viernes, junio 16, 2006

Numeritos: Inciso estadístico - matemático.

Los tiros libres no son cosa de los hombres altos. Ni siquiera de los más grandes. Viendo el bochornoso espectáculo de Shaquille O'Neal desde la línea de tiros libres durante el primer partido de las Finales, algún exagerado soltaría algo así como: "Éste va camino de hacer historia". Pues no fue desencaminado. Y es que fue la tercera peor actuación individual desde los 4.60 en unas Finales por el anillo. El podium, de dudoso honor, es el siguiente:

1. Wilt Chamberlain: 1 de 11

2. Wilt Chamberlain: 1 de 10

3. Wilt Chamberlain y Shaquille O'Neal: 1 de 9

Otro que se acerca a la historia es Pat Riley, pero éste a la historia en la que se encumbran los mejores. Estas Finales con los Heat serán las novenas que presencie como head coach de uno de los contendientes. En su primera etapa como entrenador, en los Lakers, logró enviar al equipo a 4 anillos y otras 3 apariciones en las Finales. Posteriormente llegó a los Knicks y marcó su particular época dorada durante 4 años: consiguieron el 68% de las victorias y se presentaron en las Finales, donde sucumbieron frente a los Houston Rockets. Ahora con Miami (habiéndose deshecho de Van Gundy de forma polémica pero no por ello menos anunciada), luchará por novena ocasión por conseguir el anillo.

1. Red Auerbach: 11 Finales NBA (9 anillos)

2. Phil Jackson: 10 Finales NBA (9 anillos)

3. Pat Riley: 9 Finales NBA (4 anillos)

Fuera de la historia (aunque no por mucho tiempo), aparece Dwyane Wade. Porque no todo van a ser grandes hazañas o grandes descalabros. También hay circunstancias a tener en cuenta de cara a los amantes de la estadística rebuscada (la propia de los States, vaya). En la lucha por el anillo todo vale para querer tenerlas todas consigo, para pensar que esta vez la victoria no se escapa. Y lo cierto es que al respecto hay estadísticas que ayudan a crear ambiente de optimismo entre los aficionados. En el caso de los Heat, cada vez que Dwyane Wade se va hasta los 30 puntos en Playoff, las posibilidades de llevarse el partido son realmente altas: teniendo en cuenta los partidos jugados hasta el día de hoy, van 15 victorias por tan sólo 1 derrota.

También aparecen estas "casualidades" en Dallas. De nuevo vuelven a girar en torno a un jugador de la camada del 2003 (bendito draft), Josh Howard. A lo largo de la temporada y antes de la disputa de esta serie, había llegado a la barrera de los 20 puntos hasta en 25 ocasiones, todas ellas victorias para los Mavericks. El problema surge cuando semejante racha coincide con la de Dwyane Wade. Si uno llega a sus 20 y el otro a sus 30, ¿Cuál prevalece? Ocurrió en el tercer partido de las Finales, y los tejanos cayeron por 2 puntos. Se rompió la espectacular racha para el equipo de Dirk Nowitzki, pero recuerden: en las Finales todo vale.

Through the pain, throughout the paint.

Y en el tercer partido, el misticismo que rodea los Playoff volvió a resurgir con toda su fuerza. Cuántas veces habremos oído o visto esas leyendas de jugadores que se mantienen en el partido a pesar de las lesiones y consiguen ganarlo. Pues bien, noveles, ya sabéis que todo es verdad. Dwyane Wade escribió una nueva página dorada de la historia de las Finales, aumentando si cabe el nivel de su juego después de que Shaq cayera sobre su pierna. Y hablando de Shaq y de cosas que caen. Estas cosas me pasan por lanzar las campanas al vuelo. Ya lo dijo Edison: "Todo lo que sube, baja". Y cuando lo que baja son campanas, dada su masa, lo hacen a una velocidad mayor que si lo hicieran cuerpos de menor peso. Y aquí podemos dar por concluida la introducción en el maravilloso mundo de la Física por parte de un no menos maravilloso hombre de letras. Tan pronto cayó como que lo hizo al partido siguiente. Resulta que no era un cadáver, sino un pequeño cachorro que añoraba el cariño de su público.

Primer balón que tocó O'Neal, primer balón que perforó las delicadas redes del AAA. Segundo balón, de nuevo hacia adentro. Siguiente: por primera vez en lo que llevamos de Finales, aprovecha un 2 contra 1 para pasársela al compañero desmarcado y que éste anote. Bloqueo en la parte alta de la zona para Terry, Shaq se empareja con él, le roba la cartera y asiste a Williams para que la pose en la canasta. Balón para O'Neal, cubierto, Walker sólo, pase a su carrera y tercera asistencia del partido. Acorralado en línea de fondo, se hace hueco merced a su cuerpo de sílfide y balón adentro. Lo que se puede denominar como un recital, como la mejor medicina para un enfermo que tocó fondo tras 190 partidos de postemporada. No sabemos si por el esfuerzo realizado o por el clamoroso fallo de Toine en una bandeja, el pobre casi se nos cae sólo de no ser por la ayuda de Devin Harris, cuya sonrisa desapareció conforme el peso a aguantar bajo su brazo derecho era mayor. Tan crecido estaba Shaq, que metió los dos primeros tiros libres de que dispuso. Tanto, que en un contraataque hizo un excelente pase al hombre desmarcado: el árbitro.

El que no estaba aún era Dirk, que tuvo que esperar a un afortunado séptimo lanzamiento para anotar su primera canasta en juego. No pudo, sin embargo, eludir los encantos de la foto de David Husselhoff que le ensañaba tras la canasta un aficionado ataviado con la elástica de Inglaterra. Falló por ello su primer tiro libre, que no el último... (música de suspense). La actuación de los entrañables Golden Oldies pareció despertar a Jason Williams, que estuvo más presente en el partido de lo que acostumbraba en los anteriores. El aumento de la efectividad en las ayudas sobre Shaq, así como un quinteto en cancha completamente exterior por parte de Dallas, ayudaron a conseguir rentas en el marcador. Pero el factor clave llegó en un ataque tejano: Josh Howard penetró a canasta y encontró en su camino el rocoso torso de O'Neal, que acabó cayendo sobre la pierna de Wade. Tan mal empezó a pintar la cosa en ese momento, que hasta Dampier empezó a producir en ataque. 34-16 de parcial en el cuarto y +9 en el marcador.

Empezó con el despertar de los últimos 12 minutos la epopeya: nuestro joven y valeroso héroe, malherido y frente a las adversidades, quiso empujar a su equipo hacia la victoria. No, que esto no es Oliver y Benji, pero el caso: primer tiro y triple desde la esquina. El mero hecho de que este hombre metiera un triple ya era indicativo de que algo grande podía pasar. Era el momento del nudo: quinta falta y Nowitzki on fire, para asistir finalmente al clímax, antesala del desenlace. Dallas lograba su máxima renta en el marcador, 13 puntos, y la máquina se puso en marcha. 9 puntos sin fallo de Dwyane redujeron las distancias a 5 cuando quedaban sólo 2 minutos. O'Neal, desde la línea de tiros libres, anotaba dos, una suspensión de Wade desde 6 metros y 2 tiros libres de Haslem colocaban a los de Florida 1 arriba. Jason Terry, héroe del primer partido, fallaba su lanzamiento y se veía obligado a parar el tiempo en falta. Posey anotó sólo 1 de los dos lanzamientos y dejaba a Devin Harris la oportunidad (aprovechada) del empate. Con empate a 95, Payton no encontró mejor momento para anotar sus dos únicos puntos en el partido.

97-95 y momento clave: a falta de 3.4 segundos Nowitzki provoca la falta de un Haslem enorme durante las series. 90% de acierto en Playoff, cuarto mejor lanzador de la temporada. Primero dentro... ¡¡Segundo fuera!! La salvedad de la prórroga se desvanece. La posibilidad de asestar una puñalada a la serie desaparece. Falta rápida sobre Wade, que anota el primero pero falla el segundo, mantiendo un suspense quizá innecesario. La figura del líder se derrumba camino del banquillo de Dallas. Tan cerca y ahora tan lejos. Quedaba la heróica y a por ella que fue el ahora caballero de la triste figura. Saque de banda directo al alley-oop de Howard... ¡Y aparece una mano! "¡Penalty!" Grita el seguidor de la casaca inglesa. "No, no, que esto es baloncesto", replica el señor de la butaca de al lado. "Ese chico acaba de entrar en la historia", sentencia un tercero. Y así es, porque los 42 puntos y 13 rebotes no eran suficientes para ganar el partido. Había que hacer un último esfuerzo para salvar la victoria, sobreponerse al dolor por un segundo y estallar de júbilo después.

¿Parece un cuento, no? Tanto que sólo falta el himno estadounidense y un encendido discurso por las libertades como background. Pues ocurrió de verdad. Ganarán unos, perderán otros, quizá el anillo se lo lleve el alemán, quizá Shaq no cumpla su promesa, pero esta hornacina en las Finales NBA le pertenece a él. Porque Wade compró una alfombra y poco a poco la va extendiendo. Porque va a dejar huella, y esto es sólo la falange de un dedo. Porque este chico hará historia, y a nosotros nos tocará verlo.

martes, junio 13, 2006

Jerry and the Smashed house

Le tocó ganar a Shaq el salto esta vez. Tan subido de moral comenzó el partido que en la primera jugada se fue a por Diop en el poste bajo, anotó y provocó la personal. Meter la pelotita desde la soledad del tiro libre fue cosa bien distinta. Ni teniéndolo que repetir acabó metiéndola. Los primeros minutos del partido marcaron una tónica que, si bien siempre anda presente, resaltó de especial manera: la defensa sobre este fino estilista de New Jersey. Recibió la defensa constante de 2 hombres más el apoyo de un tercero y hasta a veces cuarto. El Hack-a-Shaq recuperaba su esplendor y el 0 de 4 marcaba la línea del partido. Demasiado pronto aparecía ya el tick nervioso de la manita en la mejilla. Dallas sacaba su defensa a paseo y fruto de ello surgió el contraataque, esa bella criatura fugaz y volatil que conduce hacia una canasta segura. Así lo hubiera sido de no tropezar Jerry Stackhouse con el árbitro Steve Javie, que corría hacia la canasta de Miami como un Maverick más sin darse cuenta que el verdadero venía por detrás. ¡Vaya series llevas, Jerry! Menos mal que este no te sacó también el codo. El mal momento de los de Florida parecía ser contagioso. Wade tardó en entrar en el partido y, cuando lo hizo, no estuvo especialmente brillante. Hasta falló estando debajo de canasta, su zona. Dwyane penetra en la zona, Shaq corta, recibe el pase y falla el alley-oop. ¡Vaya! Esto va a ser más grave de lo que se pensaba. No tarda Dallas en cerrar inmediatamente un parcial de 9-1 que les sitúa en la senda de la victoria. La única salida posible era el oficio, y para eso en los Heat nadie mejor que Haslem. Tratando de salvar un balón de banda, acabó sentado en las rodillas de un aficionado barbudo y de pelo canoso. Comentan las malas lenguas que, por si acaso, pidió un anillo. Lo que quizá no le hayan dicho es que Santa no existe... ¡Y que estamos en Junio, Udonis!

El amago de zona de Miami logró recuperar terreno y poner algo de tierra de por medio. Bueno, más que tierra, arenilla, puesto que si Wade y Mourning excavaban una tímida trinchera, Van Horn anotaba 5 puntos de forma consecutiva. La salida de Jason Williams, Haslem y Shaq trajo consigo el final del acierto en defensa y la clarividencia en ataque. Josh Howard conseguía palmear un balón bajo el aro y sacar la adicional de O'Neal. Acto seguido, cuando tras una buena acción defensiva Miami armaba el contraataque, Jason Terry cortaba en la línea de tiros libres, paraba en seco y anotaba con una facilidad insultante. Una bandeja de Haslem (sí, sí, bandeja), cortaba ese parcial de 13-0 que le había asestado al partido el primer golpe de gracia. Pero para golpe el que se llevaron los dos últimos protagonistas: Jet entraba en la zona con suficiencia gracias a la defensa de "Todos sabemos quién", Haslem salió a poner el gorrazo a su paso y acabaron ambos cayendo apartosamente al suelo. El de Miami sobre su hombro izquierdo, dolido desde abril. A perro flaco (no es un eufemismo del dorsal 32, no) todo son pulgas. Si ahí hubiera acabado todo, no hubiera sido malo: Nowitzki amaga y pasa a la esquina, donde Stackhouse anota un triple sin mayor oposición. 9 arriba. Wade ataque... y hace dobles. Siguiente ataque: Nowitzki levanta la cabeza, ve a Stackhouse sólo, procede y éste anota mientras un rival le cae encima. Adicional y 13 arriba. El ataque de Miami acaba con técnica sobre Wade por protestar a Steve Javie (sí, sí, el que tiró a Jerry). Para colmo, los balones no pueden llegar adentro porque Adrian Griffin y Dampier se afanan en su trabajo. Último ataque, balón a la esquina, Stackhouse se eleva... 10 puntos seguidos y 16 arriba para marcharse al descanso.

Y el partido se queda sin mucho más que contar. Poco o nada merece la pena. Tal vez sólo decir que entre Terry, Nowitzki y Howard llevaban al principio del tercer cuarto los mismos puntos que todos los jugadores de los Miami Heat juntos, así como que la defensa de los Mavericks se relajó de forma notable (y lógica) en cuanto el partido anduvo resuelto. Esta vez le tocó a Stackhouse dar la estocada en un partido en el que Nowitzki hizo acto de presencia. O'Neal, más missing que nunca: anotó su último punto cuando aún restaban 23 minutos por jugarse. Lo hizo de tiro libre, donde acumula la nada desdeñable estadística de 2 aciertos sobre 16 intentos en estas Finales de la NBA, donde otrora no tenía rival y ahora se encuentra con una defensa asfixiante y no menos efectiva.

La eliminatoria llegará ahora a Miami. Quizá Horatio tenga que echarle un vistazo al cadáver.