.


Por ello, en ocasiones su rol se vio reducido a lo que él mismo percibió como mero "lanzador exterior", un pseudo combo guard que acababa por no hacer ni lo uno ni lo otro. Porque ni el tiro, excelente siempre, estaba fino.

Nótese que la alarmante fragilidad defensiva aún ni ha sido mencioinada.

Ante esta situación, y con el agravante de tener a Monta Ellis y Baron Davis por delante, el rol acabó degradándose a algo absolutamente marginal. Totalmente inmerecido por su calidad, pero propiciado por su estado.

Tras un año que acabó siendo incluso más terrorífico que el anterior, el reencuentro con la selección lituana debió despertar en Jasikevicius el deseo de volver a competir, algo que no pudo hacer "allende los mares".

Despues de todo, quizá lo mejor haya sido que los rumores que le ponían en la órbita de Celtics y Cavaliers no se cumplieran.

Los verdes necesitan un base más como el comer, pero también necesitan que los jugadores que acompañen al "Trío Maravillas" sean hombres dispuestos a actuar en un segundo plano y a sacrificarse en defensa. Ni lo uno ni lo tro parece que hubiera estado en disposición de hacerlo el lituano. En Clevaland, Saras se hubiera visto avocado al papel de tirador secundario que tanto ha lapidado, a la par que su presencia en un equipo excelente en las labores defensivas habría desentonado clamorosamente.

Al final, el destino elegido no ha sido otro que el Panathinaikos, actual campeón de la Euroliga y gran favorito para revalidarla. Los griegos ya se llevaron a Spanoulis el mes pasado y han juntado la mejor plantilla del Viejo Continente (con el permiso del CSKA).

Y si el uno olvidó pronto, el otro tampoco perdió el tiempo y fichó a Troy Hudson. Aunque con el bueno de Hudson aquello de perder el tiempo ya aparece como una oportunidad plausible.

Resolvió a duras penas su buyout con los Timberwolves y vivió los rumores que le colocaban en San Antonio como el base que tanto parecen buscar los de Gregg Popovich. Nada más lejos de la realidad, puesto que ha acabado en los Warriors.

Y lo cierto es que el perfil de Troy Hudson se ajusta al prototipo de Don Nelson. O al menos lo hacía.

Hablar de Hudson es haber de un base rapidísimo y con capacidad anotadora. En ocasiones, llega a perder el control del juego, pero a tenor de lo visto esta temporada (sobre todo ante equipos sólidos en defensa), no es algo que parezca preocuparle a Nellie.

Sin embargo, los constantes problemas físicos que ha sufrido en los últimos años generan dudas acerca del rendimiento que pueda dar a estas alturas de su carrera.

Pero hasta Troy Hudson ofreció más garantías que Jasikevicius.

Es el precio del cambio.

domingo, septiembre 23, 2007

Charlie Bell. Del romanticismo al más crudo realismo.

Uno de los culebrones de la agencia libre restringida llegó por fin a su fin, cuando apenas quedan diez días para que los Training Camp de todas las franquicias den el pistoletazo de salida a la nueva temporada.

El romanticismo español encontró acomodo en medio del conservador Estado de Winsconsin. Amores imposibles, destinos trágicos, pasiones desatadas, contratos seductores y un Dios al que los dos jóvenes enamorados plantaron cara. Y murieron en el intento. O quedaron enterrados en vida. Todo ello, representado en los escarpados enclaves naturales que Wisconsin ofrece a sus visitantes.

Lo cierto es que, durante este verano, cualquier cosa pareció más importante en los Bucks menos nuestro particular don Álvaro. Desde el chino que era, no quiso, y acabó siendo, hasta el antiguo flirteo de adolescencia que volvió a los brazos de Larry Harris talón mediante, pasando por el base que prefirió el “verde” de Milwaukee a, de nuevo, el sol de Florida.

Durante la temporada pasda, Charlie Bell (único buck en permanecer sano los 82 partidos) se convirtió en un jugador de vital importancia para el equipo. Sobresaliente tiro lejano, facilidad anotadora e intensidad defensiva fueron las armas que le catapultaron a la titularidad. A todo ello, unió la versatilidad, que le llevó a rotar por las tres posiciones exteriores.

Es por esto que el de Flint esperaba que la franquicia mostrara un más que lógico interés por renovarle y, como todos, quedó sorprendido al ver la falta de movimiento en las oficinas de los Bucks... para ocuparse de él.


Charlie Bell se sentía el último mono en los planes veraniegos de los Bucks. Y lo era. Con razón. La agencia libre restringida no es plato de buen gusto para los jugadores que, en algunos casos, ven cómo los General Managers prefieren negociar a la baja y dejar que sea otra franquicia la que establezca el precio.

Sin embargo, los otros 29 equipos permanecen reacios a lanzar ofertas en firme por el jugador. Si lo hacen por poco dinero, permitirán a la franquicia igualar la oferta y, por tanto, renovar al jugador por un módico precio. Si se mueven en precios de mercado, la oferta será en vano. Por tanto, queda como único recurso ofrecer un contrato con cantidades infladas, en cuyo caso conseguirán al jugador, sí, pero con un problema económico bajo el brazo.

Así pues, casos como los de Pietrus, Varejao, Pavlovic permanecen inmersos en la más perturbadora apatía, esperando a que alguien llame a su puerta con el firme propósito de ficharles. De hecho, la de Bell ha sido sólo la segunda offer sheet de este mercado (la otra fue la de Maceo Baston).

En el que nos ocupa, el de Charlie Bell, los Milwaukee Bucks se plantaron pronto en los 9 millones de dólares por 3 años, una oferta que dejó bien a las claras las intenciones de la organización.

Como resulta lógico, el jugador se sintió poco menos que ofendido con la propuesta de su equipo, y dio comienzo junto con su agente, Mark Bartelstein, a un cruce de declaraciones con la prensa local como ring particular. El mensaje: claro. Bell se sentía frustrado, defraudado. No ocultaba su agradecimiento a la franquicia por lo hecho durante los anteriores dos años, pero no escondió su dolor por la falta de interés y de valoración que sentía hacia él.

A tal punto llegó la situación que admitió sus deseos de seguir jugando en la NBA... siempre que no fuera en Milwaukee. De lo contraria, Europa aparecía en el horizonte como una posibilidad real. Con nombres y apellidos. Tras un viaje relámpago a tierras helenas, anunció el interés de (cómo no) el Olympiakos, que ponía sobre la mesa una oferta de 2.5 millones de euros (algo más de 3.5 millones de dólares al cambio actual) por una temporada, con una más como opcional.

En la liga, por contra, le costó más de lo esperado encontrar un pretendiente y, como no podía ser de otra forma, era un viejo conocido al que todos dieron por muerto.

Ya en los primeros compases del verano, los Miami Heat trataron de reforzar su backcourt con Maurice Williams. Sin embargo, el escaso dinero disponible para seducirle hizo imposible la operación. No en vano, los Heat ya se sitúan con cerca de 4 millones de dólares por encima del límite para el impuesto de lujo, por lo que cualquier esfuerzo económico se ve duplicado.

A pesar de esta complicada situación económica, la franquicia de Florida hizo el esfuerzo de ofrecer a Charlie Bell 18 millones por 5 años. Un jugador como Bell ayudaría a tapar las carencias en el puesto de base, donde es previsible que Jason Williams sufra sus ya preceptivas lesiones y Smush Parker no ofrece las garantías necesarias, y en el de escolta, donde Dwyane Wade no comenzará la temporada por la operación de hombro a la que tuvo que someterse este verano.

A los rumores y las ofertas, los Bucks respondieron con Royal Ivey, en lo que constituye sin duda el mayor farol del verano. ¿Puede alguien sentirse presionado por la llegada de Ivey? “¡Madres! Guarden a sus hijas. Royal Ivey ya está en la ciudad”.

Los de Larry Krystowiak buscan consolidar su defensa (4º equipo que más puntos recibió la pasada campaña) y puesto que la defensa es lo único que ata a este jugador a una liga impropia de su nivel, pensaron en él como refuerzo. Apenas 800.000$ recibirá por un año recibirá este base, que se quedó sin hueco en Atlanta con la llegada del rookie Acie Law.

Pese a que era perfecto conocedor de su situación, Bell no podía resistirse a hablar de Milwaukee en pasado, y avisaba de que, de seguir en la franquicia, no estaba seguro de poder dar el 100% después de todo lo ocurrido.

A pesar del aviso, como ya ocurrió en el caso de Yi Jianlian, los Bucks no retrocedieron e igualaron la oferta presentada por los Miami Heat. En la posterior rueda de prensa, Larry Harris confirmó literalmente que Milwaukee sí estaba interesado en renovarle, pero sólo se limitó a seguir el juego de la agencia libre restringida.


Quiso Pipá disfrazarse de muerto para el baile de máscaras y perdió la vida entre la decrepitud de sus mayores.