También utilizado por los yankees para sustituir al castizo "¿En qué coño estarás pensando?".
Si hubiera un manual de cómo restablecer un equipo campeón... desde luego que los Miami Heat desconocen de su existencia. Pieza a pieza, el puzzle se va deshaciendo y las que se traen para recomponerlo rompen con la armonía del cuadro que formaba. Un cuadro al que el paso del tiempo va desgastando al ritmo que palidecen sus colores.
Con la pérdida de jugadores como Eddie Jones, James Posey o Jason Kapono, se esperaba la llegada de un escolta/alero rápido y atlético, capaz de desenvolverse bien en defensa y no desentonar en ataque. En cambio, esa "gran llegada" no es otra que la de Penny Hardaway. Este viejo rockero cumple con las premisas de ataque y defensa (o al menos lo hacía cuando no estaba cojo), pero pasa por alto esos valores de rapidez, atleticismo y juventud que comienzan a brillar de manera extraordinaria por su ausencia (Dorell Wright está ante una oportunidad de oro).
Según comenta el propio Hardaway, hace tiempo que ha conseguido dejar atrás sus dolores de rodilla por primera vez en los últimos 5 años. Unas molestias que incluso estaban presentes a la hora de andar y que ahora parecen haber desaparecido gracias a horas y horas de trabajo en un gimnasio de Memphis (donde nació hace ya 36 años). De ser cierto, sería un consuelo dentro de la desolación de ver cómo un equipo campeón ha acusado un exceso de envejecimiento prematuro y cómo los intentos veraniegos de traer a otro hombre de peso van fracasando uno tras otro.
Unos prefieren quedarse en casa (Mo Williams). Otros, dolorosamente, se marchan a proyectos que creen más sólidos (Eddie Jones). Y un tercer grupo, junta ambos factores y vuelve a casa cuando hay un proyecto sólido (Steve Francis). Mientras tanto, en los Heat se amontonan llegadas de medianías de la liga y jugadores que terminarán en ligas medianas de Dios sabe dónde. Jugadores todos ellos que no sólo bajan la altísima edad media de la plantilla sino que también hacen lo propio con el nivel de la misma.
El atractivo de la llegada de Hardaway reside sin duda en la posibilidad de volver a ver de corto a un gran escolta que no se marchó ni siquiera por la puerta de atrás de la liga, sino que lo hizo por la trampilla del perro. 4 partidos disputados en su última temporada y traspasado a los Orlando Magic para que estos hicieran los honores y le cortaran la coleta nada más llegar. Como tantos otros, se había convertido en un hombre mitad contrato-mitad estorbo, presa de los problemas físicos y de la fugacidad de una vida que mira hacia adelante y no se para por los caídos.
Nunca llegó a anunciar su retirada pero casi se daba por hecha. Con los rumores de Reggie Miller, Allan Houston y Charles Oakley sobre la mesa, ha sido él, sin rumores de por medio, el que se ha vuelto a hacer un hueco en la liga. Todo resulta más fácil con los huecos que abre Shaq, y esto no ocurre sólo en la cancha. Pese a las viejas rencillas, el pívot fue quien dio el visto bueno a su fichaje.
Ambos, Shaq y Penny, satisfarán la curiosidad de quienes fuimos demasiado jóvenes para verlos juntos. Fuera de tiempo, en el ocaso de sus carreras, en medio de un cementerio en el que ellos son dos elefantes más. Pero juntos de nuevo.
Era inevitable. Charles Oakley, Dennis Rodman, Scottie Pippen, Shawn Kemp... el verano es época para los rumores del regreso de los cuarentones a la liga, y con los Celtics buscando más piezas que añadir a su ambicioso proyecto, los caminos debían cruzarse en algún lado para dar como resultado los ecos del regreso de uno de los jugadores más carismáticos de la última década.
Al parecer, y según han confirmado ya ambos implicados, Danny Ainge y Reggie Miller habrían entablado conversaciones para el hipotético fichaje de Reggie por los remozados Boston Celtics. Las conversaciones no habrían pasado de la hipótesis, y no parece probable que el milagro tenga lugar.
Más aún cuando la franquicia acaba de cerrar la contratación de Eddie House y mantiene a Tony Allen en plantilla. Siendo escoltas los dos únicos hombres exteriores potables en el banquillo, la contratación de Reggie se antoja entre caprichosa e innecesaria.
A sus 42 años y tras haber disputado sus 18 temporadas profesionales en los Indiana Pacers, un regreso desesperado por el anillo no haría más que empañar una despedida de cuento de hadas: en los Playoff, con 27 puntos, con un tiempo muerto solicitado por el propio coach rival, Larry Brown (neoyorkino para más inri), y con el equipo rival en media pista sumándose a la ovación.
Ni siquiera un anillo podría mejorar lo que fue una despedida a la altura de los más grandes.
Porque Reggie nunca necesitó el anillo para ser grande.
Ante la imposibildad de cambiar de rodillas, Kenyon Martin cambiará de dorsal de cara a la temporada que viene. Dejará el 6 y volverá al 4 que le acompañó durate su periplo universitario en Cincinnati. El año pasado se volvió a lesionar gravemente en su rodilla derecha con tan sólo dos partidos disputados (debe ser tradición en Denver) y estos días continúa su recuperación con la vista puesta en el partido que abrirá la temporada para su equipo: el 3 de noviembre frente a los Minnesota Timberwolves.
Lo que el jugador tiene muy claro es que no volverá a forzar los plazos. Lo hizo en el año 2000 regresando antes de tiempo con una pierna rota que no llegó a curar bien, y lo volvió a hacer en 2005 con una microrrotura en su rodilla izquierda, exactamente a misma lesión que le dejó en blanco la temporada pasada, pero en la otra rodilla.
En su ausencia, el equipo ha dado un vuelco con la llegada de Allen Iverson e incluso su puesto podría estar en peligro con la progresión que ha experimentado Nene Hilario durante el curso pasado. Las lesiones de rodilla son la peor de las lesiones que puede sufrir un jugador tan físico y explosivo como Kenyon Martin y no resulta descabellado pensar en un reciclaje de su juego si no quiere ver su carrera como jugador NBA acabada en un par de años.
Decía no hace mucho el (aún) joven base de Illinois que se conformaba con recibir un contrato superior al millón de dólares que anduvo cobrando durante la temporada pasada.
Los New Orleans Hornets, pese a la continuidad de Bobby Jackson, el fichaje de Morris Peterson y la elección de Adam Haluska, han accedido a su petición y le han firmado 4 millones de dólares por 2 años, el segundo de ellos opcional. Detrás del jugador andaron los Indiana Pacers, que quedaron descartados una vez que se hizo efectiva la contratación de Travis Diener, y los Miami Heat, que perdidos pájaros de más altos vuelos bajaron sus miras y ficharon a Smush Parker.
Un precio de saldo para un jugador que llega de disputar su mejor temporada en la NBA, sobre todo en los partidos de ausencia de Chris Paul, que llegaron a coincidir también en el tiempo con la baja de Bobby Jackson.
Precisamente en el ex-jugador de Sacramento tiene un referente para su juego. Bien como base o bien como escolta, el "Jannero Solitario" seguirá ejerciendo su labor de microondas desde el banquillo, aportando lanzamiento exterior al equipo y ayudando en las tareas de dirección a un Chris Paul que está de sobra acostumbrado a compartir cancha con otro base.
Hoy publica un rotativo de Wisconsin que las cantidades del contrato de Desmond Mason no eran las publicadas, sino que cobrará algo más de 10 millones por las dos próximas temporadas. El lector habitual de Basket in Motion ya lo sabía desde el mismo día en que se firmó el contrato... hace dos semanas. Porque estar al pie del cañón siempre tiene su recompensa.
Y eso lo debe saber Chuck Hayes mejor que nadie: la semana pasada renovó por 4 años con los Houston Rockets. Los términos económicos no han sido desvelados pero, en cualquier caso, un contrato de larga duración supone una gran noticia para alguien que tuvo que entrar en la liga por la puerta de atrás. Pese a haber recibido los dardos de Tracy McGrady a través de la prensa, y pese a las llegadas de Carl Landry y, sobre todo, Luis Scola, Hayes seguirá siendo clave en el equipo con su intensidad y sacrificio, tanto en defensa como en la lucha por el rebote.
Troy Hudson y los Minnesota Timberwolves por fin llegaron a un acuerdo para rescindir el contrato del veterano base. Pese a las altas pretensiones económicas con las que afrontaba las negociaciones, recibirá 4 millones menos de lo que esperaba. En concreto, 12 millones de dólares, en torno al 80% de lo que tenía asegurado. Esa parte restante que no estaba garantizada de su tercer año de contrato (sólo efectivo en caso de jugar más de 65 partidos el año anterior) ha acabado tirando por tierra todas sus expectativas. Rescindido el contrato firmado en 2004, Hudson ya es libre para negociar con cualquier equipo. Por el momento, los Cleveland Cavaliers parecen los más interesados.
La NBA seguirá teniendo sus cumbres borrascosas. Según avanzan los principales diarios de Boston, Scot Pollard habría llegado a un acuerdo con los Celtics. El contrato tendría un año de duración y las cantidades oscilarían entre los 1.2 millones del mínimo para veteranos y los 1.5 kilos. Pollard abandona de esta forma unos Cleveland Cavaliers por los que ha pasado con más pena que gloria para recalar en otro de los contendientes del nuevo y revalorizado Este. Los Celtics buscaban un hombre de oficio en la zona, buen defensor y seguro en el rebote, y de los 3 nombres que barajaban, han ido a quedarse con el de menor perfil (¿El efecto llamada no es el esperado?). Este fichaje les apartaría teóricamente de la puja por Dikembe Mutombo y PJ Brown.
Aún hay alguien dispuesto a confiar en Awvee Storey. Tras el gravísimo incidente protagonizado la pasada temporada por este alero de 30 años en la NBDL, era de esperar que nadie en la "liga de los mayores" le diera un voto de confianza. En una sesión de entrenamiento, le propinó a Martynas Andriuskevicius un puñetazo en la cabeza que le provocó al lituano una fractura craneal, conmoción cerebral y hemorragia interna, llegando incluso a temer por su carrera. Este escolta/alero defensivo disputó unas discretas ligas de verano en Las Vegas con los Milwaukee Bucks que, sin embargo, parecen haber convencido al cuerpo técnico de la franquicia. Pese a que los términos económicos del contrato no se han revelado, Mark Bartelstein, agente del jugador, habló de un contrato que rondaría el millón y medio de dólares por 2 temporadas.
Parece que el recuerdo de las finales de 2006 sigue escociendo aún más en la franquicia tejana que el reciente varapalo de los Playoff. Dos años después de ser arrasados por un grupo de Golden Oldies (liderados por una joven estrella, eso sí), Mark Cuban parece tomar nota de la receta: para cubrir roles específicos en la rotación, nada mejor que un veterano. Cobran poco, rinden mucho, trabajan por el equipo y todos quieren el anillo antes de retirarse.
Y puesto que en Dallas también lo quieren, han empezado a mover la maquinaria. El siguiente en caer ha sido Eddie Jones, que a su avanzada edad se convertirá en el heredero de un rol, el de escolta defensivo, que en los últimos años han cubierto mayores entrañables como Adrian Griffin y Greg Buckner. El contrato será de 4 millones por dos años, el segundo de ellos opcional. Durante la próxima temporada cobrará la bi-annual exception (1.83 millones) y para la siguiente, en caso de renovar, el dinero restante hasta llegar a los 4 millones.
Ahora sólo cabe esperar a ver qué Eddie Jones será el que haga acto de presencia en Dallas: el que se arrastraba en los Grizzlies y acabó siendo despedido o el que pareció recuperar un buen tono en Miami durante el final de temporada.
Tras el gran fiasco que terminó siendo Miami, Basketball Jones probará suerte en Dallas.
Como también lo quiere hacer Chris Webber. Si la semana pasada anunciaba que tenía en mente a Dallas y Detroit como destinos para la próxima temporada, ayer una radio de Los Angeles afirmaba que Cuban estaría cortejando a Chris Mid-Level en mano. Una cantidad, 5.36 millones, que se antojan por completo excesivos para un jugador que hace escasos meses cobrara un cuantioso finiquito en Philadelphia y jugó en Detroit por el mínimo, pero que sí encajaría con la idea de un año de retirada a lo grande.
En caso de no hacerse efectivo su fichaje, los Dallas Mavericks barajan otras 3 opciones: PJ Brown, Mickael Pietrus y James Posey. El veterano pívot está en una situación similar a la de Webber y hace tiempo afirmaba tener intención de seguir un año más en activo sólo si era para jugar en un candidato al anillo o en Florida. Los últimos movimientos podrían haber metido a Boston Celtics en esa lista, así como la grave lesión de Brand podría también puesto en consideración a los Clippers. El interés de Dallas se suma así al que desde hace ya tiempo lleva mostrando Phoenix.
Por lo que respecta a Mickael Pietrus, tiene sobre la mesa una Qualifying Offer de Golden State, por lo que a Dallas no le supondría un gran esfuerzo superar esa oferta. Por último, MVPosey es agente libre y su mala temporada podría haber rebajado su caché, obligándole a firmar cantidades poco significatics que podrían dejar margen para más maniobras a Mark Cuban.
Pese a la gran decepción dada en Playoff, la confianza en una plantilla ganadora se mantiene en Dallas.
Como ya adelantamos hace dos semanas, Brevin Knight ha firmado por Los Angeles Clippers. Por entonces, el agente del jugador hablaba de conversaciones muy avanzadas con la franquicia angelina y, pese a que el acuerdo se ha demorado más de lo previsto, el veterano base jugará el año que viene en el Staples. El contrato será visiblemente inferior que el que hace un mes le rescindieron los Charlotte Bobcats: 4 millones de dólares en 2 años (con los de Carolina tenía firmada la misma cantidad pero por sólo 1 temporada).
Este gran director de juego llega para dar descanso a otro de los veteranos ilustres de la liga, Sam Cassell, en una posición en la que quedaron tan cojos como Shaun Livingston (tampoco es un juego de palabras tan macabro). El cuerpo técnico de "El hermano pobre" de la ciudad tenía previsto que el jovencísimo y talentoso base fuera reemplazando paulatinamente a Sam I Am, pero una trágica entrada a canasta le destrozó la rodilla. Durante el mes pasado, confiaron en que la amistado de Cuttino Mobley fuera capaz de atraer a Steve Francis hacia la franquicia, pero finalmente éste se decantó por su regreso a los Houston Rockets. Por tanto, y hasta que la recuperación finalice, Brevin aportará cabeza en ataque e intensidad en defensa.
Lo preocupante es, precisamente, la fecha de recuperación. En el momento de lesión se estimó un año entero para que Livingston volviera a la práctica del baloncesto. No obstante, el periodo se va alargando y es difícil encontrar ya predicciones que se atrevan a marcar una fecha exacta. No hubo parte de la rodilla que no quedara dañada en tan terrible lance fortuito y la carrera de este joven ha llegado a estar en peligro.
A su baja se ha sumado otra de larga duración y aún más sensible si cabe: Elton Brand se ha roto el tendón de aquiles mientras entrenaba en un gimnasio de la ciudad y, en el mejor de los casos, estará apartado de las canchas durante los próximos 6 meses (hasta el All-Star del año que viene, para hacernos una idea). Y digo en el peor porque, normalmente, este tipo de lesiones conlleva un periodo de hasta un año de baja para el jugador. Sin embargo, la ESPN apuntaba que uno de los médicos que se encargará hoy de la operación cifraba ese periodo de inactividad en tan sólo medio año.
En cualquier caso, los Clippers han quedado terriblemente mermados de cara a la próxima temporada en las posiciones interiores. A la baja de Elton Brand hay que sumar la marcha de James Singleton, que regresa a Europa de la mano del Tau Vitoria. De esta forma, Al Thornton, a quien los analistas apuntaban como uno de los novatos más preparados, deberá tomar enormes responsabilidades en su primer año, así como probablemente Paul Davis, que el año pasado apenas se vistiera de corto.
En esta situación, no sería del todo descartable que los Clippers intentaran lograr el regreso al equipo de Melvin Ely, agente libre este verano y sin oferta de renovación por parte de San Antonio.
Poco a poco, los Warriors van cerrando su plantilla.
Un año después de ser drafteado en el puesto número 38, y tras una temporada que no se ha salido de lo común (aunque sí esperanzador) los Warriors han hecho efectivos los derechos sobre Kosta Perovic, razón por la que el pívot serbio anunció hace unas semanas que no acudiría al Eurobasket con su selección. A cambio, un contrato muy jugoso: 3.5 millones de dólares por 2 años, con un tercero opcional que oscilara entre los 1.5 y los 1.8 millones.
Y si no han esperado a su completa formación, tampoco lo iban a hacer a que terminara su actual contrato con el Partizán. Ese cuantioso suelo le servirá, pues, para hacerse cargo de su cláusula de rescisión, cercana a los 1.5 millones.
Su llegada porne en peligro a Patrick O'Bryant y Adonal Foyle. Los pívots se acumulan y muy pocos son los que juegan. La salida de alguno de ellos no sería extraña.
Por si fuera poco, llega también el veterano Austin Croshere, que abandona Dallas como agente libre para fichar por su verdugo. El contrato estará valorado en 1.2 millones de dólares, el mínimo que corresponde a un jugador de su experiencia.
Junto con todas estas novedades, puede sumarse una nueva renovación: el francés Mickael Pietrus (que como Kosta Perovic no disputará el Eurobasket) tiene sobre su mesa la qualifying offer y, en caso de no recibir mejores ofertas, se quedaría en los Warriors. Por el momento, Cleveland y Miami son los más interesados.
El hombre del tatuaje de "Believe" continuará en el equipo.
Uno de los principales artífices de la gran sorpresa del año, Matt Barnes, continuará un año más en la plantilla de la ilusión. Lo hará por mucho menos de lo que esperaba. Tras su gran temporada, sobre todo la segunda parte y en especial los Playoff, sus pretensiones quedaban cercanas a un contrato multianual con la Mid-Level Exception íntegra de por medio. Sin embargo, la falta de ofertas le ha obligado a aceptar una oferta de sólo 3.5 millones de dólares por una temporada.
Tanto lo intentó que en cuestión de 3 meses ha tenido 3 agentes distintos. Durante los Playoff, despidió a Bill Neff (Troy Hudson, Kevin Ollie) y contrató a Dan Fegan (Shawn Marion, Jason Richardson, o el propio Austin Croshere). Con éste ha pasado gran parte del verano hasta que hace escasas dos semanas también le despedía para contratar a Aaron Goodwin (Chris Webber, Dwight Howard), que tampoco ha sido capaz de encontrarle una buena oferta.
Un gran año y una mejor postemporada no han sido suficientes para suscitar el interés de los General Manager de la liga. Fue clave en la defensa de Dirk Nowitzki y estuvo más acertado que de costumbre en el lanzamiento la larga distancia.
Un gran contract-year que no ha servido para nada. Precisamente por eso. Un crecimiento semejante en último año de contrato y por parte de un jugador que hasta ahora no había sido nadie, suscita muchas dudas.
Este año tendrá una nueva oportunidad.
A él también le toca seguir creyendo.
"Initially, I had no interest leaving Minnesota," he said. "But after talking with [owner] Glen Taylor, his vision of the future was very different from mine. And when Boston [traded for] Ray Allen, the whole thing changed for me. I could see myself in a Celtics jersey."
El verbo se hizo carne. Y los rumores certeros. A diferencia de lo que suelen, las habladurías acertaron de pleno y Kevin Garnett ya viste de verde. Un verde que vuelve a colocarse en el mapa de la NBA tras años de vagar por el desierto. Si alguna vez alguien se preguntó cuánto habría que pagar por hacerse con el jugador más completo de la liga, ya ha encontrado su particular respuesta: un quinteto entero y 2 primeras rondas del draft de 2009. Sebastian Telfair, Gerald Green, Ryan Gomes, Al Jefferson y Theo Ratliff son el rosario de jugadores que abandonan Boston de camino a Minnesota.
¿Merece la pena tanto esfuerzo? Tras lo ocurrido en los últimos meses, no cabe la menor duda de que así es. El punto más bajo que alcanzó la franquicia no fue ése récord de derrotas consecutivas alcanzado en ausencia de Paul Pierce, sino que una franquicia de la talla de los Celtics cayera en el bochornoso juego del "Tanking", ese ahorro de energía en busca de un número 1 o 2 de este draft que chocó de frente con lo que se suponía aún quedaba de la filosofía céltica.
Una "treta" que no hacía más que dañar una imagen que ha llegado a los jóvenes de hoy en día como la de un equipo perdedor, con el encanto de los viejos laureles que un día fueron luz del baloncesto y hoy no eran más que folhas secas.
Si aquello hizo daño, más lo hizo el hecho de quedarse sin su tan ansiado Top2 del draft. El dribbling de la Diosa Fortuna precipitó unos cambios que no tendrían camino de retorno.
La llegada de Ray Allen fue vista en su día como un remedio a la inquietud de Paul Pierce, una intención de concederle un compañero veterano de categoría con el que poder iniciar la operación de regreso a la postemporada. Era inimaginable lo que acabaría desatando ese movimiento.
Y menos con las duras palabras que dedicó por entonces KG al equipo que hoy defiende.
Su llegada, la de Kevin Garnett, concede ahora pleno sentido al fichaje de Ray Allen. El efecto llamada del escolta ha surtido efecto y Danny Ainge, en un movimiento más certero de lo que nos tiene acostumbrados, ha formado un Big Three que devuelve al equipo a la primera plana de la NBA. Al menos en lo que a expectación se refiere. Habrá que esperar a octubre para verlos jugar.
Y, si había alguna duda, el acto de presentación las despejó por completo. No fue la presentación de Garnett con el número 5. Fue la presentación en sociedad de un trío que tiene ahora por objetivo hacer recuperar la ilusión de una afición maltratada por años de desconcierto. Fue la presentación de todo un proyecto, una declaración de intenciones: O todo o nada.
El todo por el todo.
Una quema de naves en toda regla en la que Danny Ainge ha tomado la decisión de sacrificar todo posible futuro (dubitativo y tembloroso una vez más) a cambio de un presente en el que poder volver a luchar por las cotas más altas.
Para ello, se ha contado con la inestimable ayuda de todo un histórico en Boston como Kevin McHale y, por supuesto, de Kevin Garnett.
La mayor señal de compromiso que ha podido tener el jugador con la franquicia ha sido la de rechazar nada menos que 5 millones de dólares, gran parte de la prima que le correspondía en caso de traspaso. Gracias a ello, el traspaso se pudo cerrar sin que Boston tuviera que incluir aún más piezas para poder cuadrar los salarios del puzzle.
Además, y como adelantábamos, Garnett ha firmado una nueva extensión de contrato por tres temporadas, además de hacer efectiva su año opcional de su contrato actual. De esta forma, cobrará 45 millones de dólares por las 2 próximas temporadas y 60 en las 3 siguientes, acabando su contrato en el año 2012. Con esta renovación, Boston olvida ese temor de que el jugador optara por abandonar la franquicia el verano que viene. Las salidas duelen más por la cantidad que por la calidad. La pérdida de 5 jugadores deja la rotación del equipo extremadamente cojo. La presencia de las 3 megaestrellas obliga a completar el quinteto con dos jugadores de equipo, trabajadores y con buena actitud defensiva. Precisamente, eso es lo que mantienen con Rajon Rondo y Kendrick Perkins.
Para el resto, deberán servirse del efecto llamada que puedan atesorar los nuevos miembros del Big Three. Por el momento, el efecto no parece ser el esperado. O al menos el necesario. Hasta el momento, se han conseguido tan sólo los fichajes de Eddie House (por el mínimo que le corresponde por experiencia, 1.1 millones) y Jackie Manuel, que ha recibido un contrato no garantizado.
Con Eddie House añaden un gran tirador a la rotación, además de un base de pega con corazón de escolta para dar descanso a un Rajon Rondo que este año deberá dar un gran paso adelante. Mientras tanto, Jackie Manuel llega para intentar convertirse en ese alero defensivo que "tuvieron" con Jeff Green.
Las conversaciones por Dikembe Mutombo se han intensificado y sería la pieza perfecta para un equipo como éste. Un gran defensor, extraordinario reboteador, aún hambriento de éxitos y con experiencia a raudales que añadir a la del tridente mágico.
Queda mucho verano por delante y todo puede pasar, pero lo que es seguro es que ya ha empezado una nueva era en Boston.
Una nueva era con sabor añejo.
Porque los Celtics han vuelto a pensar en grande.
Incluso cuando hace lo correcto.
Pese a todo lo que criticable que pueda parecer el traspaso de uno de los mejores jugadores de la liga, y de forma independiente a lo que se haya recibido a cambio, el traspaso de Garnett se antojaba desde hacía tiempo inevitable. Una decisión impopular como poca, pero necesaria como muchas. Quizá por ello fuera Kevin McHale quien se decidiera a hacerlo, para ahorrar malos tragos al próximo GM.
La etapa de Kevin Garnett en Minnesota no podría aspirar a cotas más altas de las que ha peleado durante las últimas 12 temporadas (en las que sólo una vez ha pasado de primera ronda) y su continuidad en una franquicia con un futuro poco claro hubiera carecido del más mínimo sentido por ambas partes.
Hasta 5 jugadores y 2 primeras rondas han logrado sacar a cambio. Juventud en unos, sanidad económica en otros e incertidumbre en otros tantos. El traspaso fue planteado como un intercambio entre Al Jefferson y Kevin Garnett, resolviendo la notable diferencia entre ambos jugadores a base de "relleno".
Al Jefferson llega de la temporada que todos estábamos esperando desde su debut, el año en que convirtiera en efectivas todas esas maneras que durante los dos años anteriores había apuntado. Tanto es así que, en un equipo totalmente defenestrado, se convirtió en uno de los jugadores más efectivos al poste bajo de la liga en ataque. Anotación a raudales merced a un juego de pies en crecimiento y ese característico tiro a una mano, y seguridad reboteadora, en ese mismo equipo que vagaba de derrota en derrota. Regresó Paul Pierce y le concedió la guinda: confianza. Balones adentro y dejar que resuelva. No pocas estrellas deberían tomar ejemplo.
Que resuelva y que se crezca. Tanto lo hico durante este año que jugó durante gran parte de la temporada como 'cinco'. Tanto lo ha hecho que espera un contrato no menor a los 10 millones de dólares. Harían bien en dárselo si no quieren perderlo, pues no serían pocas las franquicias que le extenderían la chequera. Este hecho, el de tener que renovarlo tan pronto, ha suscitado tímidas críticas, pero se trata de un gran valor de futuro y como tal habrá que pagarlo. Los Timberwolves tienen hasta octubre para hacerlo si no le quieren ver el verano que viene en la agencia libre.
Ryan Gomes es, por su parte, uno de esos jugadores que llaman "de equipo" (existen, ciertamente), uno de los que reciben especial bendición por parte del entrenador. Pequeño para la posición de 'cuatro' y algo lento y sin un gran tiro para la de 'tres', puede jugar, sin embargo, en ambas posiciones con buenos resultados. Un hombre de sacrificio, lucha y brega, buen reboteador, defensor aceptable y con capacidad (y experiencia) para echar una buena mano en la anotación cuando el resto de sus compañeros no tenga un buen día. Su margen de mejora (escaso), le convierte en un jugador poco apropiado para lo que se suponía una reconstrucción, pero su valor de presente le sitúa como el mejor jugador del traspaso detrás de los dos que han conformado el núcleo de la operación. También deberá renovar de cara al año que viene.
Gerald Green es la primera de las dos grandes incertidumbres. Un anotador que durante esta temporada ha mejorado notablemente su lanzamiento de larga distancia, pero al que resta aún mucho por mejorar. Que lo haga o no depende de su intención y de las oportunidades que reciba en su nuevo equipo. Llega a una plantilla con más jugadores jóvenes en las alas pero de una experiencia visiblemente mayor, por lo que deberá luchar para hacerse con un hueco. Su crecimiento podría paliar la descompensación del traspaso.
Sebastian Telfair se debate entre el baloncesto y los problemas extradeportivos. El shoot-first point guard sin tiro se ha metido en problemas que van desde la posesión de armas hasta el tiroteo del rapero Fabolous. Danny Ainge tuvo intención de retirarle de la disciplina de Boston y ahora en Minnesota encuentra uan nueva oportunidad. Con Troy Hudson finiquitado y Marko Jaric inestable como de costumbre, podría encontrar un hueco como suplente.
A Theo Ratliff hace tiempo que la espalda no le deja jugar regularmente. Acaba contrato en 2008 y podría entrar en algún traspaso comenzada la temporada. De lo contrario, esos mismos 10 millones de dólares podrían ser los mismos que cobrara Al Jefferson en su nuevo contrato.
El hecho de que las rondas del draft recibidas sean de 2009 en lugar de inmediatas, despejan la idea de una reconstrucción (al menos ortodoxa), algo que ya empezó a fraguarse desde el mismo momento que terminó el draft sin novedad alguna.
Si los preceptos del comienzo de una reconstrucción son los jugadores jóvenes con futuro, la liberación de salarios y las rondas del draft, podríamos decir que los objetivos se han cumplido de forma deficiente.
Reciben jugadores jóvenes, pero sólo 1 de ellos parece un valor seguro.
Liberan salarios, pero esos 10 millones quedarán comprometidos en cuestión de dos meses. Precisamente, con la renovación de ese único joven.
Reciben rondas, pero no lo harán hasta 2009.
En términos generales, y viendo casos anteriores de superestrellas traspasadas, no es un mal traspaso, pero si lo pretendido era una reconstrucción, el acierto no es que haya sido sobresaliente.
Un movimiento inevitable con el que Kevin McHale se acerca un poco más al despido y afianza su condición de leyenda en Boston.
Hubiera sido de mal gusto dejarle la papeleta al siguiente.