sábado, octubre 07, 2006

La Previa. Cleveland Cavaliers.


Para qué me curaste cuando estaba herido si hoy me dejas de nuevo el corazón partío... Esa sensación es la que le debe haber quedado a LeBron James. Después del esfuerzo de la temporada pasada por hacer de los Cavaliers un equipo competitivo, se encuentra con que este verano se han empeñado 30 millones más para seguir con la misma plantilla. Hasta ahí la tragicomedia, que luego uno se da cuenta de que de los 30, 20 serán para mantenerle contento. Lo cierto es que si se pretende un equipo aspirante 2 rookies y David Wesley no parecen los mejores refuerzos posibles para afrontar un año más el reto. Sí, con lo que había se puso contra las cuerdas a los Pistons pero, ¿Desprende esta plantilla un halo, por pequeño que sea, de aspirante? ¿Es LeBron suficiente? Todo esto y más en el Quicken Loans Arena.

Verano de transición.

Qué bonito queda. Verano de transición. Todo para decir que no se ha hecho esfuerzo alguno. Lo más relevante (y reconozco que bueno) fue el draft, donde llegaron Shannon Brown y Daniel Gibson. En el primero quizá buscaron un remedio casero a la pérdida de Flip Murray. Esto es, se trata de un jugador bajo para la posición de escolta y sin los fundamentos necesarios para jugar de base, explosivo, muy buen anotador, no tan buen tirador, y decente recuperador de balones asiduo también a perderlos. Con Daniel Gibson, los Cavaliers se hacen con los servicios del jugón prototípico. Rápido, con buen manejo de balón (pese a que no termina de estar seguro con él en las manos), facilidad para la anotación y buen tiro. No termina de cuajar como el base que está condenado a ser, lo que unido a un año en la universidad en el que no se ha visto una clara progresión, hacen pensar que un año más en Texas no le habría venido nada mal.

Lo verdaderamente importante vino apenas dos semanas después. Como premio al trabajo realizado durante el verano anterior, Danny Ferry pudo respirar tranquilo (viendo el caso Vince Carter, esto es un decir): LeBron estampó su firma en el contrato de renovación. 80 millones por los próximos cinco años. El máximo permitido para la piedra angular de toda una franquicia. Su condición sobrehumana ya ha obligado a hacer pública su partida de nacimiento para corroborar que la criatura sólo tiene 21 años. 1 le bastó para poner a temblar los cimientos de la liga. 3 para llegar a los Playoff. Sólo falta saber cuántos le harán falta para conseguir el anillo. En el plan de mantener el bloque también se encuadra la renovación de Drew Gooden. La idea era buena, pero el concepto no terminó de quedar claro. ¿Desde cuándo semejante ala-pívot puede optar a un contrato de 8 millones al año? Claro que después de ver cómo David Wesley se llevaba cruda la mid-level exception entera, cualquier cosa es posible en Ohio. Como que tuviera lugar uno de los movimientos más intrascendentes del verano: Danny Ferry mandaba a Martynas Andriuskevicius a Chicago a cambio de Eddie Badsen. ¿Tanto sobraba el lituano? ¿Era más necesario el enésimo escolta bajito para la plantilla que un tío alto en el que se presupone proyección? Hay cosas que es mejor no saber.

Un año más contigo.


La llegada de sabia nueva no significa que las cosas vayan a cambiar. Eric Snow se perfila como titular. Seguridad con el balón y buena defensa siguen siendo sus mayores credenciales. Damon JOnes, que le dio el pase al equipo para las Semifinales de Conferencia con un triple sobre la bocina recién salido del banquillo, competirá con Daniel Gibson, aunque es previsible que el rookie tenga que preocuparse más por aprender a ser un base de verdad. Larry Hughes, el hombre que llegó para ser el escudero de lujo, deberá mantenerse sano si el equipo también pretende estarlo. David Wesley y Shannon Brown se disputarán el puesto de suplente. Lo cierto es que el de Michigan State ha demostrado nivel, pero la experiencia de Goliat puede matarlo. LeBron, como cada año, debe enfrentarse a la presión de tener que hacer historia. El año pasado debutó en los Playoff como sólo los más grandes han sido capaces, pero el anillo acabó en manos de Wade, y este año continúa estando lejos. Dada la ingente cantidad de minutos que acapara, el suplente no parece la principal preocupación. Bien Marshall o bien una variante con 3 pequeños serán las soluciones. Drew Gooden renovó a precio de oro pese a que sus números siguen siendo más llamativos de lo que lo es su aportación en el campo. ¿Estará a la altura? Donnyell Marshall y un Varejao en estado de gracia (y de codos, Zisis) que alternará ambas posiciones interiores serán su relevo. Hace tiempo que Ilgauskas olvidó las lesiones, pero lo cierto es que también va bajando sus prestaciones. El siempre válido Scott Pollard apuntalará el rebote.

Pronóstico:

Manteniendo el bloque y añadiendo piezas al banquillo, las 50 victorias deberían ser de nuevo accesibles. En Playoff el listón sube cada año para LeBron y el año pasado llegó al séptimo frente a los Pistons que amenazaron las 72 victorias. ¿Veremos un Wade vs. LeBron en la final del Este?

viernes, octubre 06, 2006

La Previa. Chicago Bulls.


Obra maestra. Oda a los despachos. John Paxon ha logrado escribir este verano una de esas páginas que marcan el devenir de un equipo. Tras 6 años de travesía por el desierto, un extraordinario grupo de jóvenes lograba llevar al equipo a los Playoff por primera vez en la era Post-Jordan. 2 años después, ese equipo, que sólo alcanzaba a dar guerra en la primera ronda, asoma en el horizonte como uno de los grandes rivales a batir. Verano a pedir de boca en el que, a un buen draft le siguió un extraordinario mercado de verano.

Verano de tiralíneas.

No se esperaba menos de la noche del Madison Square Garden. Tan acostumbrados nos tiene a las buenas elecciones que los deberes ya se daban por hechos. Con un número 2 y otra primera ronda de mitad de tabla, no era para menos. Sorprendió en un primer momento la elección de Lamarcus Aldridge, puesto que conocido de sobra era ya el romance con Tyrus Thomas. La sorpresa se tornó en aplauso cuando, no contento con conseguir su objetivo (con un salario sustancialmente menor), se hacía por el camino con Viktor Khryapa. Llegaba así a los Bulls un terrorífico atleta y excelente defensor (subió muchos enteros entre los novatos por borrar del mapa en el Torneo NCAA al ala-pívot de Texas) del que se critica en exceso la falta de centímetros para ser un cuatro entre los "mayores". Con la otra ronda, elegiría a Rodney Carney para posteriormente traspasarlo a cambio de Thabo Sefolosha, suizo del Angelico Biella que logró meterse a la afición de los Bulls en el bolsillo con su actuación en la Pepsi Summer Pro League. Así pues, el sorteo de novatos quedaba marcado por la elección de dos jugadores que proporcionaban al equipo un mayor espíritu defensivo.

Es muy periodístico, quizá demasiado, hablar de jugadores que puedan cambiar el sino no ya de un partido, sino de toda una temporada. Pero son hombres como Ben Wallace los principales culpables de ello. El big kahuna de los Pistons llevaba tiempo descolgándose con peticiones económicas desorbitadas como condición para su renovación. Se hablaba y mucho de la conveniencia de ofrecerle los 16 millones/año a un jugador de su edad, pese a la consabida importancia como líder dentro y fuera de la cancha. Los más tímidos hablaban de ánimos de compensación por todos estos años de malpago a uno de los grandes artífices del título. Finalmente no fue así, Chicago anduvo con el dinero preparado (52 kilos en 4 años, menos pero al parecer suficiente) y, si del draft salían unos Bulls más atléticos y defensivos, con Big Ben llegaba el paradigma.

Pero los movimientos no acabarían ahí. Conseguido ya el gran pívot deseado, era hora de dar puerta a una de las grandes decepciones de la temporada pasada (y de la anterior, y la anterior y...), Tyson Chandler. No salió nada mal la jugada, dado que se consiguió a cambio un expiring de gran nivel como PJ Brown y un proyecto de futuro como JR Smith que, pese a su mala temporada y peor cabeza, conserva el interés como moneda de cambio gracias a sus escasos 20 añitos. No sería por tanto su última parada: acabó traspasado a Denver a cambio de un tercer base para la plantilla, el veterano Howard Eisley (posteriormente cortado), y 2 futuras segundas rondas. Quizá el movimiento más desacertado y no por lo que pueda llegar a ser JR, que la posición está muy bien cubierta, sino porque pudo haberse sacado más. En busca de mayor defensa, se hizo con los servicios del redescubierto Adrian Griffin. Por último, y realmente no sé si a modo de rizar el rizo o como refuerzo pretendido, buceó por lo más bajo del mercado para conseguir a un proyecto interior de futuro como Martynas Andriuskevicius a cambio del cuasi-inédito Eddie Badsen.

¿Y ahora qué?


Con el equipo montado, eso es lo que resta por preguntar. ¿Y ahora qué? Pese a la desilusionante experiencia mundialista, la batuta del juego seguirá en manos Hinrich. Chris Duhon, mientras tanto, será el encargado de no bajar el listón cuando el titular descanse. En el puesto de escolta, Ben Gordon tratará de continuar una progresión que pareció quedar estancada el año pasado. Quizá se esperaba demasiado tras un primer año espectacular y no se ha sabido apreciar una temporada en la que fue capaz de batir el récord de triples anotados sin fallo. En el banquillo, la situación estará reñida. Adrian Griffin protagonizó un papel fundamental con su defensa en los Dallas Mavericks del año pasado, pero Thabo Sefolosha ya ha calado hondo entre los aficionados gracias a su buen hacer. La apuesta más cercana al triunfo será la del primero, que cuenta con ese plus de veteranía que tanto se agradece entre tanta juventud. Luol Deng (que, por cierto, ya tiene vía libre para poder participar con la selección inglesa), ayudará a aumentar la escasa producción interior en ataque, mientras que sus ayudas en el rebote no serán tan necesarias. Y si Thabo había calado hondo, Andrés Nocioni ha conseguido a base de fuerza y coraje convertirse en uno de los favoritos de la afición. Y no es para menos. Quizá sea arriesgado colocar a Tyrus Thomas ahí, pero visto que Sweetney no da para más y salir con dos pívots sería quedarse sin nada desde el banquillo, opto por la solución que creo más certera. Desde Shawn Marion a Stromile Swift, sea cual sea el futuro de este jugador, lo que no se le puede negar hasta ahora es su enorme capacidad de sacrificio, algo que hace ver por delante un gran camino que recorrer. Especialista defensivo, tendrá en Ben Wallace un inmejorable mentor. Poco qué decir de Big Ben, como poco que decir de PJ Brown, la regularidad en persona y, a buen seguro, pieza clave para Scott Skiles desde el banquillo.

Pronóstico.

Ben Wallace, Tyrus Thomas, Adrian Griffin, PJ Brown... es inevitable hablar de la búsqueda de la defensa pero, si echamos un vistazo a las estadísticas, vemos que el año pasado fueron el equipo que menor porcentaje de tiro permitieron al rival. ¿Era esto todo lo que necesitaban? ¿Dónde quedó ese anotador interior? No obstante, se hace difícil ver a este equipo por debajo de las 45-50 victorias. Los New Jersey Nets tienen un sustituto en las Semifinales.

jueves, octubre 05, 2006

La Previa. Charlotte Bobcats.


Marina D'Or, ciudad de vacaciones. Un verano a tu medida. Eso es lo que tuvo Bernie Bickerstaff. Dentro de lo normal y esperado si los mayores atractivos que ofreces son Kareem Rush y Melvin Ely. Así pues, el epicentro del parón veraniego fue el draft, de donde no salieron nada mal parados. No eran menores las expectativas depositadas en un equipo que, hasta el momento, ha sabido hacer tan bien los deberes. Bueno, tal vez mienta, puesto que este verano la gran noticia que ha azotado la franquicia de North Carolina ha sido el regreso de Michael Jordan a los despachos en forma de copropietario. Sabido por todos que la elección de Kwame Brown en el draft de 2001 fue por obra y gracia suya, algo de revuelo sí creó el hecho de que, en parte, tras esta elección también estaría él. Amante del juego, esta vez decidió apostar por caballo ganador, como hasta ahora lo estaba haciendo Bickerstaff. Esta vez no se decantaron por ningún campeón universitario... porque no había ninguno. En su defecto, se hicieron con los servicios del supuesto mejor jugador del draft, Adam Morrison. Acabe en lo que acabe, no cabe la menor duda de que al menos dará que hablar. Míticas se hicieron las imágenes que lo mostraban llorando desconsolado en el parquet al caer eliminados los Gonzaga Bulldogs en el Torneo NCAA. Míticas, también, las lágrimas derramadas al ser elegido en el número 3 del draft. Su característico bigote larrybirdiano le ha dado pie, junto con lo acontecido en el draft, a protagonizar los anuncios del NBA Live 2007. Su diabetes, motivo de dudas. Una enfermedad delicada que a estas alturas no supondrá mayor problema que el control que ya ha tenido que llevar a cabo todos estos años. Tanto o más ha dado que hablar todo esto que su propio juego, donde sobresale como prolífico anotador, sobresaliente tirador y deficiente defensor. En segunda ronda, Ryan Hollins, un tronco más para el juego interior.

Y como no deben ser muchos los agentes libres que pierdan el culo por firmar un contrato con Charlotte, la solución más efectiva es la de ofrecer un contrato a alguien de fuera. El elegido fue Walter Herrmann. MVP de la ACB, protagonista absoluto de la temporada 2002-03 y gloria del por entonces Jabones Pardo Fuenlabrada, vio cómo su vida daba un vuelco trágico en el verano de 2003: pocas horas después de firmar por el Unicaja Málaga, perdía a su madre, su novia y su hermana en un accidente de tráfico. El mismo día del año siguiente, fallecía su padre. 2 años después, y con una fuerza de voluntad mayor de la que muchos hubiéramos tenido, aceptó la invitación de los Bobcats y acabó convenciendo al cuerpo técnico. Casi un mes después, fue el turno de Melvin Ely, que aseguró su continuidad hasta la temporada que viene por 3 millones de dólares. A su modo, una forma más de hacerse con un banquillo competitivo.

Cimetando el futuro.


No será la primera vez que lo escriba y probablemente no la única. Los Bobcats están construyendo su equipo con mucha cabeza y, de respetarles las lesiones, los resultados deberían empezar a verse pronto. Raymond Felton superó la prueba de fuego el año pasado y, tras un inicio de temporada dubitativo, acabó erigiéndose en uno de los grandes rookies. Como relevo, Brevin Knight, excelente en su papel de veterano con galones. Criterio y velocidad desde la zona de creación. Adam Morrison llega para dar un enorme impulso anotador al equipo, pero el agujero en la defensa será una de sus grandes pegas. Semejantes prestaciones las de Matt Carroll, pese a estar en un nivel totalmente distinto. Gerald Wallace concede mayor continuidad a la explosividad del base y sí aporta esa defensa exterior de la que carece el rookie de gala, pero su estado físico se antoja demasiado precario. Semejante situación la de Emeka Okafor, que la temporada pasada sembró un mar de dudas debido a su escaso rendimiento primero, y a su grave lesión de tobillo después. Walter Herrmann para el uno y Sean May para el otro, serán los relevos. Mientras que el argentino inicia una nueva etapa en el ocaso de su carrera, el ex-Tar Heel regresa a la actividad tras caer lesionado el pasado diciembre. La posición de pívot es la que deja al descubierto que el equipo aún está en fase de construcción: no hay una alternativa más válida que Primoz Brezec. Melvin Ely, recién renovado, seguirá rindiendo desde el banquillo.

Pronóstico:

Se hace difícil ver a este equipo más allá de las 30 victorias. Sin embargo, con Okafor, May y Wallace perdiéndose casi 150 partidos, se quedaron en 26. A ello hay que sumar a Adam Morrison. La defensa seguirá siendo su punto débil.

miércoles, octubre 04, 2006

La Previa. Boston Celtics.


Volver... con la frente marchita,
las nieves del tiempo blanquearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada,
errante en las sombras,
te busca y te nombra.
Vivir... con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez...

Paréntesis musical para los aficionados verdes. No encontré mejor forma para suavizar esa herida que dura ya 20 largos años. Y que visto lo visto durará un poco más. Efectivamente, al decir poco sigo suavizando, pero al sector veterano de la liga hay que cuidarlo como se merece. La interminable historia de los jóvenes con talento que no explotan, el buen ojo de Ainge en el draft y su mal hacer en los despachos, la tiranía de Doc Rivers... Los Celtics se han convertido desde la ruptura del Dynamic Duo (la original, no el montaje de la segunda) en un equipo aburrido y repetitivo hasta la saciedad. Da la impresión que el tiempo pasa y los clichés que rodean la franquicia se mantienen. De nuevo Al Jefferson no fue ese 20-10 tan proclamado a los cuatro vientos, de nuevo Danny Ainge tuvo bastante con rondas discretas para robar en el draft pero de nuevo dejó atracarse por otro GM, de nuevo Doc Rivers sembró discrepancias con sus rotaciones. De nuevo. Y con tanto ciclo al aficionado de Boston le entra prisa por salir, aunque no pretenda reconocerlo. Ve en Sebastian Telfair al Marbury que recién llegaba a la liga, en Gerald Green al Tracy McGrady que retorne al equipo a cotas que ni el original ha conseguido (pasar de primera ronda, por ejemplo), y en Al Jefferson y Kendrick Perkins el infierno interior que tanto anhelan y del que tanto han distando con Blount y Lafrentz. Lo divertido es que los 4 dieron el satlo como high schoolers, y como tales aún andan inmersos en los años importantes de su proceso de formación. Quizá sea inconsciente, pero la presión que se llega a poner sobre ellos es increíble. Sólo como ejemplo, muy pocos se acordaron de los terribles problemas de tobillo con los que jugó Al Jefferson para criticarlo en las ligas de verano. Y lo cierto es que jugó bastante tocado. Cada año llegan más y más jóvenes con todo por demostrar a los Celtics y la impaciencia tarda lo mismo en aparecer que las primeras expectativas de acabar la temporada en abril. Los cimientos parecen buenos pero, ¿Para cuándo?

A change is gonna come.

¿Y si la suere cambia? ¿Y si Danny Ainge empieza a comportarse en los despachos como mandan los cánones? ¿Y si lo que ha hecho este verano es su nueva imagen? Preguntará el joven ilusionado. ¿Cuánto tardará en joderlo de nuevo? Preguntará el veterano. Lo cierto es que hay que reconocer el buen hacer de Danny Boy durante este verano, por mucho que pueda llegar a costar al más acérrimo. Un año más tuvo en el draft- el centro de sus movimientos, pero no en la línea acostumbrada. Fueron los traspasos los que hicieron de la noche del draft una buena velada. Primero fue el traspaso de ese número 7 (para el que muchos apuntaban al net Marcus Williams, el gran derrotado de la noche) junto con Dan Dickau y Raef Lafrentz a cambio de Sebastian Telfair, Theo Ratliff y una futura segunda ronda. Esto es, al mismo tiempo conseguía el ansiado base con dos años de experiencia en la liga de regalo y rebajar un año de pago estrafalario con Theo Ratliff (contrato hasta 2008 por el 2009 del ex de Kansas). Si por el camino consigue además (como si de una peladora de patatas del teletienda se tratara) deshacerte de Dan Dickau, la jugada adquiere ciertos tintes de redondez. Horas después, otro gran base de futuro se ponía a tiro: Rajon Rondo y Briang Grant a cambio de una futura primera ronda. El que fuera compañero de Josh Smith en Oak Hill llega con la tarjeta de un pass-first point guard de extraordinario físico, gran envergadura y mejor control de balón. La noche acabaría con la consecución de uno de los rumoreados robos del draft, Leon Powe, a cambio de una futura segunda ronda. Llega con la incertidumbre de sus rodillas, de su altura y de haber sido ridiculizado recientemente por Al Jefferson en un uno contra uno, pero ofensivamente se espera que siga conservando el nivel que le caracteriza.

Tras el draft, Allan Ray y Kevin Pittsnogle, dos de los supuestos grandes olvidados. Al parecido físico del primero con Bullock, se añade el pestazo a Lafrentz del segundo. Si de ellos no sale nada, nadie debería culparlo. Como curiosidad, que alguien preste atención a la amplitud de manos del ex de Villanova. En el apartado de renovaciones, sobresaliente la extensión de contrato firmada a Kendrick Perkins, que firmó por apenas 16 millones en 4 años, cantidades irrisorias teniendo en cuenta que Brian Skinner o Jerome James cobran más, y Maurice Taylor o Adonal Foyle cobran el doble. Un jugador interior de futuro el verano pasado firmaba por 10 kilos. O al menos eso decían Dalembert y Chandler. Donde quizá sí se le fue la mano fue en la firma de 60 millones por 3 años a Paul Pierce. El valor de una estrella. El caso es que si todos los aficionados de los Celtics andan contentos con la renovación, es que las cantidades no han sido tan desorbitadas como desde fuera puede parecer. No sólo se trata de cuadrar los salarios, sino de mantener contento a quien te llena el pabellón. En resumen, verano movido y fructífero, que no es poco.

Inflación y tipos de interés.


Inflación y mucha. De un tiempo a esta parte el precio de un puesto en el quinteto titular de los Boston Celtics ha experimentado un acusado crecimiento. Si bien el año pasado Delonte West ejerció de indiscutible base titular dada la falta de mayor competencia (mediocre Orien Greene y desaparecido Dan Dickau), este año llega uno de los bases de mayor proyección de la liga y uno de los de mayor futuro de la hornada de 2006. Más que probable que Sebastian Telfair sea el principal depositario de los designios del ataque verde, mientras que la presencia de Rajon Rondo puede empujar a Delonte West a la posición de escolta en más ocasiones de las que pudieron observarse el año pasado. Y es que salvo Tony Allen, renqueante de la rodilla y sumergido en problemas judiciales por el asunto de aquel tiroteo nocturno, Paul Pierce no tiene alguien que le dé respiro con garantías. Para la posición de alero Wally Szczerbiak no debería temer aún por la presencia de Gerald Green, aunque sí debiera hacerlo por su escaso calado. Ryan Gomes ha trabajado durante el verano para ganar puntos en su tiro lejano (que no triple) y su manejo de balón, pero salvo la irrupción de un gran ala-pívot en el banquillo, no se espera que actúe como alero al uso. Continuará por tanto fajándose en los tableros mientras Al Jefferson, visiblemente más delgado y con los tobillos a punto descansa. Su tercer año debe ser el de la confirmación de lo apuntado en su temporada rookie. Los nervios están a flor de piel y se le exige incluso cuando no se debe. Para la posición de cinco, Theo Ratliff llega a poner calma en la retaguardia. Gran defensor, un seguro en el rebote y el tapón, su labor debe ser la de enseñar a los jóvenes cómo ser un gran interior. Kendrick Perkins puede iniciar como suplente, aunque de seguir la línea de ascenso iniciada durante la temporada pasada, la titularidad podría llegar más pronto que tarde.

Pronóstico.

La mejora de la plantilla con respecto al año pasado es evidente, pero a su vez también lo es la excesiva juventud que puebla el vestuario. La defensa y la falta de experiencia podrían pasarles factura, pero el descaro y la rapidez sumarán enteros para el objetivo de las 40 victorias.

martes, octubre 03, 2006

La Previa. Atlanta Hawks


Talento sin director ni rumbo. Escasa experiencia tanto por parte del entrenador como de los jugadores... Son factores que pueden explicar la mala temporada de la franquicia de Georgia. Aunque si lo que uno pretende es meter el dedo en la llaga, apuntará a 3 puntos vitales: No había base, no había juego interior decente, no había banquillo. Porque el experimento de Joe Johnson como base queda muy bien como el enésimo ejemplo de "Cómo dar salida a la superpoblación de alas", pero su labor en el campo no fue más allá de lo que cualquier escolta de nivel está capacitado para hacer como base de urgencia. Y mejor no hablemos ya de la gran mentira de Royal Ivey, nombre de jugón donde los haya para un paquete de considerables dimensiones. Porque Zaza Pachulia de pívot titular sólo es comparable al Primoz Brezec charlottiano (en Indiana estaba en su sitio natural): si lo ponemos, algo hará. Que ese algo sea suficiente es un territorio en el que mejor no entrar. Del resto del juego interior, para qué decir nada. Y porque el banquillo no daba más de sí. Marvin Williams dio de sí lo que se esperaba, esto es, poco en su primer año. Que luego el asunto Chris Paul supusiera una mayor presión por parte de la prensa yankee es un tema a parte. Josh Childress y Salim Stoudamire también se salvan de la quema y, colmado de benevolencia, Tyronn Lue podría recibir la condicional puesto que, pese a no ser el base tipo, diré (con la boca pequeña, que uno tiene su orgullo y su pequeño corazoncito) que algo aporta. ¿El resto? Figurantes de medio pelo que en tiempos de Injury List hubieran sufrido la de Mark Pope.

Puestos los ingredientes, no hacía falta más que esperar una "temporada de transición" (ahí, marcando eufemismo, que no paquete), concebida para la adaptación de los novatos, el crecimiento de los jóvenes y el paseo de los ya establecidos. Sólo los más optimistas pudimos concederle al talento una mayor repercusión en forma de victorias pero ¿Qué quieren? Walt Disney me descubrió la ilusión y no hago más que verla por todas partes.

Gatillazo en Nueva York.

Antes de nada: No, no eres el único que lo ha pensado. Ni serás el último. Shelden Williams es la viva imagen del jugador de béisbol Ken Griffey Jr. con problemas de gigantismo que salió en los Simpson.

Son tantos los agujeros que se esperan tapar en la noche del draft y tan poquilla cosa el hombre destinado a hacerlo, que al final pasan estas cosas. El año pasado argumentó que dada la paupérrima situación del equipo prefirió elegir a lo mejor disponible antes que al base que curase uno de sus tantos males. Este año no fue capaz de ocultar su flechazo por Shelden Williams. Un romance de esos de Romeo y Julieta, profundo pero con la familia en contra. Esa familia son los aficionados de Atlanta, que a pesar de conocer con gran antelación la noticia parecieron guardar esperanzas hasta el último momento. El caso es que Shelden llega para aportar algo de lo que carecían estos Hawks: un trabajador en la zona, un currelante de los tableros, gran defensor y mejor taponador a pesar de sus escasos 2 metros de estatura. Una elección sin riesgos, sobre seguro. ¿La pega? Haberlo elegido tan arriba. En la segunda ronda, el colofón: Solomon Jones. Un hombre que ni siquiera entraba en muchas de las previsiones pre-draft. Un cuatro de envergadura interminable y rápido, algo que coincide con el estilo de presión atrás y salida a la carrera que pasean los Hawks. Ni Daniel Gibson, ni Dee Brown ni nada que oliera a base. Eso, y el desconocimiento del jugador por parte del gran público, acabó con los nervios de los congregados. "No necesitamos otro forward" fue la frase más oída entre los 1.000 invitados al Philips Arena para la noche del draft. Lo que no se oyeron fueron aplausos, algo que Mike Woodson lamentó "Son jugadores que vienen para ayudarnos. Así que acojámosles, por favor".

Al menos la pena del draft se ocupó de borrarla con gran criterio. Apenas dos semanas después de la elección de rookies, Billy Knight concedió la batuta del equipo a un base con sobrada experiencia, Speedy Claxton, firmando un contrato de 25 millones de dólares por 4 años. Golpe de efecto, puesto que probablemente se trataba del mejor base libre del verano. Una pieza más para apretar atrás y poner al equipo a correr (como anécdota, su récord anotador lo estableció el año pasado ante Atlanta). Mientras tanto, uno de los culebrones del verano seguía en marcha. Si el año pasado fue el turno de Joe Johnson (cuyo caso rompió la directiva de los Hawks), éste le tocaba a Al Harrington. Pese a que lo suyo con Indiana era un romance cantado, tardó un par de meses en cuajar: del acuerdo inicial al problema por el dinero, la intromisión de terceros clubes, el uso de esas franquicias como medio de fuerza para hacer subir la oferta... Y para colmo el despido de Andy Miller y contratación de Arn Tellem como agente (Pau Gasol, Jermaine O'Neal y Tracy McGrady entre otros), con los 15 días de obligada espera de por medio. Finalmente, la operación se resolvió con un sign & trade en el que empaquetaban a Al junto con John Edwards a cambio de la primera ronda de 2007. Ronda que, por otra parte, no estará de más, puesto que si la propia de los Hawks no es un Top-3, irá a parar a manos de los Phoenix Suns (trade de Joe Johnson). El espacio salarial liberado por este traspaso habría además la puerta para la oficialización del fichaje de Lorenzen Wright.

Hora de remontar el vuelo.


Sin haber empezado la temporada, una mala noticia ponía en alerta al equipo: Speedy Claxton sufría una fractura en su mano derecha que lo apartará de los terrenos de juego durante 5 o 6 semanas. Tocará por tanto durante los primeros compases de la temporada echar un vistazo al pasado y volver a jugar con Joe Johnson de base. Una vez recuperado, el quinteto tipo no debería distar mucho del arriba presentado.

En el puesto de base, Speedy Claxton llega para conceder al equipo una marcha más. Consumado ladrón de carteras, permitirá continuar conduciendo contraataques de vértigo hacia la canasta rival. Joe Johnson volverá a su posición natural, desde la que continuará su labor anotadora y ayudará a dirigir al equipo. Esa labor asistencial (nunca mejor dicho) es la que debería corresponderle y no la de director de juego. Largado ya Al Harrington, es de esperar que Marvin Williams a lo largo de la temporada (si no desde el principio) se haga con minutos de titular. Tonteando con ambas posiciones de forward, su mejor tiro y rapidez, así como la escasez de movimientos eficaces cerca del aro deberían empujarlo a la posición de alero. Sea cual sea la decisión final, lo que parece seguro es que intercambiará posiciones con Josh Smith. Espectacular taponador, cada vez mejor defensor interior, no son pocos los que tenían claro que su progresión sería un viaje hacia la zona, un paso hacia la posición de ala-pívot, donde su gran físico suple la falta de centímetros. La progresiva mejora en su lanzamiento lejano y la forma en que acabó la temporada pasada, no hacen más que aumentar la ola de optimismo que lo rodea. En el puesto de pívot, Zaza Pachulia, el terror georgiano. Admitiré que su temporada fue buena, pero si un equipo quiere crecer hay jugadores que no pueden ser titulares. Él es la espinita. Desde el banquillo, Tyronn Lue y Salim Stoudamire compondrán un backcourt anotador aunque con ciertas carencias en la dirección del juego. Josh Childress continuará siendo ese hombre correcto (sí, por discutidos que fueran los pasos frente a Washington) y modélico que aporta cuando y en lo que se le necesita. Shelden Williams y Lorenzen Wright, junto con Solomon Jones, el recambio natural de Donta Smith (NBDL-Man), aportarán una dureza en los tableros que con Zaza no está presente.

Pronóstico.

Ni tiraré por el camino fácil ni me tiraré al mar como en la anterior edición. Las 30 victorias han de ser la meta que se proponga este equipo. De ahí a las 35 está el margen que concede la mejora de sus jóvenes.