La noticia saltó la semana pasada. Su agente, Andy Miller, pronto salió a los medios para desmentir los rumores, pero ya era demasiado tarde. La labor resultó inútil y los rumores clavaron las cifras de ceros y temporadas desde el primer momento. 60 millones de dólares que mantendrán vinculado a la Motown a uno de los mejores bases de la liga durante los próximos 5 años.
Joe Dumars ya se había encargado de cubrirse las espaldas en el draft con las elecciones de Rodney Stuckey y Sammy Mejia. Dos rookies para el puesto de base por si los dedos que en su día apuntaron a Memphis ya Milwaukee como posibles destinos resultaban tener razón. O para tirarse un farol durante las negociaciones. Sea como fuere, los Pistons, otro de esos equipos que al igual que los Suns viven bajo la amenaza de un dueño reticente a pagar el impuesto de lujo, consiguen así retene a uno de los pilares básicos de su formación a un precio mucho más que razonable.
Pese a que Rodney Stuckey anda demostrando en Las Vegas que los de la Motown no se han equivocado con su elección, poner a un novato al frente de un equipo con aspiraciones muy serias, hubiera resultado muy complicado. Billups, que siempre estará agradecido a la organización con la que se encumbrara en la liga tras años de tumbos por la geografía norteamericana, da así continuidad a un proyecto que se resiste a ser enterrado.
Porque ser un Bad Boy es un estilo de vida.
La sorpresa ha saltado en Carolina del Norte. Cuando los últimos movimientos de la franquicia parecían ir encaminados a cerrar el juego exterior del equipo y Gerald Wallace se perfilaba como uno de los afortunados con más novias, ha acabado siendo fiel a la chica que le sacó del pozo. 57 millones durante las próximas temporadas harán posible el matrimonio.
La activación de la cláusula de Walter Herrmann para permanecer un año más en la franquicia, la renovación de Matt Carroll, el traspaso de un pick 8 del draft por Jason Richardson, la elección de Jared Dudley y la presencia de "la nueva incógnita blanca", Adam Morrison. Con todos estos movimientos, la franquicia parecía blindarse de cara a la más que posible pérdida de Gerald Wallace. Sin embargo, el Charlotte Observer adelantaba ayer en su edición digital el principio de acuerdo entre jugador y franquicia. Con su permanencia, los Bobcats consiguen mantener en plantilla al que fuera máximo anotador de la plantilla y el que es, sin duda alguna, uno de los defensores más completos de la competición. Y todo gracias a ese espacio salarial tan bien conservado años atrás.
Sin embargo, con esa misma permanencia, los Bobcats abren también la puerta de la duda. ¿Adam Morrison ya no es imprescindible? ¿A qué vinieron, pues, las renovaciones de Matt Carroll y Walter Herrmann? Más desconcertante aún, ¿Qué pinta ahora Jared Dudley? Resulta poco probable que Jason Richardson llegue a la franquicia para jugar menos de lo que lo hacía en Golden State. Menos aún que alguien consiga arrebatarle a Gerald Wallace una titularidad que le pertenece legítimamente. ¿Qué pasará entonces con el resto? Matt Carroll y Adam Morrison volverán a luchar por el papel de anotador revulsivo, con la diferencia de que ahora lo que estará en juego no será la titularidad, sino minutos como escolta y alero suplente, mientras que Herrmann podría compaginar las labores de 3 con las de 4 abierto. El panorama, a priori, no contempla opciones para Jared Dudley. Si sumamos a Sean May a la ecuación, el escaso equilibrio queda roto.
Cuatro posiciones quedarán, eso sí, blindadas, mientras que el principal problema en la corta historia de la franquicia seguirá siendo el mismo: "el mal de altura". Tener a Primoz Brezec como pívot nunca fue una garantía. La composición actual de la plantilla deja abiertos ante sí dos caminos: un traspaso a cambio de un hombre interior de cierto nivel o una apuesta por el juego rápido con hombres pequeños, un eufemismo de smallball.
La alternativa por el juego rápido sería una solución fácil y poco pensada a la sobrecarga de hombres exteriores, pero la labor de Emeka Okafor como hombre más alto en cancha puede antojarse insuficiente dada la acuciante falta de centímentros. El panorama del recurso al mercado presenta como monedas de cambio a uno de los ya muchos jugadores exteriores, algunos del nivel suficiente para conseguir ese refuerzo necesario.
Una continuidad que precipita cambios.
Años y años de intensa espera han sido necesarios para que, de una vez por todas, se escucharan las súplicas de Pau... y las nuestras. Chris Wallace, el hombre que hace cuatro años volviera a hundir a los Celtics, ha tenido que llegar a Tennessee para hacer algo tan sencillo (que no es lo mismo que barato) como fichar a un buen hombre interior que acompañara a Gasol.
Hoy, un día más tarde del comienzo de la agencia libre, parece que los Grizzlies han alcanzado un principio de acuerdo con el pívot serbio Darko Milicic. El contrato, además, no irá en consonancia con los tiempos de derroche que marcan el ritmo estos días, sino que saldrá a "buen" precio. 21 millones de dólares en total durante los próximos 3 años harán posible lo que aún hoy mantiene apariencia de milagro y cuerpo de rumor. Y todo ello a pesar del farol de su agente, Marc Cornstein, quien llegó a afirmar que hasta 25 equipos habían mostrado interés por el jugador.
El jugador maldito de su generación, Milicic ha tenido que vivir desde su llegada con la presión de tener que cumplir con las exigencias de pertenecer a la pronto legendaria camada de 2003. Apodado en Detroit como "The Human Victory Cigar", durante su estancia en la ciudad del motor apenas disfrutó de minutos y confianza. Las burlas de los aficionados tampoco ayudaba. Traspasado en febrero de 2006 a Orlando, aquel final de temporada en Florida parecía ser el comienzo del despegue, firmando actuaciones sólidas en ataque y espléndidas en defensa. Su buen Mundial de Japón le convirtió en una de las grandes esperanzas del baloncesto serbio, al tiempo que aumenta la expectación por la que sería su primera temporada junto a Dwight Howard. Su gozo en un poco y, pese a firmar una temporada bastante decente, rindió por debajo de las expectativas creadas en los últimos meses.
Ahora llega a Memphis para ser el complemento de Gasol. Su intimidación y rebote deberán ser claves para que la franquicia en su nuevo rumbo comience a despertar de la pesadilla en que se convirtió la pasada temporada. Si mostrara aquí el mismo carácter e intensidad que demuestra en las competiciones internacionales con su selección (es uno de los pocos que no ha renunciado a jugar el Eurobasket), no hay duda de que resolvería una parte importante de los problemas interiores del equipo. Ahí radican las dudas, en que con Darko, la intensidad y el carácter resultan pasajeros.
El otro nombre barajado para el juego interior grizzlie fue Anderson Varejao, pero los rumroes sobre una gran oferta de su actual equipo, ganada a pulso gracias a su entrega en la labor oscura del juego, parecen haber decantado a Chris Wallace por el pívot serbio.
Ahora le tocará responder a Pau.
Nuevo tope salarial de 55 millones. Con la misma tensión con la que los General Managers viven la noche del draft, los dueños de las 30 franquicias de la liga vivieron la rueda de prensa que ofreció Stern para anunciar las subidas anuales en los dos topes salariales, que este año ascendieron en 2,5 millones. El salary cap queda fijado en 55,630 millones de dólares, mientras que para empezar a pagar el impuesto de lujo (1 dólar de multa por cada dólar que superen este límite) el tope se sitúa en 67,865 millones. El salary cap menos conocido, el del mínimo que debe pagar cada franquicia, se sitúa en los 41,723 millones, mientras que la Mid-Level Exception queda fijada en 5,356 millones.
Confirmado el fichaje de Rashard Lewis por Orlando. Cuando hablamos de la noticia, se especulaban con 15 millones al año. El traspaso finalmente se ha resuelto mediante sign and trade, medida que permitía ofrecer al jugador más dinero, y las cantidades se han disparado hasta el absurdo. 110 millones en 5 años percibirá el alero tejano en los próximos 5 años, cifras que algunas superestrellas de la liga siquiera perciben. Un error gravísimo que podría pasar factura a Otis Hill, General Manager de Orlando. Por su parte, Seattle recibe una segunda ronda y una Trade Exception de 9 millones.
Toronto ficha a Jamario Moon y oferta por Maceo Baston. Mejor defensor del año en la CBA, quinteto ideal de la competición, ex-Globetrotter y un nombre de jugón indómito que quita el sentío, son los únicos avales con los que llega el alero de 27 años Jamario Moon. Además, han hecho una oferta sobre Maceo Baston. Al ser agente libre restringido, los Indiana Pacers conservan el derecho de acudir al tanteo. ¿En serio es esto lo que necesitan los Raptors para dar el salto?
Rudy llega a Portland con "sorpresa". Sorpresa entre comillas porque ya se rumoreó durante la misma noche del draft. Los Portland Trail Blazers volvieron a pagar 3 millones de dólares por la primera ronda de los Suns. Sin embargo, Rudy confirmó durante la semana pasada que acabará su contrato con el DKV, por lo que no llegará a la NBA hasta el año 2008. La sorpresa lleva nombre y se llama James Jones, que ha sido incluido en el traspaso. Una ladrillo más para apuntalar el puesto de alero en Portland que, por el momento, anda cogido con alfileres. Con esta jugada, los Suns se ahorran los 3 millones de ficha de Jones y perciben otros 3 más, un movimiento que a buen seguro agradecerá el dueño del equipo.
Grant Hill acaba en Phoenix. Complementaria a la anterior maniobra de Steve Kerr es esta. En Arizona se aprietan el cinturón a más no poder y movimientos como éste ayudan a poder respirar un poco. Los Suns se hacen así con un alero de mayores prestaciones que Jones y con un salario que supone poco más de la mitad de los ingresos del ya ex-sun. Hill se planteaba durante la temporada dar por finalizada su carrera, pero ha decido concedernos una nueva oportunidad para disfrutar de él y concederse una nueva oportunidad de conseguir el anillo. El contrato incluye una opción de segundo año, en el que cobraría 2 millones de dólares. ¿Aguantarán sus tobillos el ritmo de Nash?
Como se venía rumoreando desde la misma noche en que llegó a Portland, los Trail Blazers han finiquitado el contrato del otrora gran base Steve Francis. Mediante este acuerdo, la franquicia pagará al base 30 de los casi 34 millones que aún debía cobrar el jugador en las próximas dos campañas, fruto de un contrato que firmó siendo una de las grandes estrellas de la liga y que le ha acabado convirtiendo en un lastre para todo equipo por el que ha pasado.
Tras la operación, Francis se convierte automáticamente en agente libre sin restricciones, siendo por tanto libre de negociar por cualquier equipo y de firmar a partir del miércoles de la semana que viene.
Entre los candidatos a hacerse con sus servicios, sobresalen los Clippers, donde juega su inseparable amigo Cuttino Mobley. Los angelinos necesitan un base tras la grave lesión de Shaun Livingston la pasada temporada y el ex de la universidad de Maryland vería con muy buenos ojos volverse a juntar con su gran compañero 2 años y medio después.
Cabe recordar que Steve Francis se enteró del traspaso de su compañero a Sacramento justo antes de comenzar un partido que aquella noche les enfrentaría a los Boston Celtics. La noticia fue muy mal recibida por Franchise, que aquella temporada comenzaría su descenso a los infiernos hasta llegar al momento actual, en el que ni siquiera Portland ha querido quedarse con él.
Otro de los pretendientes son los Miami Heat, que podrían intensificar sus contactos con el jugador en caso de que Maurice Williams renovara por Milwaukee. Los Heat buscan jugadores contrastados y a buen precio, y no hay duda de que Steve Francis encajaría en ese perfil. Al otro lado del ring se sitúan los Mavericks que, como de costumbre, tratarán de disparar a todo aquello que dé señales de movimiento. Tras recibir el finiquito de su anterior contrato, las pretensiones económicas del jugador habrán descendido notablemente, con lo que una Mid Level Exception podría ser suficiente para hacerse con sus servicios.